Escueta en su reflexión, Aguirre se limitó a declarar que espera que Zapatero
acierte "por el bien de España". Ante la insistencia de los periodistas, recordó que ella misma ha pedido reiteradamente la supresión de
Igualdad y
Vivienda por considerarlos ministerios improductivos, lo mismo que
Sanidad, cuyas competencias están en su mayoría transferidas a las Comunidades Autónomas y que podría unirse a la lista de ministerios "subsumidos" y convertidos en secretarias de Estado, como los dos anteriores. De hecho, aseguró que la remodelación se queda "corta" y que el Congreso (en votación de los grupos parlamentarios, incluidos los socios del PSOE) ha instado en varias ocasiones al presidente a reducir el número de carteras.
También subrayó que,
como les ha mostrado Madridiario, "parece" que el nuevo ministro de Trabajo,
Valeriano Gómez (ex secretario de Estado de Trabajo, afiliado a UGT y al PSOE), está en contra de la reforma laboral, ya que acudió a la
huelga general y a la
manifestación del 29-S en el centro de Madrid. A María Teresa Fernández de la Vega, que deja el Gobierno y la vicepresidencia primera, le deseó "todo lo mejor" por haber sido la mujer que ha ocupado el cargo más elevado y de mayor relevancia en un Ejecutivo central en democracia.
Mas explícito que Aguirre fue el consejero de Interior y secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, que la única remodelación que interesa a España es "la del propio José Luis Rodríguez Zapatero". "Mientras no se produzca, todo lo demás serán
parches y cambio menores", añadió, calificando el Ministerio de Igualdad de "locura" desde donde no se ha tomado "ni una sola medida con sentido común".