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No al contrapoder, los gobiernos están para gobernar

jueves 30 de enero de 2020, 07:42h

Tal como puntualmente informó Madridiario, el pasado martes participé en el desayuno informativo organizado por el Fórum Europa junto a Luis Miguel López Reillo. Vaya por delante mi agradecimiento a los representantes de todas las instituciones políticas, sindicales, empresariales y sociales, así como a los medios de comunicación que acudieron a escuchar las inquietudes del sindicalismo de clase madrileño.

Este acto informativo se ha situado temporalmente en el ecuador de dos conmemoraciones especialmente relevantes para las Comisiones Obreras: el recuerdo de los asesinatos de los abogados de Atocha por el terrorismo fascista en 1977 y el homenaje que mañana viernes, 31 de enero celebraremos en el centenario del nacimiento de Marcos Ana, el poeta español y comunista que sufrió casi veintitrés años de encierro en las cárceles franquistas.

Quiero así reivindicar los sufrimientos, sacrificios y lucha de sindicalistas y comunista de España para traer la democracia a nuestro país. Sólo desde la ignorancia o la mala fe se puede pretender utilizar en España como un insulto o una descalificación la palabra comunista.

No podemos obviar que el mayor progreso de este país vino desde el municipalismo cuando en 1977 se conformaron en toda España ayuntamientos de progreso gracias a las coaliciones PSOE- PCE, también en Madrid. En la actualidad, capital y región viven bajo el Gobierno de coalición PP- Ciudadanos, pero siendo la ultraderecha representada por Vox quien tiene la llave, marca la agenda política y el debate social.

El más claro y reciente ejemplo de ese poder en la sombra de Vox es el torpedo a la línea de flotación de la democracia: el veto parental o censura en la educación, así como atacar la educación en valores de respeto a la diversidad o a la igualdad en los centros educativos intentando devolvernos a la escuela nacional del catolicismo franquista. Virulencia desmedida también contra la Ley de Violencia de Género, contra niños y niñas huérfanos “de hecho” de los centros de acogida o la negación del cambio climático.

Grave es que exista un partido con el perfil neofascista de Vox, pero quizá es más grave la comprensión, cuando no complicidad y, a veces, alianza del Gobierno regional, aunque es de saludar el veto que en Madrid sí se puso al llamado “pin parental”.

Esta saludable actitud es la que debería marcar el camino para acabar con la crispación. La presidenta regional y el alcalde deben cumplir con su responsabilidad de serlo de todos los madrileños y madrileñas y no ser un contrapoder al Gobierno central al servicio de los intereses del PP y VOX. Tienen que terminar con ese ataque sin cuartel desde el gobierno regional y el municipal al Ejecutivo de España.

Es imprescindible empujar el noble arte de la política, el dialogo y el acuerdo basado en el respeto a las instituciones democráticas. Por ello, como siempre, desde las Comisiones Obreras de Madrid apostamos por el Diálogo Social tanto en el gobierno regional como en ayuntamientos, empezando por el de la capital. Con el primero se ha revisado y actualizado el Plan Industrial, también se procede a la evaluación definitiva de la Estrategia de Empleo y se están poniendo los mimbres para tejer un plan más ambicioso en materia de empleo. Asimismo se está trabajando en el nuevo Plan Director de salud laboral y se ha puesto en marcha la mesa de Protección Social para abordar la atención a personas dependientes.

En el escenario municipal se ha puesto en marcha el Consejo Local para el Empleo del Ayuntamiento de Madrid con el objetivo de acordar un nuevo Plan de Empleo para la ciudad, al tiempo que se están firmando pactos locales en otras localidades, como Alcorcón, que sufría un bloqueo de ocho años impuesto por el anterior gobierno local. En definitiva, queremos que los gobiernos de Madrid estén centrados en los problemas de su ciudadanía, por ello es imprescindible, urgente e importante que se debatan y aprueben los presupuestos regionales. Es necesario que la Asamblea y el Gobierno de Madrid salgan de la apatía y la parálisis.

Si los bloqueos y la inactividad son nefastos en política, peor lo son en estos momentos de cambios radicales que vive el mundo. España, Madrid, no pueden perder el tren de la historia como tantas veces ha ocurrido. Desde mi punto de vista, son tres los pilares fundamentales en los que hay que estar muy atentos de cara al futuro inmediato para no quedarnos descolgados.

En primer lugar tenemos que replantearnos el sistema ante la crisis del capitalismo feroz, hay que recuperar derechos perdidos. Tenemos que hacer frente a la desigualdad, esa desigualdad que se extiende en Madrid, una de las regiones más ricas de Europa, pero con más pobreza. Combatir la desigualdad implica implicar a las administraciones, pero también a los empresarios, que deben hacer prevalecer su valor ante la sociedad frente a la avaricia y el reparto injusto de beneficios.

Por su parte, el nuevo mercado laboral impone la derogación de la reforma laboral que acabe con barbaridades urgentemente y con esa precariedad, esa cadena de subcontrataciones que tanto influye en la salud y la seguridad de la clase trabajadora.

En segundo lugar España y Madrid no pueden llegar tarde a la revolución tecnológica y su directa relación con el cambio climático y las nuevas realidades laborales. Ahora estamos padeciendo el golpe de muerte que dio Esperanza Aguirre al CES regional en 2010, donde se producían informes imprescindibles para trabajar en las tendencias a las que tenía que enfrentarse Madrid.

El tercer gran escenario es la revolución feminista. La mitad de la Humanidad son mujeres que no pueden sobrevivir bajo el imperio del patriarcado más brutal en tantos países o bajo la herencia de éste que también la ultraderecha quiere hacer renacer. Son necesarios cambios legislativos y presupuestos para ejecutar esas nuevas leyes.

Evidentemente, para hacer frente a todo ello es imprescindible una fiscalidad diferente. Que sea solidaria, equitativa y verde. Terminar con las trampas ultraliberales que rebajan escasamente impuestos a las rentas medias y escandalosos regalos fiscales a las rentas altas y grandes patrimonios. Mientras, el deterioro del gasto público provoca un gasto espectacular de los madrileños y madrileñas en la compra se servicios esenciales el el sector privado: seguros médicos, enseñanza privada, residencias mayores, escuelas infantiles,... Es el “timo de la estampita” moderno.

Esperemos que la derecha deje de escuchar los cantos de sirena de la ultraderecha y arranque la política con soluciones a los problemas señalados. En caso contrario la desafección ciudadana puede ser grande, desembocar en el deterioro de la democracia e impulsar a los grupos ultras. El gobierno de progreso del Estado tendrá que responder a estos retos, devolver la esperanza a la clase trabajadora. Por eso, desde CCOO estamos firmemente decididos a reclamarlo y a movilizar a la clase trabajadora para combatir los intentos de frenar los avances en libertad e igualdad.

Jaime Cedrún.
Secretario general de CCOO de Madrid

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    18354 | Antonio - 01/02/2020 @ 14:58:00 (GMT+1)
    Esperemos que la izquierda deje de escuchar los cantos de sirena de la extrema izquierda y arranque la política con soluciones a los problemas de los ciudadanos y dejen de perder tiempo, esfuerzo, y dinero en "coses que ninguna/o/e" necesita.

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