Diana y Adara han descubierto su sueño: quieren ser bailarinas profesionales, acompañando en grandes escenarios a sus artistas favoritas. Ambas no superan la docena de años, pero gracias al proyecto 'Barraca XXI' han conseguido descubrir una pasión artística desbordante que les nace en las entrañas. Acuden dos días a la semana al I.E.S. Villa de Vallecas para recibir clases de danza, que abarca distintos estilos de baile. Aunque existe un aula de música para impartir los talleres, ellas prefieren bailar en uno de los pasillos del colegio, porque “hay más espacio”. Colocan un altavoz encima de una mesa, y las siete alumnas siguen los pasos de Rosa M. Briones, profesora de danza y baile moderno, durante dos horas. Después hablan de chicos, sueños y sus pequeñas batallas personales. Terapéutico.
Se trata de uno de los cuatro talleres que se imparten desde mediados de octubre en este centro vallecano, que acogió “con los brazos abiertos” esta iniciativa que la Fundación SGAE ha llevado a siete escuelas a lo largo y ancho de la península. César Iglesias Pérez, director del Instituto, cuenta en una entrevista a Madridiario que estos talleres tienen una duración de “varias semanas y se reactivan cada trimestre”. De forma que ahora se está desarrollando el primer ciclo, que durará hasta diciembre, y se reactivará de nuevo en enero “al nuevo alumnado o a los que quieran seguir”. Es una iniciativa gratuita que busca impulsar el desarrollo cultural y la integración juvenil a través de la música, el cine, el teatro, la danza y el mundo audiovisual, mediante profesionales como Luis Miguel Fernández y Miguel Malla, entre otros.
Lo cierto es que este tipo de talleres —a los que hay que añadirles las cuatro masterclass que completan el programa— tienen una labor social, cuyo objetivo es que los alumnos “desarrollen un ocio saludable”, dándoles “alternativas para pasar su tiempo de otra forma, mientras aprenden, y eso supone estar en contacto con la cultura”. “De lo que se trata, sobre todo, es de que vean que estos talleres les dan la oportunidad de adquirir, dialogar y de agarrarse a vías culturales que a lo mejor ellos no conocen, porque son una generación muy digital”, afirma César Iglesias que, asimismo, considera que la intención es “ponerles en contacto con otra forma de vivir la cultura, y que además les permite hacer amistades”.
Un regalo del cielo para el I.E.S. Villa de Vallecas
A pesar de que la SGAE propuso esta alternativa a distintos centros de diferentes distritos de Madrid, el I.E.S. Villa de Vallecas acogió esta iniciativa con los brazos abiertos. Todos los demás institutos y colegios rechazaron el proyecto. “Para mí esto es un regalo del cielo”, confiesa el director: “Yo puse todo mi empeño y mi disposición cuando nos ofrecieron la posibilidad de hacer estos talleres artísticos”. “Sabemos que muchas familias no tienen recursos para darles actividades extraescolares de pago a sus hijos, entonces esta es nuestra forma de contribuir”, expresa César Iglesias, mientras esboza una ligera sonrisa.
"Se buscó un entorno como este para ofrecer cultura de manera gratuita a lugares en los que es casi un lujo"
De momento, intentan que “esto se asiente y que todavía se adquiera un mayor volumen” de alumnos, pero no se descarta realizar una exposición del trabajo final en la Sala Berlanga a final de curso. Ahora mismo, desde la dirección se busca que el proyecto se consolide entre los alumnos e incentivarlos para que se amplíe la demanda de los talleres. “La media viene a ser unos 15 alumnos por taller”, aunque no todos los que consiguen inscribirse acuden regularmente a los cursos. “Sabemos que una vez que el taller se pone en marcha, el resultado es positivo: el alumnado acaba contento y se hacen cosas de valor”.
Un impulso para crear artistas
Rosa M. Briones trabaja con la SGAE en otros colegios públicos de Madrid. Es “música, cantante y artista”, aunque en el I.E.S. Villa de Vallecas trabaja como profesora de danza y baile moderno. Su objetivo principal es que los alumnos “utilicen la danza para que nazca de ellos las ganas de crear una forma de comunicarse, una forma de integrarse, una forma de crear una autoestima”. “Ellos utilizan las herramientas que les doy para volverse creadores, y se hacen creadores de su realidad”, explica y cuenta la evolución que sufren estos niños al asistir a sus clases: “Cuando venían aquí a bailar, se encogían y venían muy tímidos, y de repente les ves que ya sacan pecho, andan con seguridad… y eso es muy importante, porque son herramientas que luego te sirven, por ejemplo, a la hora de hablar en público, a la hora de tener seguridad”.

En sus clases no hay ni un solo chico, aunque hay opiniones dispares entre las alumnas. Al preguntar, gritan a la vez “sí”, y a la vez “no”. La profesora de danza considera que el motivo por el que no acuden niños es porque la palabra danza “se relaciona mucho con el ballet clásico”. Estigmas que se inculcan aún, quizás de manera inconsciente, a los más pequeños, y contra los que hay que seguir luchando. Lo cierto es que, a pesar de que les quedan dos clases, están aprendiendo bachata, y no se descarta bailar otros estilos, como el baile urbano, en las próximas ediciones, para animar a los niños.
"Muchas familias no tienen recursos, esta es nuestra forma de contribuir"
Aun así, para Rosa el tiempo de los talleres le sabe a poco. “Cuando tienes un poco el grupo hecho, te tienes que ir”, lamenta, “pero por poquito que sea siempre es bueno”. La duración de los talleres está ideada para que los niños puedan experimentar diversos tipos de arte, no para profundizar en ellos. Sirve como primera toma de contacto: “A los niños que saben coger las herramientas que les ofrece el centro, como estos talleres, les sirven para salir un poco del cascarón”, considera Rosa. Además, nos cuenta el relato de una niña peruana que acude semanalmente a sus clases: “Se nota que ha tenido problemas de adaptación, le ha costado un poquito. Es una niña que tiene hermanos de diferente madre, y conmigo se ha abierto mucho”. Tal vez por eso, aún valga la pena seguir allí.
Un proyecto con el alma de Federico García Lorca
“Y no olvidéis que lo primero de todo es la luz. Que es la luz obrando sobre unos cuantos individuos lo que hace los pueblos, y que los pueblos vivan y se engrandezcan a cambio de las ideas que nacen en unas cuantas cabezas privilegiadas, llenas de un amor superior hacia los demás”, escribía Federico García Lorca en septiembre de 1931. Y es que, el fundador de aquella compañía ambulante de teatro universitario, llamada ‘La Barraca’ y cuyo fin era llevar la cultura a los recovecos olvidados, ha sido la inspiración de la SGAE, que también ha querido llevar la cultura a los barrios más excluidos.
"Ellos utilizan las herramientas que les doy para volverse creadores"
“La influencia que hemos tenido de ‘La Barraca’ de Lorca creo que ha sido la influencia de la filosofía”, detalla César Iglesias, “lo de llevarle a, llamémosle, estratos sociales que no tienen medios para ofrecer esta apertura a la cultura”. “Es cierto que no hay ese acceso a la cultura más allá de lo que es la educación obligatoria, pues muchas familias, bien por falta de dinero o falta de cultura, hace que no se aprecie suficientemente lo que estás haciendo”, matiza. El director revela que “se buscó un entorno como este para ofrecer cultura de manera gratuita a lugares en los que es casi un lujo”.

Talleres y masterclass para estar en contacto con el arte
Además del taller de danza y baile impartido por Rosa M. Briones, hay en activo otros tres talleres más y cuatro masterclass. Miguel Malla Valle, hermano de Coque Malla, licenciado por el Real Conservatorio Sweelinck de Ámsterdam, impartirá teoría musical e interpretación. El cineasta español José Ramón Da Cruz, considerado como "uno de los creadores más significativos del vídeo español", imparte un taller de cine donde se descubrirá que el idioma "audiovisual" es un lenguaje con reglas propias. Pilar Masa, licenciada en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) y con una dilatada experiencia como actriz, llevará la batuta del taller de teatro, donde los jóvenes explorarán el arte de la actuación a través de ejercicios de improvisación, técnicas de expresión corporal y vocal, y la creación de personajes.
En cuanto a las masterclass, el músico, compositor y productor discográfico Nacho Mastretta compartirá sus experiencias personales, anécdotas y consejos para inspirar a los alumnos a apreciar y respetar la música en todas sus formas. Ana María Alcázar, que ha trabajado en musicales de prestigio como 'Hoy no me puedo levantar', 'Quisiera Ser' o 'Grease', hablará de la danza y de sus diferentes estilos: desde el ballet hasta TikTok. Olga Margallo, licenciada también en la RESAD, hablará del teatro; mientras que Luis Miguel Fernández, director, guionista y productor de teatro de televisión y de música, que explorará sobre cómo se utiliza la música en los medios audiovisuales y su relación en el cine y la televisión.