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Se buscan vocaciones 'animales'

Se buscan vocaciones 'animales'

Por Celia G. Naranjo
miércoles 19 de noviembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 19/11/2008 16:27h
Una docena de menores infractores visitaron este martes el Zoo para conocer las mil y una posibilidades de ganarse la vida en el recinto. La iniciativa forma parte de un taller que pretende ayudarles a encontrar vocaciones que hasta ahora nunca se habían planteado.
"Pobres gorilas, parece que están encerrados. ¿Por qué no les dais permisos de fin de semana?" Así bromeaba un joven de 17 años con la educadora que les acompañó este martes a recorrer el Zoo desde una perspectiva diferente: la de los oficios y profesiones que se pueden desarrollar con los animales en pleno Madrid.

Veterinarios, cuidadores, entrenadores de delfines, cetreros, cuidadores de primates, personal de limpieza, cocineros y camareros, dependientes, fontaneros, electricistas, fotógrafos, mecánicos...

Mil y un trabajos para elegir, algunos de los cuales exigen cualificación, otros para los que no hace falta estudiar tanto y algunos más para los que pueden formarse en el propio zoológico. Todo un abanico de ofertas para jóvenes sujetos a medidas judiciales que, como explica Simón Martín, director del programa de inserción sociolaboral Madrid Joven Integra (MJI), "tienen la autoestima baja".

"Por eso queremos enseñarles otras formas diferentes de ganarse la vida, que probablemente nunca se habían planteado y que pueden ser vocacionales", añade. Los menores empiezan a comprender que hace falta alguien que regule la temperatura en el 'hábitat' de los koalas o corte las uñas a los elefantes todos los días para que no se hagan heridas al pisar. O se ocupe de alimentar a los tapires, esos animales "mezcla de puerco y ratón", tal y como los definió un chaval nada más verlos.

Y no les disgusta la idea. A J., un dominicano de 17 años que lleva sujeto a medidas judiciales un año y pico, casi desde el mismo momento de llegar a España, le parece una opción "a tener en cuenta" entre sus múltiples intereses.

Y es que no sólo está apuntado a un taller de cocina sino que además presume de jugar al baloncesto "bastante bien" y, a ratos, escribe canciones. Todavía le quedan muchos meses para terminar la medida y cuando eso ocurra se marchará a Florida a vivir con su madre. Y ya verá lo que hace, pero, mientras lo decide, observa con los ojos muy abiertos como los cetreros agitan los señuelos en el aire para atraer a los halcones.

Su compañero A. también quiere emigrar y estudiar fuera, pero no tiene claro qué. En cualquier caso, observa y piensa. Le cuesta decidir a qué quiere dedicarse en el futuro. Entonces una chica tercia: "Yo lo tengo claro. Quiero cuidar animales. Pero no de los peligrosos; los koalas seguro que dan menos problemas", se ríe.

La visita guiada se les hace corta. Les gustan estas salidas. No se arrepienten de haberse apuntado al taller 'Tu oficio es mi oficio', y eso que se trata de una actividad voluntaria que les ofrece la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior.

Los próximos martes también acudirán a Madrid Joven Integra, centro de la ARRMI gestionado por Fundación Diagrama y cofinanciado por el Fondo Social Europeo, para seguir conociendo profesiones si no insólitas, sí 'alternativas', de esas que pasan desapercibidas para unos jóvenes que normalmente se creen predestinados a ser fontaneros, electricistas o carpinteros. Quizá, al final, se decidan por una de estas últimas profesiones. Pero al menos podrán decir que han tenido la oportunidad de elegir.
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