El Servicio de Limpieza Urgente (SELUR) del Ayuntamiento de Madrid actúa las 24 horas del día, todos los días del año ante explosiones, actos vandálicos, caídas de carga o accidentes de tráfico para devolver la normalidad a una ciudad como Madrid, con más de tres millones de habitantes y 6.000 eventos de gran de impacto al año, en el menor tiempo posible.
Hasta agosto de 2001 cada vez que un accidente de tráfico dejaba restos de los vehículos en la carretera o se producía una intensa nevada, los operarios de los servicios de limpieza de Madrid debían abandonar su trabajo programado para ese periodo de tiempo, dejando de atender así unas necesidades de la ciudad para dedicarse a otras más urgentes.

En total, los operarios de la limpieza viaria dedicaban un millón de horas al año a borrar los desperfectos producidos por un sinfín de situaciones, apunta Luis Antonio Morales, Jefe del Departamento de Explotación de Limpieza Urbana. Unas horas que se restaban a su trabajo ordinario, y que ahora realizan los 252 empleados del Servicio de Limpieza Urgente, puesto en marcha por el Ayuntamiento para evitar esas situaciones y ofrecer una respuesta más eficaz.
Y es que la base central de operaciones, situada en Quart de Poblet recibe unas 130 llamadas cada día solicitando la intervención de los operarios del SELUR, lo que supone una cifra de alrededor de 50.000 llamadas al año. Los avisos son recibidos por un operador que introduce los datos en un sistema capaz de asignar automáticamente las dotaciones que requiere el incidente teniendo en cuenta qué unidades se encuentran más cerca.

Madridiario acompaña al SELUR en una de estas intervenciones. Se trata de la rotura de los cristales de una marquesina situada en la calle Eduardo Barreiro con la avenida de los Poblados. Inmediatamente un operativo formado por tres personas que se encuentra en la base central se dirige en su vehículo de intervención rápida hasta la zona. Instalan unos conos de señalización para advertir de su presencia a los conductores y comienzan con su trabajo. También el luminoso situado en la parte trasera del vehículo avisa: ¡Precaución, SELUR trabajando!
En un visto y no visto han recogido los cristales, han eliminado los pequeños restos cortantes que quedaban adheridos en uno de los postes de la marquesina y han precintado la parte del mobiliario afectado para evitar que los usuarios puedan cortarse. Cada situación requiere un tiempo diferente, pero la media es de 10,7 minutos para llegar hasta el lugar y de 27 para dejarlo todo en orden.

Una vez realizado todo el proceso sólo queda dar aviso al departamento municipal encargado del mobiliario urbano para que reponga el cristal rotos los tres operarios. Así que los operarios vuelven a cargar el material que han usado en el compartimento del vehículo fabricado
ex profeso por una empresa sevillana especializada en vehículos singulares a partir del diseño que encargó el Selur.
Estos vehículos multifuncionales, un total de 50, incluyen distribuidores de sal, palas quitanieves, bombas de alta presión, depósitos de agua y de productos químicos, como la sepiolita que sirve para eliminar las manchas de aceite, y otros instrumentos con los que trabaja este servicio de limpieza para poder responder a los diferentes tipos de intervenciones con las que se encuentran.

Las intervenciones van desde la limpieza de pintadas insultantes -del resto se encargan los operarios de los servicios de limpieza viaria- hasta la eliminación de la nieve y el hielo en las principales vías de comunicación de la capital -de las calles menos transitadas también se encarga limpieza viaria-.
Pero quizá los momentos más duros de estos trabajadores hayan sido los correspondientes a los atentados terroristas que ha sufrido Madrid. Como el de la T-4, cuando el SELUR fue el encargado de abrir paso entre los escombros a los cuerpos de seguridad y otros servicios de emergencia, gracias a su maquinaria pesada, según comenta Luis Antonio Morales.
Servicio pionero
Lo mismo que sucedió con los vehículos, pasó también con toda la organización del servicio, pues Madrid fue pionera en poner en marcha un proyecto para responder a situaciones que necesitasen de una intervención urgente de los servicios de limpieza. Si tienes un modelo es sencillo poner en marcha un proyecto, pero en este caso hubo que empezar desde cero, señala Luis Antonio Morales.
Pero el trabajo del SELUR no se limita sólo a las emergencias de limpieza. También se encarga de restablecer la normalidad en el menor tiempo posible tras la celebración de grandes eventos como manifestaciones, partidos de fútbol de gran afluencia o celebraciones en la vía pública. Morales apunta que en Madrid hay unos 6.000 eventos de gran impacto cada año.
Para este tipo de eventos es necesaria una gran coordinación con el resto de cuerpos de emergencias, pues hay que repartir tareas y establecer protocolos. Y también para las salidas urgentes, pues muchos de los avisos que llegan al SELUR provienen de la Policía Municipal o de los Bomberos. No obstante, la mayor fuente de información de este cuerpo especial de limpieza radica en los 7.000 empleados de limpieza de los que dispone el Ayuntamiento, es decir, "7.000 testigos en la ciudad", apuntilla.