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"Rulo" narra el descontrol en Mina Conchita

El PIraña admite que Trashorras le pidió que transportara explosivos

Por MDO/Agencias
jueves 01 de marzo de 2007, 00:00h
Iván Granados, procesado por su pertenencia a la trama asturiana que presuntamente facilitó los explosivos para los atentados del 11-M, afirmó ante la Audiencia Nacional que el ex minero José Emilio Suárez Trashorras le pidió que realizara para él un transporte de explosivos y que "no le iba a pasar nada", a lo que él se negó. Por su parte, Raúl González Peláez, alias "Rulo", que trabajó en Mina Conchita habló del descontrol existente en dicha explotación en 2003.

Granados, "El Piraña"', añadió que nunca transportó explosivos a Madrid y que cree que en esta causa le están confundiendo con otro Iván también imputado (Antonio Iván Reis Palicio). Granados está acusado de los delitos de asociación ilícita y de suministro de explosivos, por los que la Fiscalía pide en su caso un total de 8 años de prisión. Según considera acreditado la fiscal Olga Sánchez, colaboró en el robo de la dinamita utilizada en los atentados del 11 de marzo de 2004, desde Asturias hasta Madrid. En su escrito, la Fiscalía incluye indicios que apuntan a que Granados acompañó, en una ocasión a Suárez Trashorras a Mina Conchita donde éste último cogió explosivos mientras el acusado vigilaba.

Al igual que otros miembros de la denominada "trama asturiana", Granados se negó a contestar a las preguntas que le formuló la fiscal  y el resto de las partes, y sólo permitió ser interrogado por su abogado defensor, Miguel García Pajuelo.  A preguntas de éste, relató que se había negado a realizar el transporte para Suárez Trashorras que era vecino de su barrio y con quien solía salir de copas. El ex minero le comentó entonces que le iba a proponer el transporte a Gabriel Montoya, "El Gitanillo", lo que Granados vio muy mal porque se trataba de un menor.

A partir de ese momento, según este procesado, Suárez Trashorras dejó de hablarle y le "apartó de su lado". Días más tarde, Montoya confirmó a Granados que el ex minero le había hecho el encargo a cambio de 1.200 euros y que él había aceptado, si bien él le conminó a que no lo hiciera. El menor también relató a Granados que "unos moros " habían ido a ver Mina Conchita una noche, pero se perdieron y no pudieron llegar a la explotación. Más tarde, se enteró por la madre de Montoya de que el menor había tenido un accidente cuando regresaba de su viaje a Madrid conduciendo un vehículo, por lo que se trasladó a la capital para visitarle en el hospital junto a la familia de Montoya.

Además, Granados denunció que, una vez detenido los agentes le pidieron que implicara en los hechos a un minero de Mina Conchita llamado Raúl González, alias "Rulo", a cambio de una pizza y de irse a casa. El procesado reconoció que en ocasiones prestaba su teléfono móvil a Trashorras, y que él no conoce a ninguna persona llamada Jamal Ahmidan "El Chino", uno de los siete terroristas que se suicidaron en Leganés (Madrid), el 3 de abril de 2004. 

Granados se confesó ser consumidor de cocaína de "fin de semana", y negó haber acompañado jamás a Suárez Trashorras a un centro comercial a comprar mochilas que, según las investigación, fueron utilizadas para sacar explosivos de la mina. Sin embargo, ante la Guardia Civil si reconoció que había acompañado a su amigo para hacer esta compra.

Descontrol en Mina Conchita
Por su parte, Raúl González Peláez, alias "Rulo" relató el descontrol existente en Mina Conchita en 2003. El procesado explicó que la llave de los mini-polvorines, donde se guardaban los detonadores, se dejaba "encima de una piedra" o en un árbol en medio del monte, mientras que el explosivo lo encontraba cada mañana "en la boca de la mina" y nunca guardó el sobrante, si bien esta situación cambió tras el 11 de marzo de 2004.

"Rulo" está acusado de los delitos de asociación ilícita y suministro de explosivos, por los que la Fiscalía solicita en su caso un total de 8 años de prisión.  A lo largo de su declaración, en la que se mostraron fotos y un vídeo de la explotación, "Rulo" contó que llegaba todos los días en el mismo vehículo con otros tres mineros y ninguno de ellos era Suárez Trashorras. Si tocaba emplear la dinamita, primero pedían la llave al vigilante para coger los detonadores en el polvorín, y después las dejaban "encima de una piedra o en un árbol".

Por lo que respecta a la dinamita, los mineros la cogían "de ahí fuera, en la bocamina", y nunca en el interior de los polvorines, alguno de los cuales él nunca llegó a utilizar. "Cualquiera podía cogerla", reconoció el artillero.  Añadió que a todo el mundo le sobraba siempre explosivo, por lo que las cajas abiertas se dejaban junto a los detonadores, y a la salida nadie le preguntaba a cada minero qué cantidad de explosivo gastaba. Tampoco vio por allí jamás un Guardia Civil que controlara los explosivos.

Tras narrar la situación de la mina, "Rulo" comentó que la mayoría de las numerosas llamadas telefónicas que mantuvo con Suárez Trashorras corresponden a llamadas perdidas, porque no recuerda haber hablado mucho con él. Reconoció buscaba a Suárez Trashorras para obtener cocaína, una vez a la semana, que le compraba a 60 euros el gramo.
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