martes 17 de noviembre de 2009, 00:00h
Actualizado: 23/11/2009 12:55h
Que Caja Madrid es una entidad político-financiera, creo que ya no se le escapa a nadie, si es que alguien lo ignoraba a estas alturas. Tenemos la reciente batalla por la presidencia, que desató una guerra intestina dentro del PP, entre Manuel Cobo, o sea, Gallardón, y Esperanza Aguirre; la guerra de nombres para regir los destinos de la Caja que se evidencia en los partidos políticos, y el último dato tiene que ver con la decisión tomada por el Ayuntamiento de retirar el recurso que interpuso contra la nueva ley de Cajas. La retirada de este recuso facilitará el proceso electoral dentro de Caja Madrid, pero el quid de la cuestión está en qué fue lo que motivó el recurso y por qué ahora se retira de los tribunales.
El recurso era la protesta legal del Ayuntamiento de Madrid por la pérdida de representación del municipio en la entidad financiera. El alcalde entendía que no era justo que la capital tuviera menos representantes de los que tenía hasta ahora, aunque el reparto proporcional así lo justificara. Ahora se retira el recurso, y el madrileño de a pie se habrá hecho a la idea de que esa retirada es una victoria, porque el Ayuntamiento que preside Gallardón ha conseguido esa representatividad que no estaba dispuesto a ver disminuida.
Pues no señor, no ha sido así. El Ayuntamiento tendrá los mismos representantes que antes de presentar el recurso, es decir, menos que en la etapa en anterior. ¿Cuál ha sido entonces el motivo de la retirada? Pues que se ha llegado a un acuerdo sobre quien presidirá Caja Madrid; que la va a presidir el candidato que el Ayuntamiento apoyaba, no desde siempre, sino desde hace poco: Rodrigo Rato. Aquí paz y después gloria. No importa que el Ayuntamiento tenga menos representantes en la Caja, lo verdaderamente importante, y no habrá más medio que reconocerlo, era impedir que Ignacio González, hombre de confianza de Esperanza Aguirre, fuera el presidente de la entidad, y el resto son ganas de marear la perdiz, de aparentar fines loables, cruzadas a favor de los intereses del municipio. Así son las cosas, y así hay que contarlas.
Y el futuro presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, ya ejerce sin haber sido elegido todavía. Hace unos días, el secretario regional de CC.OO. Javier López, desvelaba un reciente encuentro con Rato en el que éste le contaba los planes que tiene para la entidad financiera, supongo que con el ánimo de atraerse hacia él al sindicato para que retirara el recurso que impedía su nombramiento. Ahí está Rato, vendiendo la piel del oso de Caja Madrid antes de cazarlo, y Javier López, haciendo gala de una enorme indiscreción al desvelar su encuentro con Rato. Lo dicho: la Caja de los líos.
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Cronista Oficial de Madrid y Getafe
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