El Teatro Pavón de la calle Embajadores cambia nuevamente de empresa y ahora, también, de propietarios. Inmerso en la celebración de su centenario -el Ayuntamiento le concedió la Medalla de Madrid-, su propietario, José Maya, lo ha vendido al grupo empresarial que encabezan Luis Álvarez, Santiago Segura y José Mota. Este grupo tiene su cabecera en el teatro de la Estación Príncipe Pío. La operación se produjo hace unas semanas y los nuevos responsables han dado a conocer la programación hasta el final de la actual temporada. Luis Álvarez ha presentado su nuevo proyecto con el apoyo de Antonio Banderas. El estreno más destacado de esta nueva temporada será el musical Godspell, que ha dirigido Banderas, retomando el espectáculo que, con Emilio Aragón, estrenaron en el malagueño teatro del Soho. Se trata de una revisión del mismo y, por tanto, tendrá novedades. Llegará al Pavón a comienzo del año 2026.
En total se han presentado diecisiete compañías de espectáculos musicales, infantiles, comedias o unipersonales. En la lista está Julián Fontalvo -El Imitador- que ha participado en la presentación, como el mago Jorge Blass, que será otra de las estrellas en las próximas semanas, con su último espectáculo. Para la programación meramente teatral se recuperarán, Orlando, La dama duende, La zapatera prodigiosa, Gotear, Cádiz, Semen y Lo mejor de Yllana. Una de las novedades será la presencia de la veterana María Galiana al frente del reparto de Yo solo quiero irme a Francia.
Coincidiendo con el cambio empresarial, han decidido anunciarlo ahora como Gran Teatro Pavón. Los nuevos propietarios, además del Teatro de la Estación, abrieron la pasada primavera el teatro Serrano, en la calle del mismo nombre, que inicia la segunda temporada.
Luis Álvarez, anteriormente, gestionó los teatros Calderón y el desaparecido Arenal, además de producir numerosos montajes escénicos. Su camino se cruzó con el de Antonio Banderas en la antigua estación Príncipe Pío. El actor malagueño y el fallecido productor Luis Ramírez fueron quienes primero intentaron -sin suerte- reconvertir la estación en un teatro. Sería finalmente Álvarez, aprovechando las gestiones administrativas realizadas por los anteriores, el que consiguiera llevar a cabo la transformación. El teatro de La Estación se iba a inaugurar en la primavera de 2020 con el montaje de Banderas A chorus line. El inicio de la pandemia de la Covid 19, y el subsiguiente confinamiento, dieron al traste con esa apertura. Ahora volverán a encontrarse en la tablas del viejo Pavón.
Este teatro, promovido por Francisca Pavón y proyectado por Teodoro Anasagasti, ha estado programado en los últimos años por el Grupo Luchana, que permanece en el local de ese nombre. Ellos iniciaron la celebración por todo lo alto del centenario, en la que se incluyó la publicación de un libro con su historia, que está pendiente de publicación.
En los primeros veinticinco años de este siglo XXI, se produjo la reconstrucción del teatro por Zampanó, el arriendo por la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la entrada de Kamikaze, que recibió el Premio Nacional de Teatro, y los grupos Vertigo360 y Luchana. Hoy abre otro capítulo de su centenaria historia.