El panteón de divinidades grecolatinas que posee Madrid es extenso y posee un significado particular. Reyes, administraciones y empresas privadas trataron de transmitir a los madrileños y los visitantes, a través de las representaciones ornamentales de los dioses en la arquitectura, escultura y pintura, la idea de progreso y desarrollo de los cánones clásicos.
La representación divina más conocida de la ciudad es el eje que forman las estatuas de
Cibeles,
Apolo y
Neptuno en el
paseo del Prado. En el reinado de
Carlos III se encargó a
José de Hermosilla que reordenase la zona del
Prado Viejo. Entre otras actuaciones, se creó un eje con tres fuentes escultóricas diseñadas por
Ventura Rodríguez que representaban los tres dioses.
Cibeles (de
Francisco Gutiérrez y
Roberto Michel) representaba a la Madre Tierra,
Neptuno (de
Juan Pascual de Mena) a los mares, y
Apolo, el sol (de
Manuel Álvarez 'El Griego'). Agua y Tierra miraban hacia el dios Sol, que pretendía representar al monarca español.

En el pedestal de la escultura se cita al rey, de forma que se trataba de relacionarle con la divinidad, una estrategia propagandística muy común entre los déspotas ilustrados, y copia del estilo francés. La estatua de
Apolo también representa las cuatro estaciones del año y hasta se comentaba que este conjunto escultórico representaba los cuatro elementos: tierra, agua, aire (
Apolo) y fuego (que, se supone, estaba en el corazón de los madrileños). También utilizó esta técnica de propaganda
Fernando VII, que en la puerta de
Velázquez del
Museo del Prado mandó instalar un frontón neoclásico en el que se ve cómo los dioses le aconsejan y él atiende a las
Musas, diosas de las artes.
Aparte de este montaje, característico de la ciudad, los dioses están ampliamente representados. Las divinidades más representadas en la capital son:
Cibeles (
Gea griega),
Apolo,
Neptuno (
Poseidón),
Mercurio (
Hermes) y
Júpiter (
Zeus).
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Apolo (también dios de las artes, las ciencias, la música y la medicina), aparte de la escultura del
Paseo del Prado, también ha tenido una importancia crucial en la cultura madrileña. Principalmente, en el teatro. De hecho, uno de los teatros más importantes en la Restauración fue el
Apolo, construido en 1873 por los arquitectos franceses Chanderlot y Festau, en el solar donde se erigía el convento de San Hermenegildo.
Se le denominó la 'catedral del género chico' ya que allí se estrenaron zarzuelas como 'La verbena de la Paloma' (1894), 'La Revoltosa' (1898), o 'Doña Francisquita' (1923). Actualmente, otro teatro, el
Nuevo Apolo, situado en la
plaza de Tirso de Molina, también conserva el nombre y el simbolismo de este dios grecorromano.

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Cibeles era la diosa frigia de la Tierra y los animales. Se adoptó en Grecia y renombró como
Gea, esposa del titán
Urano y madre de
Saturno (o
Cronos), que tiene una estatua en el
Parque de El Capricho, en la
Alameda de Osuna. En Roma se recuperó el nombre original por influjo cartaginés y la imagen madrileña escenifica la superioridad de la Naturaleza, a la que se subordinan todos, incluso los poderosos leones,
Atalanta e
Hipómenes. También se la puede observar en la fachada de la Casa de la Panadería, en la Plaza Mayor, junto a
Proserpina (
Perséfone en Grecia, diosa de la vida, la muerte, la resurrección, la primavera y la fertilidad),
Baco (el
Dioniso griego, dios del vino, la locura, el frenesí y el teatro) y
Cupido (
Eros en griego, dios del amor).
Baco también tiene dedicado un templete en El Capricho.

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Neptuno, dios de mares, océanos y caballos, emerge sobre olas blancas en una concha tirada por caballos marinos en la plaza de
Cánovas del Castillo. Porta el tridente con el que provocaba terremotos y una serpiente marina rodea su brazo derecho.
Algunos estudiosos apuntan a que su colocación alude a la importancia de la Marina Española, que
Carlos III reformó para hacerla más competitiva y reforzar el nexo con las colonias.

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Minerva (la
Atenea griega) es la diosa de la sabiduría, las artes, las técnicas de la guerra, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos. Su principal exponente en la ciudad de Madrid es el
Círculo de Bellas Artes, que la convirtió en su emblema característico. De hecho, en lo alto del edificio de
Antonio Palacios se encuentra una estatua de la diosa de
José Luis Vasallo en bronce. También se la puede observar en las ménsulas del
Banco de España, el
Ministerio de Cultura, uno de los edificios de la
plaza de Canalejas, en cuádriga en lo alto del
Arco del Triunfo de Moncloa (
Hermanos Arregui) y sobre la entrada principal del
Cuartel General del Ejército junto a su hermanastro
Ares, dios de la guerra.

- Símbolos sobre
Mercurio o
Hermes, el mensajero de los dioses, la divinidad del comercio, se extienden por toda la ciudad. Su rostro e imágenes se exhibe en los frontales y rejas del
Banco de España (
Eduardo Adaro y
Severiano Díaz de Lastra) junto con su símbolo universal: el caduceo, la vara del heraldo (un bastón alado con dos serpientes enroscadas). Otras instituciones económicas o de comunicación, como el
Palacio de Comunicaciones también cuentan con esta figura entre sus símbolos para demostrar su servicio al ciudadano y la inspiración de esta deidad.
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Vulcano o
Hefesto, dios del fuego, los metales, el arte y la tecnología, tiene su pequeña representación en la ciudad. El edificio donde se ubicaba la sede de
Seguros La Estrella, en
Gran Vía número 10, posee un conjunto escultórico proyectado por
Jerónimo Pedro Mathet y realizado entre 1916 y 1921, en el que aparece la deidad junto a su esposa en la mitología,
Venus (
Afrodita, diosa del amor) y a
Pandora.

Según el mito griego, fue la primera mujer. Se la colmó de todo tipo de virtudes y de una responsabilidad: guardar cerrada la caja que contenía todos los males. Su curiosidad y carácter voluble ocasionaron que abriese este contenedor. Cuando se apresuró a cerrar la caja, los males se habían extendido por el mundo, y dentro del recipiente sólo quedaba la esperanza.
Vulcano tuvo otra representación importante en la
Cava Baja, donde daba nombre a una de las posadas más conocidas de la zona durante décadas.
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Júpiter (
Zeus en Grecia), la principal deidad del panteón, tiene también su espacio en Madrid, aunque, curiosamente, es menor que la de otros muchos. Se representa en el
Banco de España junto a sus hijos
Atenea y
Hermes, y un frontal en la
Casa de Correos sobre la puerta principal. Su hermano
Plutón (
Hades en el mundo griego) se refleja en un relieve del
Palacio Real bajo una matrona romana que representa a España. Simboliza el poder militar y la riqueza de España.