Madrid, capital mundial del ruido
miércoles 03 de febrero de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/02/2010 20:23h
Estar en el salón de casa y oír, más que a la familia o la serie de televisión, el estridente ruido del tubo de escape de una moto; salir a la calle y no poder escuchar a tu interlocutor al otro lado del móvil por culpa del atronador ruido de los cláxones de los coches o, simplemente, del tráfico; tratar de conciliar el sueño y tener que intentarlo poniéndote la almohada encima de la cabeza para amortiguar el estrépito del local de copas del piso de abajo; intentar leer un libro en el parque y no poder concentrarte porque la industria de más allá –grande, pequeña o mediana- te despista con sus golpes…
¿Madrid años 70, cuando la contaminación acústica existía pero pocos eran conscientes de sus nefastas consecuencias para el bienestar físico y psíquico de los vecinos y menos aún los dispuestos a poner en marcha medidas para combatirla? No, Madrid año 2010, aquí y ahora.
Nuestra ciudad es, lamentablemente, ejemplo europeo e internacional de insostenibilidad acústica; nuestra ciudad es, desgraciadamente, una capital mundial del ruido, por encima de cualquier otra de similar tamaño y población. Y no por aquel tópico de que los españoles y, entre ellos, los madrileños, somos ruidosos por definición. No, la razón es otra: por la absoluta dejadez de las autoridades municipales en aminorar los ruidos hasta niveles aceptables, por su incapacidad para situar el asunto como una prioridad.
Falta una política integral contra el ruido, que requeriría hacer cumplir las ordenanzas municipales –en el sentido recomendado por la UE y otras instancias internacionales-, dotando para ello de efectivos suficientemente formados en la temática a la policía municipal con suficientes medios materiales de medición, aplicando una estricta política de sanciones. Falta, al fin y al cabo, responsabilidad frente a una ciudadanía harta de que el ruido invada y perjudique su vida cotidiana, como ponen de manifiesto las 60.000 denuncias presentadas solo en los primeros nueve meses de 2009.
Hay que exigir al Ayuntamiento que cumpla con sus obligaciones contra el ruido, convirtiendo tal demanda —esta vez sí— en una petición atronadora.
Óscar Iglesias
Presidente del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Madrid