Como viene siendo norma desde hace ya varias semanas, la derivación de pacientes a la Sanidad privada y, en concreto, a los centros gestionados por el Grupo Quirón, ha vuelto a copar el protagonismo en la práctica totalidad de la Sesión de Control al Gobierno en el Pleno que este jueves se desarrolla en la Asamblea de Vallecas.
De los reproches progresistas, fundamentalmente en base a las últimas polémicas relativas a los cribados de cáncer de colon y mama, a la defensa numantina del Ejecutivo madrileño, desde donde no se duda un ápice en señalar la "ira" de los "caniches" guardianes de La Moncloa que critican el modelo de colaboración público-privada mientras también contratan con estas compañías allá donde gobiernan.
"Voy a tener que hablar del mejor grupo sanitario de España -Quirón- que tiene que soportar las iras de este Gobierno y de todos los caniches que tiene por debajo. Porque se permiten insultar, como en las dictaduras, a las empresas, faltando el respeto a los pacientes y a los 45.000 sanitarios que trabajan en estos centros", ha reprochado, contundente, Isabel Díaz Ayuso.
Prueba de la "caradura" que caracteriza a la izquierda, ha apostillado, el hecho de que Quirón "trabaja para todos los gobiernos, empezando por el de Pedro Sánchez", en ministerios como el de Defensa o el de Transportes, y, además, también para administraciones autonómicas y locales. Para muestra, la Cataluña socialista de Salvador Illa, donde "solo ocho hospitales -sobre un total de 56- son gestionados por el Servicio Catalán de Salud". El resto, por ende, privados o de gestión indirecta.
"Tienen ustedes tanta caradura que lo único que hacen es insultar, nunca proponer, buscar culpables, nunca ayudar, abandonar a España, mientras levantan muros, insultan a empresas, a jueces, a fiscales... Son lo más autoritario que ha tenido España en democracia", ha sentenciado al respecto la presidenta.
Minutos antes, las portavoces de los grupos progresistas con representación en la Cámara, Manuela Bergerot, de Más Madrid, y Mar Espinar, del PSOE-M, habían unificado argumentos para hacer fuerza frente al mantra de la "libertad de elección" asentado en la Comunidad de Madrid. Y es que esta pretendida "libertad" no es más, al menos a sus ojos, que un "chantaje".
"Infrafinanciar la sanidad pública para obligar a los madrileños a escoger la privada no es libre elección. Es un chantaje para que el principal cliente de su pareja -Alberto González Amador- siga haciendo caja", censuraba Espinar desde su escaño.
"Infrafinanciar la sanidad pública para obligar a los madrileños a escoger la privada no es libre elección. Es chantaje"
El resultado de esta deriva, una facturación "un 125 por ciento" superior para "la empresa que financió el ático donde vive la señora Ayuso". "Tratan a los madrileños como si fueran tontos", sentenciaba a renglón seguido.
Por su parte, Bergerot ha criticado que "no hay dos caminos" para la adecuada gestión de los recursos públicos en Madrid: "O se está con las familias o con los especuladores. PP y Vox no engañan a nadie, siempre del lado de los ricos y los fondos buitre. O con Quirón o con Madrid. O con BlackRock o con los madrileños. Así de simple".
En paralelo, la líder de la oposición se ha servido de su turno de intervención para defenderse frente a las acusaciones que la tildan de "mezquina" por "denunciar las demoras en los cibrados de cáncer de colon".
"Mezquino es mandar una carta -a los afectados- diciéndoles que no se preocupen cuando pueden tener un cáncer. Mezquino es tener mamógrafos cerrados por las tardes mientras se manda a las pacientes a hacer las pruebas en Quirón de madrugada. Mezquino es no hacer dimitir a la consejera -Fátima Matute- del millón de personas en lista de espera. Mezquino es vender la Sanidad pública a Quirón a cambio de vivir en un ático", zanjaba.
"Mezquino es vender la Sanidad pública a Quirón a cambio de vivir en un ático"
Choque Ayuso-Vox en vivienda e inmigración
Lejos de ceñirse a las fuerzas de la izquierda, el choque entre Díaz Ayuso y la oposición se ha prolongado de la mano de Vox. Así, mientras Isabel Pérez Moñino centraba el tiro de su ponencia en reclamar las "25.000 viviendas prometidas" por el Partido Popular madrileño "en 2019", la presidenta echaba balones fuera al culpar directamente a los de José Antonio Fúster de "tumbar" los desarrollos urbanísticos propuestos la pasada legislatura desde Cibeles "junto a la izquierda".
A continuación quedarían de nuevo patentes las opuestas perspectivas de ambas formaciones en materia de inmigración. Para Vox, los flujos migratorios con destino a la región equivalen a "meter en los barrios a la peor escoria criminal". Para Sol, por el contrario, "promover la migración ordenada y vinculada al trabajo" es la llave para paliar la falta de profesionales en determinadas profesionales.
"Los ciudadanos van donde hay oportunidades, evidentemente. Lo malo sería tener un efecto expulsión porque digo yo que alguien tendrá que limpiar en sus casas, alguien tendrá que recoger sus cosechas y alguien, señoritos de Vox, tendrá que poner los ladrillos de las casas donde luego vamos a vivir todos los demás", sentenciaba Ayuso.
Declaraciones cuanto menos polémicas y que responden a las críticas frente al Madrid donde "caben todos los acentos" y que, sin embargo, para Vox ha terminado por convertirse en el "patio trasero de los multimillonarios de medio mundo". Y todo, para más inri, con el telón de fondo del siempre candente debate sobre la delincuencia vinculada a la "inmigración ilegal masiva".