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Casablanca II

Casablanca II

Por Rafael Martínez-Simancas
lunes 01 de diciembre de 2008, 00:00h
La vorágine de la información nos impide ver el estado natural de las cosas. Todo lo que aconteció a las puertas del Hotel Overy se nos ofrece de manera atropellada y con falta de criterio real. Una cosa es lo que hemos visto y otra lo que realmente sucedió.
Hagamos una reflexión sobre los acontecimientos.

Los miembros de la delegación madrileña, presidenta a la cabeza, lo que hicieron fue rodar la segunda parte de “Casablanca” en versión de “Bollywood”. E igual que Julius e Philip Epstein, junto a Howard Koch, planearon escribir el guión de la película cada noche, en Bombay se improvisó de la misma forma. No olvidemos que “Casablanca” fue elegida el mejor guión del cine norteamericano por la “Writes Guide os América”, una asociación que ampara a grandes escritores y guionistas de Hollywood.

A los pies de aquel avión que la llevaría a Berna, Esperanza Aguirre dudaba con el teléfono en la mano. Al otro lado una de sus mujeres de confianza, sino la que más, Isabel Gallego le decía: “no, presidenta, debes coger ese avión junto con Regino”. Y la presidenta no acertaba a decir: “pero si te acabo de ver en el bar del Overy, Isa”. Y la directora de comunicación zanjó el asunto: “sube a ese avión con Regino. Lo que juntas hemos vivido nadie nos lo quitará nunca. Siempre nos quedará Bombay”. Y aquí sonó la banda sonora de los tiros en el malecón, arreciaron como si los dirigiera el difunto Barajan.

Los que se quedaron en la arena veían cómo el avión se dirigía a la cabecera de pista y sus motores se confundían con el ruido de las explosiones en la ciudad. Entonces Santos Campano le pasó el brazo por encima del hombro a Arturo Fernández y dijo estas palabras históricas: “esto es el inicio de una gran amistad”. A lo que Fernández añadió: “me vas a hacer el favor de poner en los títulos de crédito, bien grande, ¡Moratinos sálvanos!”.

Y así ocurrió todo. Quizá me haya podido la pasión de escritor a la función de cronista, pero si no le ponemos adjetivos a la sustancia nos queda el caldo de lo más soso.

correo@rafaelmartinezsimancas.com
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