Del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a las salas de espera de las Urgencias en distintos hospitales públicos de la capital.
La crisis de los 'sintecho' en el aeródromo madrileño, saldada el pasado verano con medidas restrictivas como los cierres nocturnos o el control de tarjetas de embarque en los accesos, además de la puesta en marcha de un albergue temporal -clausurado el pasado mes de octubre- en las mismas instalaciones, se traslada ahora a las salas de espera de centros sanitarios como La Paz, donde se concentra el mayor foco de personas sin hogar, o el 12 de Octubre, tal y como atestiguan los profesionales que desempeñan allí su labor.
Aunque el fenómeno lleva meses manifestándose, sobre todo a raíz de la llegada del invierno y la consiguiente bajada de las temperaturas, lo que obliga a estos homeless a buscar un lugar donde refugiarse del frío extremo para pernoctar, la problemática ha ido in crescendo en los últimas semanas, con picos que superan incluso la treintena de personas.
Un escenario, explican los propios sanitarios, que trae consigo ciertos problemas de salubridad y, claro, molestias tanto para los pacientes y sus familias como para los mismos trabajadores. "En el hospital nadie sabe qué hacer... Nadie quiere echarlos porque entendemos que viven una situación delicada, pero es insostenible... Ha llegado a haber unas 30 personas. El olor que hay por las noches en la sala de espera de las Urgencias es una pasada... Y ya llevamos así seis meses...", relata en conversaciones con Madridiario una profesional que prefiere no desvelar su identidad.
"En el hospital nadie sabe qué hacer"
Y apostilla con suma preocupación: "Es cierto que cada semana o cada 15 días pasa por allí el Samur Social, hablan con cada uno de ellos e intentan tramitarles un albergue para que puedan dormir allí, pero casi ninguno quiere. Dicen que en los albergues les roban, les pegan, les violan... Por eso no se quieren ir. Parece ser que ahí está el principal problema...".
Consultadas a este respecto, fuentes próximas a la gerencia de La Paz admiten un "aumento en la afluencia" de personas en situación de sinhogarismo "en diferentes zonas de el hospital". Una situación, sin embargo, que tildan de "muy difícil de controlar" pues "lo tienen tan fácil como decir que les duele la garganta o que vienen a acompañar a un familiar" para poder acceder a la sala de espera.
A ello se suma que "no tenemos potestad para identificarlos", ni mucho menos para "desalojarlos", y, en consecuencia, "nuestra única salida en ocasiones es llamar a la Policía Nacional para que activen sus protocolos". Si el problema persiste, matizan, barajaremos "dar parte a los servicios sociales".
Es, sentencian mismas fuentes, un caso "complicado" y "muy delicado" de gestionar pues "aunque somos un centro con vocación de ayudar (...), por salud y bienestar de usuarios y trabajadores no podemos permitir que pernocten aquí".

Algo similar, aunque con menor afluencia, llevaría ocurriendo años en el Hospital 12 de Octubre. "Es un goteo. Llegan como pacientes, pasan el triaje para tener la pulsera y que parezca que están esperando pero, como suelen ser siempre los mismos y ya se les conoce, se les termina echando. Ya llevamos así varios años", expone a este digital otra trabajadora del centro que, del mismo modo, prefiere mantener el anonimato.
Respuesta institucional
Desde el área de Gobierno de Políticas Sociales, Familia e Igualdad en el Cibeles, competentes en la materia, aseguran no haber recibido comunicación alguna al respecto por parte de La Paz. En cualquier caso, matizan, "estamos a su disposición para, como ya hacemos con las unidades de trabajo social de otros hospitales de la ciudad en los que en algún momento se ha detectado la presencia de personas sin hogar, trabajar de forma conjunta en la resolución de esta cuestión".
Y es que "el Ayuntamiento de Madrid mantiene un firme compromiso con la atención a las personas en situación de calle en la ciudad. La Red Municipal de Atención a Personas sin Hogar ofrece intervención social individualizada a personas en situación de calle a través de sus 1.210 plazas, distribuidas en seis centros de acogida, programas en viviendas y otros de carácter preventivo dirigidos a mujeres y jóvenes".
La capacidad de la red, celebran, se verá asimismo incrementada a lo largo del presente curso hasta alcanzar las 1.428 plazas, de la mano de la apertura del nuevo centro de acogida Salamina y de nuevas plazas en viviendas para mujeres sin hogar víctimas de violencia de género.
De acuerdo con los datos aportados por el Consistorio, el número promedio de personas en situación de calle en Madrid en 2025 fue de 1.015, un 9 por ciento menos que en 2024. "Un descenso en el que tiene una incidencia directa el trabajo de detección y atención social de los Equipos de Calle, cuya plantilla se incrementó un 30 por ciento en 2025, con 18 nuevos profesionales", zanjan.