De Picasso a Barceló, pasando por Salvador Dalí, Joan Miró, Antonio López, Eduardo Chillida, Soledad Sevilla o María Blanchard, encabezan una larga lista de autores que se dan cita en la Fundación María Cristina Masaveu Peterson para mostrar las cien obras más destacadas del arte del siglo XX y, ofrecer así una visión panorámica de la pintura y escultura españolas del siglo pasado. "Tenemos que ser conscientes de que lo que hay en esta colección es absolutamente de primera calidad", ha declarado María Dolores Jiménez-Blanco, profesora de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid y comisaria de esta muestra. La exposición será de acceso gratuito y se podrá visitar en el centro de la Fundación en Madrid desde el 9 de octubre de 2024 hasta el 20 de julio de 2025.
"Si esta colección se caracteriza por algo, es por no ser simplemente una lista de nombres, sino por tener piezas fundamentales", confiesa la comisaria. Catorce salas descubren los gustos, líneas de trabajo y sensibilidades que caracterizaron a los distintos miembros de la familia Masaveu, a la vez que ejemplifica la excepcional tarea coleccionista mantenida por ellos a lo largo de los años: "Una colección es siempre un autorretrato, habla siempre de determinados gustos, de determinadas tendencias que son las que, en un momento dado, al coleccionista le interesa, es decir, no hablamos de una visión del siglo XX omnímoda, esa no es la obligación de las colecciones".
Las obras seleccionadas para este proyecto, muchas de ellas desconocidas para el gran público, comenzaron a adquirirse en 1960 por Pedro Masaveu Peterson y, a través del programa de adquisiciones de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, se ha podido acrecentar en los últimos años. María Dolores Jiménez-Blanco ha subrayado que esta muestra "trata de explorar, a través de cien piezas, la capacidad de la pintura y la escultura de la época de revelar preocupaciones que van más allá de lo plástico, pero sin prescindir de ello".
Un paseo por la historia del siglo XX
Juan Gris, Pablo Picasso o María Blanchard, que comparten espacio con una escultura de Julio González, señalan el punto de partida de esta exposición con una afirmación sobre la improtancia objetiva de las colecciones Masaveu. Se trata de un acercamiento a las vanguardias históricas con cuatro artistas que forman parte de la selecta lista de artistas que han creado el relato fundacional del arte moderno. Tras este arranque, una sala contrapone el idealismo de Sorolla con el realismo macabro de José Gutiérrez Solana y, en mitad de ese camino, obras de Isidro Nonell y Joaquín Sunyer decoran también la estancia.
A continuación, se muestra el posicionamiento político de quienes mantuvieron sus convicciones antes y después de la Guerra Civil, fuera y dentro del país, en la Escuela de París y en el llamado exilio interior. En este espacio se muestran pinturas y esculturas de Francisco Bores, Óscar Domínguez, Baltasar Lobo, Luis Fernández y Joan Miró. Y, de repente, se hace la luz. Expuesta en contadas ocasiones, se visibiliza en una única sala, dedicada única y exclusivamente al genio de Figueres, su Assumpta Corpuscularia Lapislazulina (1952), que muestra las preocupaciones de Salvador Dalí tras lo sucedido en Hiroshima y Nagasaki, momento en el que se interesa por la física nuclear. Destaca la ascensión de la Virgen María, representada en Gala, su mujer, que extiende su cuerpo por casi toda la obra.

El recorrido atraviesa la sala sobre la pintura realista, donde destacan obras de Antonio López, Julio López Hernández y Amalia Avia, entre otros, para llegar a la materia y fisicidad de las propuestas de Lucio Muñoz, Antoni Tàpies y Antonio Saura. El informalismo, una forma de abstracción que oficializó internacionalmente la modernización del arte español, está representado con piezas de Juana Francés, Rafael Canogar, Luis Feito, Eduardo Chillida, Manolo Millares, Martín Chirino, César Manrique y Manuel Rivera.
De hecho, también hay cabida para otras figuraciones, prácticas artísticas y movimientos del siglo XX como el paisaje abstracto, con Zóbel o Gustavo Torner; la abstracción geométrica, con Sempere, Palazuelo o Soledad Sevilla; el arte pop, con Equipo Crónica o Juan Genovés o la nueva figuración madrileña a través de las obras de Luis Gordillo o Juan Navarro Baldeweg. Junto a todos ellos encontramos a Miquel Barceló, que cuenta con una sección dedicada a su obra que da muestra de la apuesta personal que Pedro Masaveu Peterson tuvo para impulsar la obra del artista mallorquín desde sus inicios.
Los últimos años del siglo XX, que se caracterizan por una creciente tendencia a borrar los límites tradicionales de lo artístico con la llegada del arte conceptual, se representan a través de las obras de Juan Muñoz, Jaume Plensa, Ignasi Aballí o Cristina Iglesias, que cierran esta muestra ofreciendo al visitante la visión completa de lo que fue el devenir artístico y estético del arte español del pasado siglo.
Una obra en papel de valor incalculable
El dibujo constituye la primera aproximación plástica a una idea, por lo que se convierte en la manera más directa de asomarse al pensamiento del artista. La creciente sensibilidad hacia el dibujo, tan importante para conocer la forma en que nacen las imágenes, ha tenido en las últimas décadas un decidido reflejo en el coleccionismo. Las colecciones Masaveu dan fe de este interés y atesoran en sus fondos un buen número de obras sobre papel —dibujos y collages— de algunos de los creadores más relevantes de las vanguardias históricas.

Para completar el discurso de la exposición y dar a conocer esta parte de las colecciones, se ha creado un gabinete de obra sobre papel que, con rotación periódica por motivos de conservación, permitirá al público acercarse a algunos dibujos de reconocidos artistas españoles del siglo XX. La primera selección, que abarca obras realizadas en la primera mitad del siglo XX, reúne 19 piezas de artistas como Pablo Picasso, Julio González, Luis Fernández, Salvador Dalí, Benjamín Palencia, Nicolás de Lekuona, Ángel Ferrant o Maruja Mallo, entre otros.