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La portera y el reportero

La portera y el reportero

miércoles 23 de junio de 2010, 00:00h
Empieza a oler ya el asunto #carbonero en el dichoso Mundial. Primero, que qué hacía entrevistando a su novio; segundo, que si le habían sacado ochenta fotos en no sé cuántos minutos; tercero, que si Casillas estaba desconcentrado por su culpa; y ahora, que qué hace cubriendo los partidos detrás de la portería.

Vamos a ver si separamos ‘concetos’. Una cosa es su labor informativa, que podrá gustar más o menos, y otra su vida personal. La primera tienen que valorarla sus jefes; la segunda solo les importa a ella y a su novio. Eso parece que han pensado sus propios superiores cuando la han enviado a cubrir el Mundial, al margen de cualquier otra consideración, y desde esa perspectiva debería juzgarla la audiencia. Por su trabajo, no por su físico ni por sus relaciones.

Insinuar -o decir abiertamente- que Casillas no se concentra por su culpa en cuanto le meten un gol es tan machista, rastrero, cutre y casposo como decir que no le meten más porque ella le mima en Sudáfrica: un insulto en toda regla a la profesionalidad de ambos. E insinuar que ella no podrá trabajar con imparcialidad por mantener una relación con el portero de la selección es exactamente lo mismo: una ofensa a los dos. Lo peor de todo es que son los propios compañeros de otros medios quienes contribuyen de esa forma tan gloriosa a la igualdad entre sexos y al prestigio de la profesión. Me río yo del ‘Sálvame’: el Mundial está dando mucho más de sí.

Sara Carbonero no es mi periodista deportivo favorito, pero creo que deberían dejarla en paz. A ella y, por extensión, a su pareja. Los dos están trabajando. Los dos lo están haciendo con profesionalidad y así lo consideran sus respectivos superiores. Así que imitémoslos y valoremos sus respectivos trabajos por la calidad del resultado. Al fin y al cabo, a los dos les están pagando -y no poco- por la labor que están haciendo. Por algo será. Y si no, critiquemos la fuente de sus sueldos: el trabajo, no lo que hacen antes o después de cumplir con él.

Seguramente me dirán que el dichoso noviazgo habrá sido tenido en cuenta en términos de audiencia para enviar a esta chica a Sudáfrica. Pero creo recordar que ella ya lleva tiempo en esto. No creo que le guste que cuestionen su profesionalidad basándose en motivos personales, ni mucho menos que la culpen del mejor o peor rendimiento de su novio en su trabajo, como si él no fuera mayorcito también.

No quiero ni pensar qué pasaría si la portera fuera ella y él, el reportero.
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