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Los secretos de la nueva Academia de Ingeniería

Los secretos de la nueva Academia de Ingeniería

Por Enrique Villalba
martes 15 de junio de 2010, 00:00h
La Real Academia de la Ingeniería tiene nueva sede después de 15 años de búsqueda y 20 meses de obra. Está en las plantas baja y primera del número 10 de la calle de Don Pedro. La institución pretende presentar en sociedad la nueva sede después del verano con el Rey. Madridiario les muestra esta pequeña maravilla.
Ha costado pero, por fin, toma forma la nueva sede de la Real Academia de la Ingeniería. La búsqueda comenzó hace 15 años, cuando la institución aún estaba ubicada en la calle de Alfonso XII. El nuevo centro de operaciones es el palacio de los marqueses de Villafranca, situado en la calle de Don Pedro número 10, en el barrio de Embajadores.

El palacio actual fue construido a principios del siglo XVII. La crisis de la nobleza de los siglos posteriores y su incapacidad de adaptarse a las nuevas formas de enriquecimiento provocó que en 1876 el edificio pasase a manos de la baja nobleza de procedencia burguesa, en este caso a la familia Pérez-Seoane y Roca de Togores, y luego a los condes de Velle y los de Pinohermoso. Posteriormente, llegó la parcelación de la finca, que ocupaba varios números de la calle, y que dio pie a jardines, edificios de viviendas y un colegio.

El palacio se convirtió en el restaurante 'La Puerta de Moros', uno de los más lujosos de la etapa franquista. El cese del negocio desembocó en la adquisición de la propiedad por parte de la Agencia para el Aceite de Oliva. La actividad de dicho organismo pronto dejó pequeña la sede y en 2004 se trasladó a otro lugar. Fue entonces cuando el Gobierno cedió el inmueble a la Real Academia con la condición de que costease la restauración del patrimonio, muy dañado por el uso de las décadas anteriores.

20 meses de trabajo
"La renovación ha costado 600 millones de pesetas y 20 meses de trabajo. Gracias a la participación de OHL, Telefónica, Repsol y el Ministerio de Fomento hemos conseguido financiarla. Ahora no hay que acelerarse y dimensionar correctamente cuál es su capacidad real", incide Aníbal Figueiras, presidente de esta institución.

La actuación sobre el inmueble ha supuesto trabajar sobre 1.150 metros cuadrados de la parte pública del edificio. La Academia utiliza las plantas baja y primera. Se ha trabajado sobre 18 estancias, intentando armonizar la estructura de un edificio de trabajo con los tesoros patrimoniales que alberga el palacio, que ya fue objeto de reforma estilística por Arturo Mélida.

Se han recuperado forjados, suelos y artesonados. La galería de hierro del patio ha recuperado su esplendor y alberga en su interior un pasillo de estilo actual. Se han habilitado un salón de actos y otro de plenos, y se ha dotado de accesibilidad al conjunto mejorando los accesos y modernizando los ascensores.

Un trozo de muralla
Han recuperado estancias como el salón de baile y piezas de arte menor del mobiliario, especialmente los relojes. Durante las obras, se ha restaurado un trozo de la muralla de Madrid que pasaba por la zona y se ha dejado a la vista. La Academia estudia ahora la creación de una biblioteca.

Según Figueiras, si todo sale bien, la sede será inaugurada formalmente después del verano por el Rey. Sin embargo, lleva ya funcionando un año. Se utilizará para presentaciones de proyectos y para las reuniones de la Academia. No podrá visitarse más que mediante petición previa. Enrique Alarcón, el ex presidente de la institución que fraguó la operación concluye: "Ha sido muy difícil encontrar un edificio que representase el carácter e importancia de la Academia. No valía cualquier lugar. Por suerte y gracias a que tuvimos paciencia, hemos encontrado un sitio representativo en pleno Madrid antiguo con el que tenemos una base adecuada para comenzar a trabajar".
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