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Comercios afectados por el cierre de la estación de esquí del Puerto de Navacerrada
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Comercios afectados por el cierre de la estación de esquí del Puerto de Navacerrada (Foto: Europa Press)

Escuelas, alquileres y cafeterías: el impacto del cierre de la estación de Navacerrada

Por Carlota Vergara
sábado 11 de abril de 2026, 09:03h
Actualizado: 14/04/2026 18:55h

La reciente confirmación por parte del Tribunal Supremo del desmantelamiento de la estación de esquí del Puerto de Navacerrada pone fin a un prolongado proceso judicial originado por la decisión del Gobierno central de no renovar la concesión de varios remontes ubicados dentro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Esta sentencia rechaza los recursos presentados por la Junta de Castilla y León (que defendía la continuidad de la actividad) y avala el cierre de las instalaciones deportivas.

El fallo ha caído como un jarro de agua fría entre los negocios que dependen en gran parte de la actividad de la estación. Escuelas de esquí, tiendas de alquiler de material, cafeterías y pequeños comercios afrontan un futuro incierto marcado por la posible desaparición de su principal fuente de ingresos.

“Son muchos los profesores que van a tener que renunciar a la profesión”

Juanma García, socio fundador de la escuela NESC, ha explicado que el sector llevaba tiempo conviviendo con esta amenaza. A pesar de ello, muchos profesionales han seguido apostando por el negocio, confiando en que la situación pueda alargarse o revertirse en el tiempo. “Este año he hecho una inversión de unos 60.000 euros. Entonces, bueno, pues mal”, ha resumido García.

Los negocios se han visto obligados a seguir operando con normalidad en medio de la incertidumbre, asumiendo riesgos que pueden traducirse en pérdidas potenciales. “Con el riesgo de que sabemos que puede llegar a mal destino”, ha admitido García, que ha reconocido sentir el cierre cada vez más cerca.

Empleo en riesgo

Asimismo, el impacto del cese de la estación de esquí afecta directamente al empleo generado en torno a las instalaciones. En el caso de la escuela NESC, la plantilla fija se complementa con un número elevado de profesores durante los fines de semana y periodos de mayor afluencia. “Podemos estar entre unos 30-40 profesores un fin de semana”, ha destacado el empresario. La desaparición de la actividad forzará a muchos de estos trabajadores a buscar alternativas, aunque todos no podrán hacerlo dentro del mismo sector. “Son muchos los profesores que van a tener que renunciar a la profesión”, ha asegurado.

A este impacto se añade la posible desaparición de programas educativos que han encontrado en Navacerrada un buen espacio para acercar el esquí a los más jóvenes. En colaboración con la Federación Madrileña de Deportes de Invierno, la estación ha acogido durante años iniciativas que llevan a miles de estudiantes a iniciarse en este deporte.

Paralelamente, los comercios dedicados al alquiler de material afrontan un escenario especialmente complicado. Román Verdesoto, responsable de un establecimiento con décadas de historia, ha señalado que entre el 70 y 80 por ciento de su facturación procede del alquiler de esquís.”Obviamente nos va a afectar muchísimo”, ha afirmado. El alquiler de esquís Verdesoto, abierto desde 1664, ha logrado mantenerse a lo largo del tiempo, aunque el posible cese de la estación implica una reducción significativa de los ingresos.

Tienda de alquiler de esquís Verdesoto

“Facturaríamos menos de la tercera parte”, ha detallado. El dirigente plantea la continuidad del negocio orientándose hacia un público distinto, más vinculado al ocio ocasional que a la práctica deportiva. “Gente que va a pasear, que coge un trineo, que hace frío y compra unos guantes”, ha descrito. Esta transformación empujará a ajustar plantillas, reducir costes y redefinir la oferta.

Un dilema entre protección ambiental y desarrollo económico

Más allá del impacto económico, el cierre de la estación ha reavivado el debate sobre la compatibilidad entre la conservación del entorno natural y la práctica del esquí. Por su parte, los profesionales del sector han defendido que la actividad en Navacerrada ha sido históricamente sostenible. “Es agua que está en un pozo, que se llena por la lluvia y vuelve a los acuíferos”, ha subrayado García.

Tanto García como Verdesoto han coincidido en señalar que el problema del impacto ambiental no está en los esquiadores, sino en el comportamiento de otros visitantes. García ha contado a Madridiario que la principal causa de deterioro no son los esquiadores y ha descrito la acumulación de residuos que encuentra en la zona tras los fines de semana.

Otro de los aspectos que han destacado los profesionales ha sido la pérdida de un símbolo histórico del esquí en España. García lo ha definido como “la cuna del deporte blanco” y ha lamentado que su cierre suponga “cargarse la historia”.

“Ha sido la cuna de esquiadores en Madrid y en España”

En este aspecto, Eduardo Calvo, presidente de la Federación Madrileña de Deportes de Invierno ha alertado de que la desaparición de la actividad en el puerto de Navacerrada supondría un batacazo para la práctica del esquí en la región. Calvo ha explicado que esta estación ha sido históricamente el primer contacto con la nieve para muchos madrileños. “Llevamos 16.500 niños a actividades deportivas, de los cuales unos 4.000 van al Puerto de Navacerrada. Ahí empiezan sus primeros pasos en la nieve”, ha detallado.

“Ha sido la cuna de esquiadores en Madrid y en España”, ha manifestado el presidente, que ha recordado que por sus pistas han pasado referentes del esquí nacional como la familia Fernández Ochoa.

Futuro incierto para la hostelería del puerto

Por su parte, Álvaro Férnandez, propietario de la cafetería Dos Castillas, ha insistido en las consecuencias que el cierre tendrá sobre la viabilidad de los negocios de la zona. A su juicio, el impacto será progresivo pero muy perjudicial a medio plazo. “El efecto devastador va a venir en unos años, cuando la gente deje de pensar en Navacerrada”, ha comentado. El dirigente de este establecimiento con más de 50 años de historia ha señalado que la pérdida de la estación supondrá la desaparición del principal reclamo que mantiene vivo el flujo de visitantes. “Es lo que nos da la imagen exterior, la publicidad, el cliente, el inicio de todo”, ha asegurado.

En términos de negocio, Fernández ha anticipado una reducción progresiva de ingresos a medida que el puerto pierda su identidad como destino de esquí. “Yo voy a seguir poniendo cafés y bocadillos, pero otra cosa es cuánta gente venga dentro de unos años”, ha dicho. “Ahí es cuando nos van a matar, cuando la gente se haya olvidado del nombre de Navacerrada”, ha alertado. “Todo está conectado, y si quitas la base, todo lo demás acaba cayendo”, ha resumido.

El dueño de Dos Castillas ha cuestionado que otros usos del entorno natural puedan sustituir la actividad económica generada por el esquí. A pesar de que existe afluencia en otras épocas del año, Fernández considera que el perfil de estos visitantes no genera el mismo impacto económico. “El que viene en verano o a pasear no crea la misma economía”, ha comunicado.

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