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Crónica del día en el que Madrid cambió para siempre

El metro que inauguró Alfonso XIII en 1919

El metro que inauguró Alfonso XIII en 1919

viernes 16 de octubre de 2009, 00:00h
Madridiario vuelve al pasado y se desplaza hasta el 17 de octubre de 1919. El día en el que el rey Alfonso XIII inauguró el metro los madrileños quedaron asombrados y la capital despertó la envidia de España con sus locomotoras eléctricas y sus vagones de acero pesados y llenos de remaches, de color rojo por fuera y blanco por dentro.
Pocos creían que el aventurado anuncio de que la línea Sol-Cuatro Caminos diseñada por Miguel Otamendi, Carlos Mendoza y Antonio González Echarte abriese en plazo, pero éste se cumplió y las crónicas se escribían desde por la mañana con letras entusiastas. En sus páginas, ABC destacaba que "la ingeniería española ha añadido un nuevo timbre de gloria su noble ejecutoria de trabajo".

Ese 17 de octubre hacía frío en Madrid, tanto como para que los transeúntes de principios del siglo XX se agolpasen con gabardinas, guantes y sombreros en Cuatro Caminos. El rey Alfonso XIII venía a hacer el primer viaje en el nuevo medio de transporte. Como recogió el periodista Tomás Borrás en su crónica para el diario La Tribuna, el monarca llegó "puntual" y aclamado entre multitudes. Vestía sombrero de copa y 'jaquette'. Lo primero que hizo, acompañado de todas las autoridades regionales, fue saludar a los ingenieros responsables de la novedosísima infraestructura. Después, tras la misa y bendición que el obispo de Madrid-Alcalá, Prudencio Melo, ofició a la luz de las potentes luminarias incandescentes del andén, llegó el tren.

Rudimentaria comodidad
"El público, numerosísimo, porque la estación es, como todas, enorme, atronó con sus vivas [...] y dio estertóreos vivas a España y a Madrid". A las 16.12 horas, el tren partía hacia su primera parada Ríos Rosas. Las crónicas de la época destacan de ese primer viaje que, a pesar de lo rudimentario del sistema comparado con el Metro moderno, al que media un abismo, fue seguro y cómodo. "Los coches no se mueven", recogería después Marino Gómez-Santos de esas crónicas en su historia del medio siglo del metro.

Mulas transportando los primeros vagones de Metro.Las bóvedas de las estaciones de este suburbano de 1919 estaban recubiertas de azulejo blanco biselado con franjas de azulejos sevillanos. Lámparas de bujías iluminaban tanto los andenes como los túneles durante todo el servicio y un sistema de señales luminosas blancas y rojas servía para evitar accidentes.

El tren, compuesto por la máquina y un remolque para 200 viajeros, con dos motores, no pasaba de los 50 kilómetros por hora, según explica a Madridiario el hoy responsable de la Unidad de Proyectos de Ingeniería de Material Móvil de Metro, Rafael Royuela. Dos operadores, un maquinista y un ayudante para abrir las puertas, hacían funcionar el pesado convoy, y todo para hacer en 10 minutos lo que en superficie se tardaba 30 con un tranvía. Y el rey Alfonso XIII lo estaba comprobando de primera mano ese 17 de octubre de hace 90 años.

Chistes en los andenes
"!Cuarenta segundos hasta Ríos Rosas! ¡Cincuenta y cinco a Iglesia! ¡Cuarenta y cinco a Bilbao! ¡Un minuto y veinticinco segundos a Tribunal! ¡Y cincuenta segundos a Sol!". El entusiasmo que refleja Borrás lo compartía toda la comitiva real. "Un grupo de señoras ataviadas con la clásica mantilla le entregó ramos de flores (a Don Alfonso). El Rey dio un beso a la señorita que le había dirigido de la palabra [...] En la estupenda estación de Sol sólo hubo felicitaciones y clamores de júbilo [...] El público estalló en una ovación interminable que se mezclaba con el ruido de los tranvías eléctricos que recorrían la ancha plaza". A juicio de Borrás, recoge Gómez-Santos, la sensación era "de tal actividad y de fuerza que ponía el júbilo en los corazones".

Tras esta primera inauguración, el Metropolitano, como se llamó, aun tardó catorce días en abrirse al público. El primer día los billetes de papel se vendían a 15 céntimos sólo para un recorrido. Se abría a las 6.20 horas y se cerraba pasadas las 2.00 horas con trenes cada seis minutos, pero a las 5.30 ya había cola y a la conclusión del servicio numerosos madrileños impacientes aún se agolpaban queriendo entrar en las estaciones. Las colas a mediodía salían de la estación de Sol y continuaban por Montera hasta la Iglesia de San Luis. Según los medios de la época, eso sí, el civismo imperó y no hubo ni accidentes, ni aglomeraciones. El chiste oficial que circulaba por las calles de Madrid era el siguiente: "¿Cual es la distancia más corta en Madrid? Sol-Cuatro Caminos, porque hay un Metro".

Jefe de estación.Después del 17 de octubre de 1919, que la compañía rememorará este sábado, 17 octubre de 2009, el metro vivió ampliación tras ampliación, superó los bombardeos de la Guerra Civil, fue arsenal, inauguró nuevas líneas bajo la dictadura de Franco, superó una nacionalización tras una fuerte crisis que puso en peligro su viabilidad y 'enterró' al tranvía, que en el siglo XXI ha renacido como Metro ligero. Hoy, 90 años después, es el transporte preferido de los madrileños.
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