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Feliz Día Internacional del beso, sin besos

lunes 13 de abril de 2020, 12:18h

El Día Mundial del Beso es el resultado de un concurso celebrado en Tailandia, donde en el año 2011 una pareja de esa nacionalidad estableció un récord mundial con el beso más largo, que tuvo una duración de 46 horas, 24 minutos y 9 segundos. Este acontecimiento se llevó a cabo para celebrar el Día de San Valentín.

En el año 2013, la misma pareja rompió su mismo récord al darse un beso, sin despegarse por un segundo, de 58 horas, 35 minutos y 58 segundos.

Esta antigua práctica representa un excelente ejercicio que ayuda a quemar calorías, puede ayudar al fortalecer el sistema inmunológico, además de crear vínculos afectivos entre las personas.

Es tan alto su poder que, de acuerdo a ciertos estudios realizados por especialistas en la materia, el beso puede compararse a una droga natural, ya que provoca en los individuos un incremento de la oxitocina, la hormona responsable de generar cambios físicos y neurológicos como el placer, el enamoramiento y todo lo vinculado a la afectividad.

Para las parejas, que acostumbran besarse, esto puede representar el tener una vida más longeva y feliz, ya que encierra un poder terapéutico y psicológico. En otras palabras, el beso puede representar un acto definitorio de éxito o fracaso entre los amantes. Sin él, no están presentes el deseo, la pasión y el amor por el otro.

Su historia

A nivel cultural, el beso proveniente de La India, se expandió rápidamente por Europa durante la época de Alejandro Magno.

De acuerdo al mundialmente conocido relato de La Odisea, el beso era relatado en sus pasajes, pero la historia no queda allí, ya que en La Biblia se hace alusión al beso como un hecho simbólico, cuando Judas besa a Jesús y con él, sella su destino.

En la antigua Persia, era común que los hombres se besaran, mientras que para los Celtas, este acto era, hasta cierto punto medicinal. En la época medieval, era impuro besar a una doncella.

Es partir de la Revolución Industrial, que la costumbre es vista como un acto normal entre personas que se relacionaban afectivamente, pero que sólo podía llevarse a cabo en la absoluta intimidad, ya que de lo contrario, era censurado por la sociedad.

A partir del romanticismo hubo un cambio de paradigma respecto al beso. Las personas gozaban de mayor libertad para expresar sus sentimientos, generando una verdadera revolución sexual que hasta la fecha, se ha convertido en algo normal, gracias a la modernización.

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