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Un mundo feliz

Un mundo feliz

viernes 29 de mayo de 2009, 00:00h
'Un mundo feliz' es una antiutopía. Escrita antes del advenimiento de Hitler al poder, la novela muestra un régimen totalitario pero en el que la dictadura no deriva directamente del poder político, sino de la alianza entre la técnica y la ciencia y el poder.
El autor
Nacido en el seno de una distinguida familia de la élite intelectual británica, Aldous Huxley (1894-1963), destinado a una brillante carrera científica, como la de su hermano Julián, una prematura ceguera frustró estos horizontes. Sus problemas visuales no le impidieron desarrollar intensa actividad literaria, estimulada por su encuentro en Oxford con figuras como Lytton Strachey y Bertrand Russell. Su primer gran éxito fue su novela, muy audaz técnicamente, Contrapunto (1928), pero la popularidad le vino de la mano de Un mundo feliz (1932). Después, siempre con gran ambición intelectual, escribió no menos de 40 libros, entre los que caben destacar las novelas Ciego en Gaza, Mono y esencia, La isla , Viejo muere el cisne o el gran ensayo histórico sobre la superchería religiosa Los demonios de Loudun. Huxley terminó su vida en Estados Unidos, especialmente preocupado por las drogas psicodélicas.
     
     
Resumen argumental
Un mundo feliz es una antiutopía. Escrita antes del advenimiento de Hitler al poder, la novela muestra un régimen totalitario pero en el que la dictadura no deriva directamente del poder político, sino de la alianza entre la técnica y la ciencia y el poder. Henos en el año 632 de la era de Ford, la era fordiana. Los avances técnicos y científicos han establecido una sociedad feliz, en la que los seres humanos son todos productos de laboratorio, y se clasifican en dueños y esclavos según su distinta composición genética, todas las necesidades están cubiertas, la educación se halla programada para que no existan individuos inadaptados, la religiosidad y la literatura han sido erradicadas como vestigios de tiempos oscuros, las emociones se sitúan todas bajo control, las relaciones familiares y estables han desaparecido sustituidas por el poderío del Estado superior, no hay en consecuencia parejas matrimoniales o equivalentes, la organización técnica es, en fin, perfecta: un mundo feliz. Pero un individuo se rebela, es hijo nacido de mujer, proviene de una Reserva para Salvajes, donde todavía perviven las culturas más primitivas, descubre a Shakespeare, se niega a aceptar la relación amorosa como una reacción físico-química, quiere elegir. Incapaz de soportar un mundo <<feliz >> pero distorsionado e inhumano, John optará por la autodestrucción.
     
Valoración

Antes de que el nazismo demostrara las más terribles perturbaciones del poder político, Huxley compuso esta antiutopía que alertaba sobre las sombrías consecuencias de la alianza entre la tecnociencia y el poder. Transcurridos setenta años desde su escritura, puede decirse que el mundo, al menos el mundo desarrollado, camina más en dirección al territorio de esa alianza que a las regiones del totalitarismo duro y neto. Síntomas turbadores existen: así la manipulación genética, así la dictadura que de facto establecen muchos medios de comunicación, que crean la imagen <<verdadera >> de la realidad, así determinados espectáculos y artilugios audiovisuales, así la sintonía que ciertos grupos de personas muestran con la felicidad -consumir, viajar, descansar-que las sociedades avanzadas del cambio de siglo les ofrecen. Es una evidencia que, a pesar de los pesares, y de las resistencias que opone la mentalidad democrática, el individuo cada vez decide menos. O decide bastante menos de lo que se le da a entender. El triunfo de la tecnificación trae un futuro lleno de inquietantes sombras.

El libro de Huxley debe ser leído como lo que es: como una alegoría, como una vasta metáfora que advierte sobre los peligros del hundimiento de la conciencia liberal, crítica, pensante, y sobre las pavorosas consecuencias (Huxley escribiría su apocalíptica Mono y esencia después de las explosiones nucleares del cuarenta y cinco) del uso sin controles de la ciencia y la técnica. La brillantez, la fluidez, la agilidad con que está construido el texto, es un aliciente esencial en la comprensión de un discurso que no ha perdido actualidad.

Sección dirigida por Miguel García-Posada


Título: Un mundo feliz Huxley,  Aldous.
Traducción: Ramón Hernández
Editorial: Plaza & Janés. Barcelona
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