Javier García Núñez (Ferrol, 1943), coordinador territorial y portavoz de UPyD en Madrid, prepara el aterrizaje de esta formación en la política regional y municipal.
¿Cómo afronta esta nueva etapa?
El partido tuvo la lucidez de dejar transcurrir un tiempo desde la fundación para hacer un congreso. Ha permitido que el proceso de elección del consejo de dirección ha sido muy democrático, porque todos los afiliados lo han elegido. Posteriormente, se han renovado las bases y los estamentos intermedios del partido. Esta etapa es muy ilusionante. Tenemos que establecer las bases del partido para las elecciones municipales y autonómicas.
¿Cuáles son las principales líneas con las que se acerca UPyD a los madrileños?
Me gustaría recuperar una situación política que había en los años ochenta del siglo pasado, que era la mayoría simple. El señor Leguina tenía que negociar siempre sus decisiones. Las mayorías absolutas tienden a imponer si lo que proponen no se acepta. Es infinitamente mejor gobernar con el conjunto de la Cámara. En cuanto a programa, aún lo estamos realizando, pero hay una serie de asuntos claros. Podemos tomar lo mejor de un lado y otro. Y no tenemos complejos. Propuestas concretas, por ejemplo, proponemos que tanto la Educación como la Sanidad regresen a la competencia nacional porque 17 educaciones o sanidades son una locura y están planteando muchos problemas. Si se unifican se da igualdad a todos los ciudadanos. También queremos que el profesor tenga autoridad de funcionario, como propuso Rosa Díez en el Congreso.
O sea, que apuestan por adelgazar la administración regional ¿Harán lo mismo en cuestiones de dependencia o las competencias impropias?
Apostamos por adelgazar los puntos que le digo. Los que usted dice se estudiarán. La dependencia en Madrid es un desastre. No se ha hecho nada. Los Asuntos Sociales también lo son. Sólo hay que ver que no se hace nada por solucionar el problema de la Cañada Real. Hay posibilidades y no se hace un esfuerzo por coordinar a las administraciones en resolver el asunto. En cuanto a las competencias impropias, si algunas se devolviesen al Gobierno, habría posibilidades de dar el dinero que demandan los ayuntamientos.
Esperanza Aguirre abandera la política de apretarse el cinturón.
UPyD se situó contraria a la subida del IVA. El recorte de gastos es una medida impepinable. Pero una cosa es que se reduzca una consejería y por eso se ahorren el cartel de la sede del mismo, y otra que no se reduzcan las direcciones generales, y, por tanto, siga habiendo el mismo gasto en gestión y en trabajadores. El Ayuntamiento de Madrid hay 1.500 cargos de confianza, o más bien de conciencia, y 7.000 millones de deuda. La Comunidad de Madrid tiene 13.000. Y este tipo de endeudamiento se extiende en otros municipios gobernados por PP y PSOE. Es un problema que se traslada a la sociedad, porque luego hay municipios que se ven abocados a la quiebra técnica y a no poder pagar a proveedores en los tiempos adecuados.
¿Cómo les sitúan las encuestas?
Los datos que hemos podido ir recabando nos da un 4,6 por ciento en España, y el CIS nos da hasta un 13 por ciento en Madrid. Hay que ser ambicioso, pero también realista, y tenemos que trabajar con optimismo y sentido común, porque no es una trivialidad representar a los ciudadanos. Los que te votan, lo hacen esperando todo de ti.
13 diputados son un pedazo de bisagra electoral ¿A costa de quién van a sacar tantos diputados?
No tenemos aspiraciones de bisagra, sino de alternativa. Quizás transcurrido un tiempo lo seremos. Nuestros votos proceden de muchos sitios. En las elecciones nacionales recibimos más votos de personas que votaban al Partido Popular. En las europeas, del Partido Socialista. También votantes de Izquierda Unida entienden que UPyD se acerca más a su posición personal.
¿Por qué se produce este traslado de votos?
Dicho en una palabra: crisis. Económica, social y de valores. Los madrileños, como españoles, notan que este no es el camino que debe seguir una democracia. No se han satisfecho las ilusiones que se habían depositado en los partidos tradicionales. Al vernos a nosotros, los madrileños pueden ver a un partido que se acerca más a su realidad. Por sentido común. Por ejemplo, en Madrid es de sentido común preguntarse cómo Caja Madrid sigue gobernada por políticos o que haya empresas y patronatos en cuyos consejos de administración están sentados con cuota.
¿Qué tipo de política van a aplicar? Impera el espectáculo.
Lo combatiremos con sentido común, claridad de ideas, sinceridad...
¿Todavía queda sinceridad en política?
Claro que sí. Como no va a existir sinceridad. Si no eres sincero en política, antes o después, se te nota. Otra cosa es que el político insincero y eficaz es más difícil de pillar.
¿Y qué tipo de políticos hay en Madrid?
No hay estadistas. Gente con visión de Estado. A nivel nacional, tan sólo Rosa Díez, que aboga por el raciocinio y el sentido común.