La llegada de los Reyes, a las 10.30 horas, vino precedida por la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, que fue recibida con silbidos y abucheos procedentes de las dos gradas de público situadas en las inmediaciones de las tribunas de autoridades e invitados.

Por cuarto año consecutivo, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, volvió a ser recibido con silbidos y abucheos desde las mismas gradas que increparon a De la Vega cuando accedió a la plaza de Lima para recibir con el resto de autoridades a los monarcas. Además, ese mismo sector del público silbó al jefe del Ejecutivo en varias ocasiones a lo largo del desfile militar y pronunció gritos de 'Zapatero dimisión' y 'Zapatero fuera'.
Las imágenes captadas por televisión durante la llegada de Zapatero a la plaza de Lima permiten escuchar al jefe del Ejecutivo asumir los abucheos con la afirmación "ya forman parte del rito", dirigida al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, que a su vez expresa su rechazo a la actitud del público en "un acto de Estado" como el desfile de la Fiesta Nacional y la define como
"una falta de respeto".
Asistieron al desfile 14 de los 17 ministros del Ejecutivo presidido por Zapatero y diez presidentes autonómicos, incluidos los presidentes de Ceuta y de Melilla, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda, respectivamente. Junto a ellos también se encontraba el consejero de Interior vasco, Rodolfo Ares.

Los Reyes y los Príncipes, acompañados por los Duques de Palma y la Duquesa de Lugo, saludaron a su llegada al jefe del Ejecutivo, a la ministra de Defensa, Carme Chacón, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y al alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón.
Tras el saludo, el Rey, ataviado con el uniforme de capitán general del Ejército de Tierra, recibió honores de un batallón de la Guardia Real y pasó revista a la fuerza antes de situarse con el resto de la Familia Real y el Gobierno en la tribuna de autoridades.
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Los actos comenzaron con el izado de la bandera nacional, que fue llevaba hasta la céntrica plaza madrileña por un equipo de la Patrulla Acrobática Paracaidista del Ejército del Aire que se lanzó desde el aire desde un avión C-212 de la fuerza aérea. La llegada de la enseña dio paso al homenaje a los que dieron su vida por España.
Un desfile participativo
La parada militar contó con la participación de más de 4.200 militares, 209 vehículos y 58 aeronaves y estrenó un nuevo recorrido desde la plaza de Cuzco hasta la zona de Nuevos Ministerios, además de un nuevo formato con la exhibición aérea intercalada en el desfile terrestre.

El momento más emotivo del desfile llegó en el homenaje a los que dieron su vida por España en el que participaron 38 familias de militares y guardias civiles fallecidos este año en actos de servicio, que depositaron una corona de laurel ante la bandera nacional en recuerdo a los fallecidos.
Durante el desfile terrestre se conmemoró el vigésimo aniversario de la partición española en misiones de paz con la exhibición la bandera de la ONU, la OTAN y la UE, acompañadas por los guiones y banderines de las más de 30 unidades de las Fuerzas Armadas, desplegadas desde 1979 en operaciones de paz. Como es tradicional, las unidades más aplaudidas por el público fueron la Guardia Civil, la Legión y los Grupos de Regulares de Ceuta y de Melilla.

Como es tradicional, las unidades más aplaudidas por el público fueron la Guardia Civil, la Legión, con su característica cadencia de paso, a 160 pasos por minutos, y los Grupos de Regulares de Ceuta y Melilla, con su lento caminar y su uniforme con capa.
La Patrulla Águila cerró el homenaje dibujando los colores de la bandera nacional sobre el cielo. Las unidades a caballo fueron las encargadas de cerrar a las 12.00 horas el desfile de la Fiesta Nacional, que dio paso a la tradicional recepción que cada año ofrece la Familia Real a las autoridades asistentes en el Palacio de Oriente.