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Condenan a 26 años de prisión al asesino de Carlos Palomino

Condenan a 26 años de prisión al asesino de Carlos Palomino

Por MDO/E.P.
lunes 19 de octubre de 2009, 00:00h
La madre de Carlos Palomino, el joven asesinado en la estación de metro de Legazpi por el ex militar Josué Estébanez el pasado 11 de noviembre de 2007, María Victoria Muñoz, consideró este lunes como una "buena sentencia" el fallo de la Audiencia Provincial de Madrid que condenó a 26 años de prisión al agresor y acredita el agravante ideológico.
En una sentencia hecha pública este lunes, la Sección Primera impone al acusado 19 años de prisión por un delito de asesinato con la agravante de motivos ideológicos y 7 años de cárcel por un delito de tentativa de homicidio, absolviéndole de tenencia ilícita de armas y de amenazas. La Sala le condena además a indemnizar con 92.257,01 euros a la madre de Palomino y con 67.096 a su padre.

Los magistrados justifican el agravante en la estética neonazi que lucía el acusado el día de los hechos, captada por las cámaras de videovigilancia del Metro de Madrid, y las frases proferidas contra sus rivales, como "Sieg Heil", empleada en eventos políticos en la Alemania del Tercer Reich.

"Mi preocupación era que los años a los que le condenasen los cumpliera íntegros. Me tengo que dar por contenta, no quiero recurrir", apuntó. Con este fallo, la madre de Palomino consideró que ha "cerrado un ciclo" de la historia de su hijo y ha conseguido "cumplir la promesa" que le hizo en su momento de darle "Justicia".

Por su parte, el abogado de la familia de Carlos, Erlantz Ibarrondo, aseguró tras conocer el fallo que "no están contentos" con la pena impuesta, si bien celebró que la Sala haya tenido en cuenta el agravante. "El crimen no se hubiera producido si no fuera por discriminación ideológica", reseñó el letrado, quien anunció que recurrirá el fallo. Por su parte, el presidente de Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, expresó su satisfacción por una sentencia "pedagógica de gran altura al reconocer el odio ideológico como agravante", lo que es "un mensaje inequívoco para todos aquellos que ejercen la violencia por motivos ideológicos".

Por su parte, el sindicato de Estudiantes exigió que Josué cumpla íntegra la condena a 26 años. Además también celebran que la Sala haya tenido en cuenta la agravante de motivos ideológicos, puesto que "todas las pruebas demostraban que Josué Estébanez era un fascista y que asesinó a Carlos precisamente por ser un joven de izquierdas".

Llevaba preparada la navaja
La Fiscalía de Madrid solicitaba 30 años de cárcel por el asesinato. Según la fiscal, Josué Estébanez "controló la situación" puesto que preparó y ocultó el arma homicida antes de que el grupo de Palomino entrara en el vagón de metro. En la sentencia, la Sala rechaza que actuara en legítima defensa y concluye que agredió al fallecido "de forma plenamente voluntaria y con la consciencia, no sólo probable, sino absoluta de acabar con su vida". Josué, según la sala, ocultó la navaja "a la espera de atacar con cualquier excusa a cualesquiera de las personas que por su estética consideraba "antifascistas".

La Sala considera probado que el 11 de noviembre de 2007, Josué se dirigió en metro a la estación de Usera, para asistir a la manifestación convocada con el lema 'Contra el racismo anti-español' por Democracia Nacional, partido vinculado a la extrema derecha, ideología que compartía el acusado. Éste portaba una navaja de siete centímetros de hoja, y un puño americano. Al llegar a la estación de Legazpi, el acusado observó que en el andén se encontraba un grupo superior a cien de jóvenes, que identificó como antifascistas por su apariencia externa. El grupo iba a boicotear la manifestación de Democracia Nacional.

Antes de que el tren se detuviese, sacó su navaja al tiempo que bostezaba, yendo tranquilamente a situarse junto a una de las puertas del vagón, ocultando la navaja abierta y con la hoja hacia arriba en la cara posterior del antebrazo, esperando a que entrasen algunos de los citados jóvenes para agredir a cualquiera de ellos con el menor pretexto por su enfrentada divergencia de pensamiento. De repente, cuando Palomino cuando llegó a su altura, le asestó una fuerte puñalada en el tórax con trayectoria de arriba-abajo que penetró siete centímetros y le alcanzó el corazón.

Proclamas de la Alemania nazi
En vez de huir aprovechando la confusión generada, José se quedó en el interior del vagón blandiendo la navaja y profiriendo contra los acompañantes de Palomino, que habían huído, frases como "guarros de mierda, os voy a matar a todos" y "Sieg Heil".

En su declaración, Josué reconoció que apuñaló a Palomino en legítima defensa, al verse acorralado por el grupo que acompañaba al fallecido. Sin embargo, los testigos certificaron que el asesino llevaba preparada su arma antes de que ellos entraran en el vagón estacionado en la parada de metro de Legazpi. "Me siento arrepentido. Yo no quería quitarle la vida a nadie. Me entró mucho miedo y no supe reaccionar", confesó el acusado el último día de la vista oral, quien lamentó que "tenía una vida ya hecha". "No supe como reaccionar. Lo siento mucho", añadió Josué, haciendo uso de su derecho a la última palabra en el juicio.
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