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Dos veces en la misma piedra

Dos veces en la misma piedra

Por Pedro Montoliú
jueves 02 de junio de 2011, 00:00h
La conclusión del informe de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid en el que se defiende la construcción de 300.000 pisos anuales en España a partir de 2015 es sorprendente. Como si no hubiera pasado nada de lo que ha pasado —más de un millón de parados de la construcción pueden dar fe de la pesadilla que se está viviendo—, los promotores vuelven a ver en el ladrillo la solución a todos los problemas de España.

Como si tuvieran ammnesia colectiva, han olvidado la burbuja inmobiliaria, cuyo estallido ha hecho temblar las estructuras económicas; no tienen en cuenta el stock de pisos que los bancos poseen y que algún día, cuando el valor de mercado lo aconseje, aflorarán a un mercado ya saturado; parecen ignorar el aumento de la morosidad en el mercado hipotecario; se sitúan al margen de un debate social en alza que puede llevar a que los bancos limiten los importes de las futuras hipotecas, en el caso de que se llegue al acuerdo de que un impago de las mismas sería compensado con la devolución de la vivienda; y afirman que no hay datos fiables sobre el número de viviendas vacías que los particulares, que un día decidieron especular aprovechando las condiciones que les daban los bancos, tienen cerradas a cal y canto.

Nada de esto parece existir cuando se plantean que el ladrillo debe volver a ocupar las posiciones que tenía antes del año 2000. Entiendo que en España, durante años, se ha montado una gran estructura que terminó por omnubilar a muchos, enriqueció a otros, hizo que muchos jóvenes abandonaran los estudios para ganar mucho más que lo que cobra un estudiante de carrera universitaria, y consiguió dar la imagen de que el crecimiento español era casi imparable.

Todo eso, lamentablemente, se acabó, y algunos parecen no haberse dado cuenta. Quizás en esta falsa percepción tenga que ver que, frente a todo lo que se ha dicho, el precio de la vivienda apenas haya bajado, y los que controlan el mercado inmobiliario creen que el tiempo juega a su favor y que antes o después las nuevas familias se plantearán comprar una vivienda. 

Lo que ocurre es que la crisis ha dejado tan tocada a la sociedad española que muchos de los que se habían planteado adquirir un piso han tirado la toalla y se han pasado al alquiler, aprovechando el incremento de pisos ofertados. Ello se ha debido principalmente a la falta de seguridad laboral y al endurecimiento de las condiciones hipotecarias, pero también a que algo está cambiando en quienes, por edad, serían posibles compradores. Hipotecarse la vida empieza a no ser el sueño de las nuevas generaciones.

El otro aspecto que llama poderosamente la atención es la postura de los responsables de las administraciones madrileñas hacia estos promotores que quieren volver sobre sus pasos. Es lógico que desde estos organismos se apoye a un sector que ha sido, con el turismo, uno de los ejes fundamentales de nuestra economía, pero decir que es el ladrillo y no la apuesta por I+D+i lo que creará empleo es, sencillamente, proclamar el deseo de tropezar dos veces en la misma piedra. Si así pretende el PP acabar con el paro en España, volveremos a vernos como ahora dentro de diez años.
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