La
Confederación Española de Policía (CEP) ha denunciado este lunes que la criminalidad violenta en la ciudad de Madrid alcanzó en el primer semestre de 2025 su
cifra más alta de la última década, con un total de 985 delitos graves y menos graves de lesiones y riñas tumultuarias, lo que supone un 11,8 por ciento más que en el mismo periodo del año pasado.
De mantenerse esta tendencia, la ciudad de Madrid podría superar a final de año el récord de 2024, cuando se contabilizaron más de 1.900 delitos de este tipo, según ha alertado el sindicato policial en un comunicado. Este repunte en la capital duplica el aumento medio de la Comunidad de Madrid, que fue del 5,7 por ciento. La organización ha alertado de ello al mismo tiempo que Delegación del Gobierno anunciara que la Comunidad de Madrid ha registrado 6.510 delitos menos en el primer semestre de 2025 respecto al mismo periodo de 2024, lo que supone una reducción del 2,7 por ciento
La mayoría de estas infracciones en la Comunidad de Madrid, el 56 por ciento, se concentran en la ciudad, donde también es cierto que reside la mitad de la población autonómica. Sin embargo, las cifras tampoco son esperanzadoras en comparación con la media nacional, pues los datos de Madrid superan ampliamente los del conjunto de España (+4,1 por ciento).
La organización ha detallado que este incremento afecta no solo a la ciudad de Madrid, sino también a municipios como Alcalá de Henares, donde se ha registrado un 50 por ciento más de estos delitos; Alcorcón, con un 62,5 por ciento más, o Fuenlabrada, entre otros, que cuenta un 26,7 por ciento más.
Así las cosas, el sindicato ha recalcado que considera "innegable" el deterioro de los indicadores de criminalidad violenta y ha alertado de que este fenómeno con frecuencia deriva en agresiones a los agentes. Es por ello que instan a la Delegación del Gobierno en Madrid y al Ministerio del Interior a poner en marcha un plan específico contra este tipo de delincuencia.
Asimismo, el colectivo ha insistido también en la necesidad de mejorar los medios materiales de los policías, como inmovilizadores eléctricos, cámaras unipersonales y vehículos nuevos, para así poder garantizar tanto la seguridad ciudadana como la autoprotección de los agentes.