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Museo Sorolla de Madrid: la casa donde vivió el pintor de la luz
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(Foto: Chema Barroso)

Museo Sorolla de Madrid: la casa donde vivió el pintor de la luz

domingo 15 de marzo de 2026, 07:00h

En pleno barrio de Chamberí se encuentra uno de los museos más especiales y menos conocidos de Madrid: el Museo Sorolla.

A diferencia de otros grandes museos de la ciudad, este no fue concebido como una institución cultural desde el principio. En realidad es la casa donde vivió durante años el pintor Joaquín Sorolla, uno de los artistas españoles más admirados del siglo XX.

El edificio fue construido en 1911 por encargo del propio Sorolla. El artista quería crear un espacio que combinara vivienda familiar y estudio de trabajo, un lugar donde pudiera pintar con tranquilidad y donde la luz natural tuviera un papel fundamental.

La casa fue diseñada por el arquitecto Enrique María Repullés, pero Sorolla participó activamente en el proyecto. Tenía muy claro cómo quería que fuera su hogar y especialmente cómo debía ser el jardín que lo rodearía.

Una casa pensada para pintar

Sorolla no buscaba simplemente una residencia elegante en Madrid. Lo que necesitaba era un lugar que le permitiera trabajar en las mejores condiciones posibles.

Por eso el estudio del pintor fue diseñado con grandes ventanales orientados al norte, una orientación muy utilizada por los artistas porque permite mantener una luz constante a lo largo del día.

Ese estudio, que hoy todavía se conserva en el museo, fue el lugar donde Sorolla pintó muchas de sus obras de los últimos años.

En sus paredes aún se pueden ver caballetes, pinceles y objetos personales que ayudan a imaginar cómo era el ambiente de trabajo del artista.

El jardín que diseñó el propio Sorolla

Uno de los elementos más sorprendentes del Museo Sorolla es su jardín.

El pintor lo diseñó personalmente inspirándose en los patios andaluces y en los jardines históricos que había conocido durante sus viajes por ciudades como Sevilla, Córdoba o Granada.

El jardín se organiza en tres espacios diferentes conectados entre sí.

En ellos encontramos fuentes de mármol, azulejos antiguos, estanques, cipreses, naranjos y caminos de grava que crean un ambiente tranquilo y lleno de sombras.

Para Sorolla aquel jardín no era solo un lugar decorativo.

Era también un espacio de inspiración.

En él pintó numerosos estudios de plantas, reflejos y juegos de luz que muestran su fascinación por la naturaleza.

Un museo único en Madrid

Tras la muerte del pintor en 1923, su viuda Clotilde García del Castillo decidió donar la casa al Estado español para convertirla en museo.

El Museo Sorolla abrió sus puertas en 1932.

Desde entonces conserva gran parte del ambiente original de la vivienda familiar, lo que lo convierte en uno de los museos más íntimos de Madrid.

Quien lo visita no solo descubre la obra del pintor, sino también cómo vivía y trabajaba.

Las salas conservan muebles originales, colecciones de cerámica, esculturas y objetos personales de la familia.

Pero quizá el lugar que más sorprende a los visitantes sigue siendo el jardín.

Un pequeño oasis de calma en medio de la ciudad.

Descubre también el jardín secreto de Sorolla en Madrid y la historia de la casa donde vivió el pintor.

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