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José Luis Fernández, Secretario General de CSIT-UP en el Ayuntamiento de Madrid

'El Ayuntamiento está tratando de comprar nuestro descanso semanal'

"El Ayuntamiento está tratando de comprar nuestro descanso semanal"

miércoles 05 de mayo de 2010, 00:00h
José Luis Fernández (Madrid, 1962) es secretario de la sección sindical de CSIT-Unión Profesional en el Ayuntamiento de Madrid. Defiende la formación como base de la capacitación del empleado público y critica la alta tasa de temporalidad y la lentitud de las ofertas de empleo público.
¿Cuál es la situación de los trabajadores del Ayuntamiento?
En algunos colectivos es precaria porque el propio Ayuntamiento ha cerrado algunas negociaciones de manera unilateral, como es el caso de la Policía Municipal y los agentes de Movilidad; y el personal laboral, cuyo convenio único sigue sin estar cerrado y que la propia Corporación quiere imponer su criterio sin contar con los sindicatos, y sin importarle que los trabajadores se sientan valorados y respaldados en su trabajo. Además, no nos sentimos respaldados por la oposición política en este sentido.

¿Hay posibilidad de diálogo con el Ayuntamiento?
Deberíamos separar la negociación en los últimos tiempos. Por un lado, tal y como establece el Estatuto básico del empleado público, la mayoría de la negociación se ha llevado a cabo en la mesa general de trabajadores, en la que estaban representados tan sólo tres sindicatos (UGT, CCOO y CSIF). Nunca hemos compartido la situación de que sólo tres sindicatos negocien las condiciones de los trabajadores. Sin embargo, la Ley lo marca así y hay que aceptarlo. Luego se han ido bajando esas negociaciones a las mesas de funcionarios y de laborales, donde se han negociado cosas que no eran lo que requerían los colectivos específicos necesitaban por sus características especiales. En las cuatro mesas de Seguridad de tercer nivel sólo se ha cerrado la del Samur-Protección Civil, con nuestro acuerdo incluido. En cambio, en los otros tres no se ha llegado a acuerdos. Por otra parte, no entendemos cómo se pueden cerrar acuerdos a base de decretazos, llevándonos a una situación de incertidumbre e inquietud.

¿Cuáles son los principales puntos de conflicto?
Pedimos una buena formación para los empleados municipales para poder dar un servicio de calidad; retomar la negociación colectiva, y el diálogo entre sindicatos y con la corporación; valorar las diferentes características de los Cuerpos, bien sea de los servicios generales, en los que se encuentran POSI, PODO y auxiliares administrativos, como de los colectivos especiales; también falta un buen programa de ofertas de empleo público; y es preocupante la política de privatizaciones.

Siempre se ha hablado del buen nivel formativo en el Ayuntamiento de Madrid.
Hay que reconocer que el Ayuntamiento ha hecho un esfuerzo importante en la formación para los empleados, aunque consideramos que no es del todo completa y hay que intentar paliar esa deficiencia, a través de los planes de formación continua del Ayuntamiento o los del Estado.

¿Qué opina de las privatizaciones?
Estamos cada vez más preocupados por la privatización. Esta práctica ha ocasionado situaciones como que trabajadores de un área presten servicios en otra para la que no están formados. Afecta al ciudadano. Encarece los servicios y las partidas presupuestarias. Y eso que el servicio va a ser peor, porque el empleado público tiene más experiencia en el trato al ciudadano, cosa que no tiene el nuevo trabajador privado.

Critican la falta de ofertas de empleo público.
No se puede consentir que haya sectores que lleven tres años sin sacar ofertas de empleo público a la ciudadanía. Hemos notado que ciertos servicios se encuentran carentes de personal. Consideramos que se deben cubrir todas las plazas que son ofertadas y las vacantes por jubilación (sobre todo, las del personal laboral, que puede jubilarse de manera anticipada). No se deben amortizar como está haciendo el Ayuntamiento para ahorrarse un dinero que debería tener presupuestado. En cuanto a la consolidación, se está llevando a cabo, aunque no con la premura que nos gustaría. Tampoco es aceptable que haya compañeros en esa situación de precariedad durante más de 25 años, que se hayan encontrado de repente en la calle, después de dejarse parte de la vida en ello.

¿Cuál es el grado de temporalidad municipal?
Es bastante alta. Podríamos hablar de un 40 por ciento en personal laboral. En funcionariado es más complicado de medir porque habría que calcularlo teniendo en cuenta los procesos de consolidación. Mientras, el Gobierno municipal está lleno de altos cargos. Con el sueldo de 400 altos cargos, se podría cumplir la promesa de los 1.500 agentes de Policía Municipal, y con 200 se cubrirían más de 600 agentes de Movilidad.

¿Qué colectivos profesionales son los más afectados?
Los campeones en este aspecto son Policía Municipal y Agentes de Movilidad. Vemos que las direcciones de estos dos colectivos están remisas a llegar a acuerdos con los representantes de los trabajadores. Se expedienta a los agentes por chorradas (negarse a salir de servicio por el mal estado de los cascos, les quieren obligar a limpiar los coches). Y las reivindicaciones no buscan mayores prestaciones económicas, sino buscar alternativas para mejorar las condiciones. Sin embargo, a la administración sólo le interesa pagar productividades. Y yo no entiendo que se paguen productividades porque los funcionarios no estamos para producir, sino para servir a los ciudadanos. No es cuestión de que se pague más a quien más trabaje. Quieren comprar nuestro descanso semanal. Quieren agotarnos laboralmente para sacarnos un producto. Hay que buscar alternativas. En Bomberos, por ejemplo, no están reconocidas las 35 horas semanales de cualquier trabajador municipal, aparte de que los oficiales no están incluidos en el convenio.

Los últimos confictos sindicales en el seno del Ayuntamiento han sido muy virulentos.
Está claro que responde a la intransigencia de la Corporación a llegar a acuerdos. El Ayuntamiento debe asumir la responsabilidad de no haber llegado a un entendimiento con las centrales sindicales, con todo el daño que se les está haciendo. Están consiguiendo lo que no han conseguido otras administraciones: la desidia, la dejación y el malestar de los trabajadores. La profesionalidad de los colectivos está siendo de mención y están salvándoles de mayores problemas.

¿Cuál es la relación con los sindicatos municipales?
La relación es buena. Si bien, en la última unión sindical, que tan a gala llevan, CSIT-UP ha decidido romper esa unidad sindical de acción por el ninguneo al que nos han sometido los sindicatos mayoritarios. Seguiremos luchando en solitario, mientras podamos, defendiendo a los trabajadores. Siempre hemos defendido la unidad de acción, y no cargamos nuestra labor con un carácter ideológico, a pesar de que nos acusan de ser el sindicato del alcalde cuando somos el que más reivindicaciones hacemos al Ayuntamiento. No creemos que un sindicato tenga que tener vinculaciones con quien les gobierna. Somos independientes y seguiremos defendiendo a quien nos importa, que es el trabajador.
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