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Cien años entre 'Libre' y 'Ocupado'

Cien años entre 'Libre' y 'Ocupado'

Por Enrique Villalba
lunes 14 de diciembre de 2009, 00:00h
Actualizado: 14/12/2009 15:16h
El taxi de Madrid cumple cien años y lo hace con buena salud, aunque con el peligro de una 'gripe' que, a juicio de sus representantes, puede ser definitiva: el artículo 21 de la Ley Ómnibus que pretende liberalizar el sector.
Es el último episodio de un sector que ha crecido y se ha transformado al ritmo de la capital. Comenzó su andadura el 27 de marzo de 1909, cuando se autorizó el servicio a 10 taxis y 3 paradas. Todavía quedaba un año para que se construyese la Gran Vía. Y diez para ver llegar el Metro. En ese momento eran limitadas las posibilidades de transporte de servicio público, aunque había cierta variedad. Entre tranvías y trolebuses, había coches de punto, taxis de caballos, calesas, los incómodos coches Simón y estos autotaxis recién estrenados. Esto ocasionaba también variedad de tarifas, con o sin máquina. En momentos, llegó a haber hasta cuatro distintas.

Modelos de diferentes colores nutrían la ciudad y copaban el mercado. Los años 20 ven llegar las primeras rayas rojas en los vehículos, aunque todavía eran opcionales. En los 30 llegan las primeras mutuas y publicaciones especializadas. El 18 de julio de 1936 los 3.219 taxis que circulaban por la ciudad fueron incautados por las organizaciones y luego fueron entregados al Gobierno para que dispusiese de ellos. Los taxistas se reciclaron como conductores de tranvía y Metro.

Carreras en cuesta
En los años 40 se introdujo el uniforme. O, mejor dicho, los uniformes, pues contaban con uno para verano y otro para invierno. La falta de combustible ocasionó el regreso de los coches de punto y de caballos. También obligó a los taxistas a incluir quemadores de butano y de gasógeno, un combustible poco energético pero que permitía funcionar los aparatos. En esta época, la normativa permitía a los taxistas negarse a hacer carreras con trayectos por cuestas porque los coches no tenían potencia suficiente.

En los años 50 se institucionaliza la línea roja y el color negro, y se crea la primera radioemisora interna. Los taxistas son asalariados del Ayuntamiento, que realiza por sorteo los concursos de modelos de uso. Al llegar los 60, se implanta otro modelo de taxi: el Seat 800, un 600 con cuatro puertas de color azul y con raya amarilla. Era más barato que el vehículo ordinario.

Taxistas políglotas
En los años 70, con la apertura internacional, se comienzan a encontrar taxis con conductores políglotas. De hecho, hasta se estudió incluir en las ordenanzas que los taxistas llevasen en la bocamanga de la chaqueta del uniforme los colores de la bandera del país cuyo idioma conocían. Los 80 son el momento de transición entre el color negro y el color blanco, más fácil de vender tras el uso profesional.

Tuvieron que llegar los 90 para que hubiese una mujer taxista, María del Carmen. También para que se implantasen vehículos adaptados a discapacitados físicos. Comenzaron las pantallas de seguridad, cuya evolución ha sido la conexión GPS con la Policía. En esta última década se han innovado carriles para taxi, autobús y moto. Además, se están introduciendo vehículos limpios y hasta eléctricos. El taxi ha sobrevivido porque es un servicio necesario para una ciudad como Madrid. Que cumpla muchos más.
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