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Lo viejo y lo nuevo

Lo viejo y lo nuevo

jueves 07 de mayo de 2009, 00:00h
La verdad es que la frase pronunciada por Arturo Fernández, presidente de la Confederación de Empresarios de Madrid, en su Asamblea General ha sido: “Las crisis se producen cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Si aplicamos esta frase a las políticas deportivas y de prevención erróneas dictadas por políticos que han regido, y lo peor es que siguen rigiendo, el deporte, nos dan los siguientes datos.

España ocupa el primer puesto mundial en el consumo de cocaína. La tasa de obesidad y sobrepeso es la más alta de la Unión Europea. Si nuestro país tiene una tasa del 47 por ciento de sedentarismo, frente al 7 por ciento de Suecia y al 13 por ciento de Finlandia, es también gracias a ellos. Que la factura sanitaria, por ejemplo de los madrileños, se duplique en tan sólo cinco años pasando de 514,91 euros en 2002 a 1.068,66 euros en 2007, es gracias a las “brillantes” políticas de prevención y promoción de la actividad física que no se han realizado, pero que en su momento sirvieron para hacerse la foto. Pero luego tendrán que construirse más hospitales, centros de salud y residencias para atender a nuestros mayores, porque no se han enterado de que por cada euro invertido en prevención se ahorran 85 euros de gasto sanitario en un futuro.

La actividad física es fundamental para prevenir enfermedades, como el cáncer de próstata en los hombres, o el de mama en las mujeres y el de colon en ambos sexos. Es el mejor remedio para prevenir las muertes prematuras ocasionadas por el sobrepeso, y el sedentarismo. Y quien practica actividad física regularmente mejora sus capacidades cognitivas, mejora su vida sexual, y sirve para prevenir problemas de tipo psicológicos como el estrés o la depresión.

El deporte es fundamental en la educación de nuestros jóvenes para mejorar su capacidad de integración, de comunicación, de desarrollar una sana competitividad, de trabajar en equipo, de sacrificio, para aprender a respetar las reglas del juego, para aprender a reconocer y felicitar la superioridad del otro, etcétera. Y estos valores serán fundamentales para que el día de mañana nuestras empresas sean más competitivas.

Quizás esos mismos políticos podrían prestar alguna vez atención a la defensa del deporte y de sus valores, que realiza continuamente la presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero ellos disfrutan y son felices en un palco siguiendo al equipo de sus amores, o haciéndose una foto rodeados de deportistas. Miran hacia otro lado porque no saben mirar de frente, porque simplemente son cobardes. Y el daño que estas personas hacen y están haciendo al deporte no tiene nombre, pero luego con la boca pequeña dicen que quieren los Juegos Olímpicos para Madrid.

Menos mal que hay personas con ideas, educación y valores que los definen como mamarrachos, que según la tercera definición de la Real Academia Española de la Lengua significa "hombre informal, no merecedor de respeto".
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