¿A qué sabían las verduras antes de la utilización de la química en el campo? ¿Es posible hacer un cocido totalmente ecológico? ¿Cómo prescindir de los productos sintéticos en cosmética? Todas estas dudas tienen su respuesta en la Feria Biocultura, que este año además celebra sus 25 años.
La agricultura ecológica ha recuperado la forma de cultivar los alimentos anterior a la llamada revolución verde que desde los años 60 consiguió multiplicar la producción gracias a fertilizantes, herbicidas y otros productos químicos. En Biocultura puede conocerse a estos nuevos agricultores, que también están ganando terreno en la Comunidad de Madrid, donde ya hay 5.000 hectáreas de cultivo ecológico.

Pero el mundo de los productos biológicos va mucho más allá. Este año en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo, donde se celebra la feria, se pueden encontrar más de 14.000 referencias. Esto es una muestra de cómo se expande este nuevo mercado, al que la crisis "no le afecta de la misma manera", afirma la directora de esta cita, Ángeles Parra. De hecho, este año la feria ha aumentado su espacio en un 35 por ciento y ocupa, por primera vez, las tres plantas del recinto.
Huertos de alquiler
Los alimentos que se encuentran en la feria cada vez son más elaborados y ya se encuentra desde cocido y lentejas estofadas hasta cerveza, pasando por vinos, quesos, jamones, chocolate, repostería y un largo etcétera. Pero en la feria también se ofrecen soluciones más activas para quienes quieran llevar una alimentación saludable, como los alquileres de huertos ecológicos que ha creado una empresa madrileña. Desde 35 euros, cualquier ciudadano puede tener su parcelita en una finca situada entre Móstoles y Alcorcón que ofrece todos los servicios, como regadío o cuarto de herramientas.

Junto a la alimentación, hay otros muchos sectores que están apostando por la ecología, lo que en muchos casos no implica más que recuperar antiguas tradiciones. Es el caso de una pequeña empresa de tejedores extremeños, que hacen bufandas, ponchos y otras prendas con la técnica antigua y materias primar totalmente biológicas y respetuosas con los animales. Así, solo cargar un telar para hacer una pieza puede llevar todo un día, ya que sería como enhebrar más de mil hilos.
Biotecnología
Aunque las técnicas tradicionales sean fundamentales en esta feria, la innovación también está presente. Uno de los ejemplos más claros son los productos de limpieza y cosmética. Evitar utilizar productos químicos, derivados del petróleo o elementos perjudiciales para la salud y el medio ambiente, y sustituirlos por otros también eficaces, pero biodegradables y respetuosos exige apostar por la investigación en biotecnología.

En Biocultura el visitante también puede encontrar utensilios en madera, adornos realizados con plantas disecadas o ganchillo, máscaras africanas, jabones de leche de burra de los Pirineos, masajes gratis, métodos de depilación que arrasan entre las 'celebrities', pañales ecológicos, bolas del mundo de juguete y, por supuesto, mucha información sobre temas ambientales, de la mano de las asociaciones habituales.
Todo ello en un país que es el mayor exportador europeo de agricultura biológica, pero que aún consume poco de un mercado que tiene por delante toda una nueva y verdadera revolución verde, ya que "el futuro tendrá que pasar por la sostenbilidad", como asegura sin dudas la directora de la feria.