El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha planteado introducir cambios en la ejecución y el calendario de las obras del futuro bulevar que conectará la fuente de Cibeles con la Puerta de Alcalá, con el objetivo de reducir las afecciones a la movilidad y hacer compatibles estos trabajos con otras intervenciones en curso en el entorno.
Así lo ha anunciado tras analizar el informe de afecciones elaborado por el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, que dirige Borja Carabante. Según ha explicado, la decisión definitiva sobre el inicio del proyecto dependerá de que el área de Obras y Equipamientos pueda ajustar la planificación prevista. "He pedido que se estudie si se pueden hacer modificaciones en la forma de ejecución y en el calendario para poder autorizarlo definitivamente, sin que las afecciones al tráfico sean tan significativas como en un primer momento", ha señalado.
Las principales complicaciones se concentran en la circulación por la calle Serrano y el eje que conecta con Alfonso XII, dos vías clave en un entorno ya muy condicionado por otras actuaciones. Por ello, el alcalde ha trasladado a la delegada de Obras, Paloma García Romero, la necesidad de explorar alternativas que permitan minimizar el impacto sobre el tráfico rodado. Entre ellas, ha apuntado la posibilidad de intensificar el ritmo de los trabajos municipales para acortar los plazos de ejecución.
Martínez-Almeida ha subrayado que el contexto de la movilidad en la ciudad ha comenzado a aliviarse en algunos puntos estratégicos, como la avenida de América o María de Molina, donde ya se han levantado afecciones derivadas de obras de Metro, y ha avanzado que próximamente ocurrirá lo mismo en el entorno del Santiago Bernabéu. "Yo creo que pudiera ser compatible siempre que el área de Obras pueda hacer esas modificaciones que les he pedido que estudien", ha afirmado.
El proyecto del bulevar fue anunciado por el propio alcalde el pasado 8 de septiembre durante el Debate sobre el Estado de la Ciudad, con la previsión de iniciar las obras de forma inmediata. Sin embargo, una semana después el Ayuntamiento dio marcha atrás y decidió retrasar su arranque ante una nueva solicitud de Adif para la ocupación de la vía pública, motivada por la evolución de las obras de ampliación de la estación de Atocha y las restricciones de tráfico asociadas.
Desde entonces, el Consistorio optó por una reevaluación global de la movilidad para evitar un colapso en el centro de la capital, en especial en un área donde confluyen los efectos de los trabajos ferroviarios, los cortes en el paseo de la Reina Cristina y el tráfico procedente de la Puerta de Alcalá a través de Alfonso XII.
El bulevar entre Cibeles y la Puerta de Alcalá es una de las grandes promesas urbanísticas del actual mandato y plantea ganar espacio peatonal en un enclave emblemático del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Precisamente esa protección ha obligado a superar diversos filtros patrimoniales y técnicos antes de su posible ejecución.
Por ahora, el proyecto sigue a la espera de que los ajustes solicitados permitan conjugar su puesta en marcha con una movilidad "asumible" para la ciudad.