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Músicos calllejeros en Madrid.
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Músicos calllejeros en Madrid. (Foto: Irene López)

Día Europeo de la Música: el arte callejero, la melodía de las calles

Por Cristina Valdivielso
lunes 21 de junio de 2021, 10:54h

La música, tradicionalmente, siempre ha sido la encargada de poner melodía a nuestras vidas. Madrid brilla gracias a su ritmo y a sus calles abarrotadas de música y gente. Para conmemorar el Día Europeo de la Música, como cada 21 de junio, son múltiples las actividades que se celebran en nuestra ciudad.

Sin embargo, no podemos olvidar las profundas heridas que la Covid-19 ha dejado en el sector cultural alrededor de todo el mundo. En el ámbito de la música en vivo, las pérdidas podrían superar los 1.200 millones de euros, según las estimaciones de la Federación Nacional Es Música.

Además, si al cerramiento de las salas de música le sumamos los impedimentos que existen para tocar y cantar en la calle, los músicos, junto a muchos otros integrantes del sector cultural, se encuentran en una nefasta situación: este es el caso de los artistas callejeros, los cuales llevan años luchando por una regulación que no impida el desprendimiento de su arte.

Pía Tedesco, una de las fundadoras de la Asociación de Músicos de Madrid (AMM), considera que “es una pena” que no se cuide “la cultura y la vida de las calles de Madrid”, en referencia a las restricciones que dificultan que los artistas callejeros puedan tocar sus instrumentos o cantar en nuestra ciudad.

Viene bien recordar que músicos como B.B King (compositor, cantante y guitarrista de blues, uno de los más influyentes de este género) o el contemporáneo Ed Sheeran (actualmente es uno de los artistas pop mejor reconocidos) empezaron a tocar y a cantar en las calles de diferentes ciudades europeas.

Además, Tedesco, como artista que también ha regalado durante años su música a los viandantes de Madrid, señala que “tocar en la calle te enseña a relacionarte de una manera diferente con tu público”. En otras palabras, se podría decir que es una forma más cercana de hacer llegar tu música.

Los músicos callejeros: los grandes olvidados

Y para entender un poco más la situación, hablamos también con Néstor Ballesteros. Debido a la situación sanitaria actual y a las dificultades que ya venía imponiendo el Gobierno regional mucho antes en la capital, este músico y su banda, Jingle Django, actualmente no regalan la música con la que construían alegría por las calles de Madrid.

Néstor es pianista, pero en la calle, junto a su banda, siempre ha tocado el acordeón. El artista cuenta que, ya antes de la pandemia, tocar en la calle se había vuelto hostil y “la banda ha sobrevivido tocando en establecimientos”, aunque es cierto que luego cada uno tiene sus proyectos propios. Explica, además, que mucha gente toca y canta en la calle con el objetivo de “subsistir malamente”, pero luego “hay otros músicos que tocamos en otras muchas situaciones y un día estamos en la calle y la noche anterior en un teatro. En la calle solo queremos ofrecer cultura gratuita para todo el mundo o la voluntad”.

Néstor Ballesteros: “La calle brinda magia”

El artista, uno de los muchos músicos que toca en la calle por placer, explica que lo bonito de este acto es que “uno va caminando y se encuentra con un grupo tocando y, desde mi experiencia, eso es muy mágico y enriquecedor para los niños y para los mayores. Es una pincelada de vida y un momento de olvidarse de sus problemas. Es como una ensoñación que enriquece

El problema, según Néstor, es cómo se percibe a esos músicos callejeros: “Se ve como una actividad mendicante que no aporta nada a la sociedad, como algo que está fuera del sistema. Pero luego está esa otra mirada de mucha gente que, como es el caso del propio público, reconoce el valor de estos artistas profesionales

Yerik Núñez es informático y artista. Gracias a su padre, que también era músico, desde pequeño mantiene un vínculo especial con la música: “Siempre tuve contacto con la calle porque mi padre fue músico profesional”.

Yerik Núñez: "La calle es un lugar de libertad"

En este caso, este músico callejero, junto a su banda Whatever Just band, ha disfrutado la suerte de poder seguir bridando armonía con su voz y su contrabajo por las calles de Madrid: “Yo tuve la suerte de que en el sorteo fui seleccionado y tengo un permiso para tocar, tanto yo como todos los de la banda”. Debido a los pocos permisos que ofrece el ayuntamiento de la capital y a la cantidad de músicos callejeros que contempla nuestra ciudad, tras previa solicitud, las autorizaciones se llevan a cabo por sorteo.

El mayor problema, en este aspecto, es que mucha gente sí vive de su música y de la gratitud de los ciudadanos que pasean por nuestros barrios más céntricos. A pesar de que no es el caso de Yerik, porque su motivación principal es el simple gusto por la música, sí es la situación que viven el resto de los integrantes de su banda.

Es cierto que, con la mejora de la situación sanitaria, existen más oportunidades para estos músicos porque muchas salas han podido reabrir. A pesar de que los establecimientos han tenido que adaptarse a las restricciones del momento, músicos como Yerik o Néstor pueden volver a tocar junto a sus bandas.

Yerik, con su empatía natural, solo desea “que no se queden atrás las personas que más lo necesitan”, porque, como bien explica, hay gente que sí vive gracias a la música.

Madrid sigue siendo uno de los destinos favoritos de nuestro país. Tradicionalmente, las calles de la ciudad han estado siempre abarrotadas de gente, música y movimiento. A pesar de la pandemia que estamos viviendo, todavía existe la ilusión de querer disfrutar de un buen espectáculo configurado bajo las cualidades musicales de los profesionales que nos rodean y que consiga transportarnos, aunque solo sea durante un rato, a otro mundo ideal.

La contienda continúa

Y mientras, son muchas las asociaciones y grupos vecinales que luchan y apuestan por la supervivencia de la música en la calle. La Calle Suena es una asociación de artistas y músicos que pretende promover el arte callejero.

Miembros de esta asociación cuentan que han tenido varias reuniones con el actual Gobierno regional para intentar mantener la legislación anterior que ofrecía más permisos y no dificultaba tanto la situación de los músicos callejeros, aunque sin éxito hasta ahora.

En un documental creado por la asociación, Fausto Ansaldi, artista callejero, define la calle como un “espacio abierto a cualquier persona que quiera manifestarse artísticamente”. De la misma manera, Iris Pérez, miembro del espectáculo musical Dead Puppet Orchestra, señala que una de las razones de la magia que tiene tocar en la calle es que “el arte es libre y nos gusta que todo el mundo pueda disfrutar de él”.

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