El chino, especie protegida
lunes 10 de enero de 2011, 00:00h
Actualizado: 17/01/2011 17:21h
Después de la visita oficial a nuestro país de vice primer ministro chino, para firmar o prometer grandes inversiones; después de este bienvenido mister Mharsall a lo oriental, el empresario, comerciante, cocinero o masajista chino empieza a ser una especie protegida en nuestro país. La colonia china en España es muy numerosa, en las grandes ciudades y hasta en los pequeños municipios. Ellos, los chinos, han sido los pioneros de un negocio al por mayor que vende al por menor compitiendo con ventaja en el mercado español.
Ellos han sido los pioneros de los establecimientos de todo a 100, cuando había pesetas, y de todo a 1 euro ahora, capaces de ofertar en un mismo local los productos más diversos a los precios más increíbles; ellos son los autores de las imitaciones más precisas, de los artículos más caros del mercado a precios irrisorios; ellos son hábiles cocineros en la cocina más barata de la oferta gastronómica, y lo mismo te dan un masaje en la playa que en la calle de Toledo, junto a la plaza Mayor de Madrid. Los chinos son trabajadores, fácilmente explotables desde el punto de vista laboral, baratos a la hora de producir, hábiles en todo tipo de profesiones manuales, constantes y austeros. Saben cómo aprovecharse de los resquicios que las leyes u ordenanzas les permiten, y como regatearlas en algunos casos y, sobre todo, no son problemáticos; generalmente no protagonizan algaradas, disturbios o mala convivencia. Mientras que en las cárceles de España hay delincuentes de todas las nacionalidades, escasean los chinos.
Ahora, con la visita a nuestro país del vice primer ministro de China anunciando fuertes inversiones y dando la imagen de representar a una potencia emergente, capaz de liderar en poco tiempo el poder económico mundial, el chino inmigrante en territorio español es una especie a conservar, a proteger. A ver quien se atreve a decirle que no puede abrir su comercio las horas que quiera y hasta donde quiera; a ver quien le prohíbe vender algunos productos que no son propios de la actividad que tiene autorizada; a ver quien se atreve a preguntar de forma irónica y sospechosa porqué mueren tan pocos chinos en Madrid, o les exige certificado de masajista titulado para dar masajes sobre la arena playera, o les impide vender al por menor lo que tienen declarado al por mayor. Llega el poder chino, tan extenso como la gran muralla, al menos esa es la impresión causada por el vice primer ministro, especialmente al gobierno de una España deprimida.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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