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REAL MADRID 4-1 ESPANYOL

Vinicius está de vuelta
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(Foto: Real Madrid C.F)

Vinicius está de vuelta

Por Hugo García Reina
domingo 22 de septiembre de 2024, 09:00h
Actualizado: 25/09/2024 20:16h

Ya por la mañana había corrido el rumor de que Ancelotti preparaba rotaciones. Bien, siempre han sido necesarias, más aún ahora que las temporadas son cada vez más largas. Tanto que hasta empieza a haber amagos de huelga.

Descansaron Rüdiger, Mendy y Vinicius, cuyos puestos ocuparon Fran García, Modric (Tchouameni pasó a la defensa) y Arda Güler. De partida, esto tiene varios significados. El más importante, la alineación de cuatro centrocampistas, que propicia un Madrid más sólido y equilibrado y al mismo tiempo otorga mayor libertad a Mbappé, que sólo tiene que compartir el espacio de la delantera con otro compañero. Aparte, en este caso específico, dos derivadas de lo anterior: Rodrygo entrando por la izquierda (mucho más cómodo que en su habitual derecha, como se notó desde el primer minuto de partido) y la profundidad de Fran García en el lateral, que aporta infinitas posibilidades de ataque en comparación con Mendy. El lateral español debería jugar todos los partidos en los que, como ayer, el rival no exige un gran desgaste defensivo.

Todo esto lo dispuso Ancelotti para recibir al Espanyol. Al Espanyol de siempre, el de la publicidad de ‘DANI’ en la camiseta, que ha rescatado esta temporada. La misma que llevaban en 1996, última vez que los pericos ganaron en el Bernabéu.

Los primeros 20 minutos del partido fueron los mejores que ha hecho el Madrid en lo que va de temporada. Juego rápido, combinaciones, mucha movilidad en ataque y una evidente complicidad entre tanta estrella. La presión alta, esta vez, sí que funcionó, y el Espanyol sólo fue capaz de salir de su campo con algún arreón desesperado e inofensivo. Lo más peligroso fue un disparo de Puado desde el mediocampo, después de interceptar un pase horizontal de Carvajal.

El comentarista hizo en esto último, el “pase horizontal”, mucho hincapié. Ha llegado el momento de detenerse en ello: en cada partido habrá aproximadamente veinte o treinta (¿o quizá cincuenta?) pases horizontales, y sólo de vez en cuando (¿una o dos veces por partido?) acaba interceptado. Esto, sin embargo, no disuade nunca al comentarista de turno de pronunciar, con voz engolada, la siguiente sentencia: “Los pases horizontales están prohibidísimos, es una norma básica del fútbol”. Me pregunto quién fue el primero al que se le ocurrió esta estupidez tan simplona y oportunista.

Bellingham, que asustó a todo el madridismo al volver a quejarse de su maltrecho hombro, llevó el peso de la creación en ataque. Mbappé, menos fino (sobre todo en la segunda parte) que en los anteriores partidos, supo encontrar bien los espacios del ‘9’ y estuvo cerca del gol en varias ocasiones. A partir del minuto 25, el Madrid se desinfló (se echó de menos algo más de Güler) pero nunca llegó a sufrir, y mereció irse al descanso con algo de ventaja en el marcador.

Contra todo pronóstico, fue el Espanyol quien rompió el empate tras una inofensiva internada por banda izquierda. Centro de raso de Jofre que se mete en propia puerta Courtois (54’) con el talón. A pesar de que la bola venía rozada por Güler, pudo estar más acertado el mejor portero del mundo. El Madrid, obligado a completar la primera remontada del curso y Vinicius, listo para ingresar en el verde.

El empate llegó a los cuatro minutos con gol de Carvajal (58’) después de que Bellingham forzara el error defensivo. Lo de después cayó por inercia. El 2-1 lo hizo Rodrygo (75’) después de un centro maravilloso de Vinicius con el exterior de la bota derecha (ya puede considerarse su centro) y tres minutos después, el propio Vinicius, metió el tercero (78’) tras pase en profundidad de Mbappé, que también acabó mojando, otra vez de penalti. Premio para él, aunque desaprovechó algunas situaciones en las que un jugador de su nivel está obligado a decidir mejor.

El penalti lo provocó, muy pillo, Endrick (volvió a jugar apenas 10 minutos) aprovechando una regla absurda. El joven brasileño se quiso ir de Romero y este intentó evitarlo agarrando. El defensa del Espanyol, impotente ante la fuerza de Endrick, fue arrastrado desde el córner hasta la línea del área, lugar exacto en el que el delantero madridista se dejó caer. Como la norma obliga a mirar el último lugar/momento en que se comete la falta: penalti. Aún tuvo tiempo Endrick de generar otra que estuvo muy cerca de acabar en golazo. Tiene aura este chico.

Goleada en el Bernabéu y 38 partidos de Liga seguidos sin perder. El Madrid, más cerca de su nivel y los tres de arriba, felices. Se sumó a la fiesta Munuera Montero, que no quiso desaprovechar la oportunidad de, algún día, poder contarle a sus nietos que él le sacó tarjeta amarilla a Mbappé, Bellingham y Vinicius. Casi ná.

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