El Canal de Isabel II ha abierto el grifo de la solidaridad. Desde hoy un grupo de 130 empleados estará a disposición de Cáritas y la Cruz Roja para prestar apoyo en desastres naturales y catástrofes en cualquier parte del mundo.
Será gracias a un convenio que han firmado los presidentes de ambas instituciones con el de esta empresa pública, Ignacio González, que inician así esta nueva vocación del Canal. Según ha explicado González, la iniciativa "es fruto del esfuerzo por devolver a la sociedad parte de los recursos y la confianza que durante más de un siglo y medio los ciudadanos han depositado en el Canal".
Es, en definitiva, una forma de "ser fieles a nuestra vocación de servicio", según ha recordado su gerente, Ildefondo de Miguel, quien ha explicado los dos pilares del Canal Voluntarios: "la capacidad y conocimiento de la entidad y la generosidad de los madrileños".
Los voluntarios son empleados de los múltiples departamentos de la empresa, desde ingenieros hasta fontaneros. Todos han recibido cursos de formación y están preparados para salir de viaje en cuanto se demande su servicio. A diferencia de otros voluntarios, contarán con el respaldo de su empresa, que los respaldará y se encargará de sus gastos, mientras ellos llevarán el nombre del Canal por todo el mundo.
Su tarea pasará por actuaciones como la depuración de agua, la reparación de fugas, la excavación de pozos o la evaluación de situaciones para proveer de instalaciones la zona, "según las necesidades y el personal al que nos toque ir", ha explicado a Mdo Álvaro Vadillo, ingeniero del departamento de i+d y uno de estos voluntarios.
En situaciones de emergencia, una de las primeras necesidades el llevar agua potable a las víctimas, ha asegurado el presidente de la Cruz Roja, José María Suárez, para quien la solidaridad de esta empresa pública "es esencial". Suárez ha recordado que millones de niños mueren al año porque no tienen acceso al agua potable o que las mujeres africanas caminan decenas de kilómetros para conseguirla. "En algunos lugares, como Nairobi, el precio del agua es diez veces superior al de Londres".
Por su parte el presidente de Cáritas, Rafael del Río, ha expresado su satisfacción porque "un grupo de trabajadores del Canal estén dispuestos desinteresadamente a paliar en lo posible las desgracias que pasan en el mundo". "Hoy, en el Canal de Isabel II, ha nacido un grupo de Cáritas y Cruz Roja al servicio de los necesitados, de los últimos".