Una de las últimas ocasiones en las que David Palacios utilizó en su consulta el servicio de teletraducción simultánea a múltiples idiomas fue “con una paciente ucraniana que no hablaba nada de español, más allá de hola y adiós”, recuerda este médico de familia del Centro de Salud Almendrales. La mujer, con una patología oncológica, acababa de salir de alta del hospital donde no le habían impreso en papel el informe médico, disponible en el sistema informático. ”Venía atacada de los nervios y no había forma de saber qué era lo que le sucedía para resolver el problema, porque ella no hablaba castellano ni yo ucraniano”. Disponer de esta ayuda le permitió descubrir el motivo de su preocupación. “Era tan sencillo como que debía continuar con el tratamiento que le habían prescrito y necesitaba una receta para acudir a la farmacia. Algo tan cotidiano se complicaba mucho solamente por el idioma”.
El ucraniano no es la única lengua extranjera que el doctor Palacios ha tenido que solicitar en este sistema que busca facilitar el acceso a los servicios sanitarios de la población inmigrante. En un destino anterior tuvo que recurrir a un intérprete de ruso, aunque en la actualidad, sobre todo suele necesitar traductores de chino y también de árabe, con una frecuencia semanal de “dos, tres o cuatro veces por semana”. No en vano, su consulta está ubicada en pleno corazón de Usera, el segundo distrito de la capital con mayor numero de residentes extranjeros después de Centro, donde se concentra la mayor comunidad china de España, vive una tercera parte de los chinos de Madrid y 3 de cada 10 migrantes son de esa nacionalidad.

Según el Observatorio de Inmigración-Centro de estudios y datos de la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, un 15 por ciento de los habitantes de la Comunidad de Madrid procede de otros países. Aunque gran parte de los inmigrantes son de habla hispana, los rumanos representan un 17,6 por ciento del colectivo, con más de 183.000 personas, de Marruecos procede el 8 por ciento, unos 83.000, y China aporta el 6,3 por ciento, más de 65.400 personas que en algún momento de su estancia en la región visitan una consulta de Atención Primaria. Como es lógico, los centros de salud localizados en la zonas donde se asientan principalmente estos 'nuevos madrileños' son los que con mayor frecuencia hacen uso de la teletraducción.
También los turistas que visitan Madrid pueden necesitar atención sanitaria de manera inesperada y beneficiarse de la existencia de esta prestación. “La población con la que más utilizamos el sistema de traducción es inmigrante que vive en el barrio, pero también atendemos a viajeros que de repente tienen una emergencia, mucho turista que viene a ver a la familia, está de viaje y le ha sucedido un problema de salud, aunque es una atención puntual”, reconoce este médico.
Quince años de historia
Fue el 6 de julio de 2009 cuando entró en funcionamiento en centros de salud y servicios de urgencia de los hospitales públicos la primera versión de esta prestación que entonces ofrecía la empresa Dualia. Estaba concebida para aquellos ciudadanos extranjeros residentes en la Comunidad de Madrid con tarjeta sanitaria cotizando a la Seguridad Social que todavía no tenían conocimiento del español para explicarse en una situación de emergencia o tras un accidente. En sus primeros seis meses de funcionamiento registró 627 solicitudes. El idioma más demandado fue el chino mandarín, con 212 usos, seguido del árabe y el inglés.
En 2020 se renovó el sistema y en menos de un año, llegó a utilizarse más de 7.000 veces con el chino manteniéndose como primer idioma. Hoy el ucraniano se ha sumado a esta lengua y al árabe como los más requeridos a los traductores de Interpret Solutions, empresa que recientemente ha pasado a ser la adjudicataria.
"Trabajaba en un barrio donde teníamos 132 nacionalidades distintas"
Disponible las 24 horas los 365 días del año, este servicio público gratuito habilitado en Atención Primaria por el Servicio Madrileño de Salud (Sermas) favorece la comunicación entre médico y usuario salvando la barrera idiomática, lo que “simplifica mucho la atención al paciente, porque tienes la traducción simultánea”, apunta el facultativo. De esta manera, independientemente del idioma, el profesional averigua todo lo que le puede ser de utilidad para dar con un diagnóstico correcto y el enfermo comprende la causa de su malestar y el tratamiento prescrito por el sanitario.
Antes de su implantación, interactuar con pacientes extranjeros resultaba misión imposible para los médicos, “porque incluso la lengua de signos está muy influida por la cultura y tampoco es exactamente igual entre población occidental y oriental; incluso con la población árabe, en algunas cosas tampoco tienen nada que ver los gestos que utilizas con lo que quieres decir”, comenta este profesional, que hace años ya vivió una experiencia previa con residentes chinos antes de contar con este sistema. “Trabajaba entonces en el Hospital de Getafe y para poder entender a estos pacientes habían hecho una hoja en la que venían los síntomas con símbolos, así que tú sabías lo que preguntabas, pero el paciente te contestaba en chino, así que no sabías qué te estaba contando”, relata.
El doctor Palacios, que mide el tiempo en dispositivos sanitarios en los que ha ejercido, recuerda que “hace muchos centros de salud trabajaba en un barrio donde teníamos 132 nacionalidades distintas y alguien me pidió que le atendiera suajili”, porque no hablaba otro idioma. Se refiere al Centro de Salud de San Blas, en Parla, y pudo resolver la situación gracias a que existía una red de intermediación cultural integrada por compañeros, pacientes y gente que vivía en el barrio y “encontraron un idioma común entre un paciente de África y este señor que hablaba suajili y pudimos entendernos”.

Un sistema tan útil como sencillo
Los profesionales de la Atención Primaria valoran el avance que ha supuesto esta prestación, tanto para el profesional como para el usuario, al que el desconocimiento del idioma y la falta de entendimiento le provoca indefensión y ansiedad. “El paciente llega a veces con alguien de su red de apoyo, pero otras veces te lo encuentras solo, sin hablar nada de nada de tu idioma ni tú del suyo”. Ahí es cuando se pone en marcha este sistema cuyo funcionamiento es sencillo. Cuando el paciente entra en la consulta, el médico solo tiene que “llamar a un número de teléfono establecido, a continuación marcar el código del centro de salud y seleccionar el idioma solicitado de los 65 disponibles, y automáticamente la llamada la recepciona el traductor de ese idioma” a través de una centralita de interpretes acreditados.
Una vez conectados, con el intérprete del otro lado de la línea, “enciendes el manos libres” y, tras una breve presentación de todos los interlocutores, “empieza lo que sería una consulta normal en la que tú le preguntas al paciente qué le pasa y el traductor se lo traduce en tiempo real”. De este modo se produce una conversación a tres bandas entre médico, paciente e intérprete, de manera que el primero puede realizar todas las preguntas necesarias sobre el paciente, “antecedentes, alergias, todo lo que tú necesites”, y el intérprete resuelve las dudas de ambos. “Es verdad que retrasa un poquito la consulta”, admite Palacios, “pero no tiene nada que ver con lo que lo retrasaría el tener que hacer una consulta de estas características con un paciente que no habla nada de español ni de otro idioma que puedas entender”.
Se produce una conversación a tres bandas entre médico, paciente e intérprete
Desde la semana pasada son ya 65 las lenguas en las que se puede atender a los pacientes que no hablan español a través del servicio de traducción telefónica. Recientemente la Comunidad de Madrid ha añadido estos 19 idiomas: amhárico, tres variantes de árabe (estándar, hassania y magrebí), bangla, dari, estonio, lingala, mongol, nepalí, pashto, punjabí, somalí, tachelhit, tagalo, tetun, tigriña, twi y vietnamita.
Los 46 en los que ya se prestaba el servicio son el albanés, alemán, armenio, bambara, bereber, bosnio, búlgaro, catalán, checo, chino cantonés, chino mandarín, coreano, danés, eslovaco, esloveno, euskera, finés, francés estándar, gallego, georgiano, griego, hindi, húngaro, inglés estándar, italiano, japonés, lituano, manding, neerlandés, noruego, persa, polaco, portugués, pular, rumano, ruso, serbio, soninké, sueco, tailandés, taiwanés, turco, ucraniano, urdu y wolof.

La elección de estos idiomas no es caprichosa. Se intenta abarcar el máximo de lenguas posibles usadas por inmigrantes radicados en la región para que la protección sanitaria pueda llegar a todos sin interferencias. Una de las nuevas lenguas incorporadas, el bangal o bengalí, se emplea sobre todo en el distrito Centro, donde vive gran parte de la población bangladesí y donde residía Mohammed Abul Hossain, fallecido el 26 de marzo de 2020 por coronavirus tras seis días de llamadas al 112 y al teléfono del coronavirus de la Comunidad de Madrid. La saturación del sistema y la barrera idiomática que le impedía hacerse entender condujeron a su fatal desenlace.
También traducción de textos
Con la ampliación de idiomas, también se ha incorporado la posibilidad de que, adicionalmente, el intérprete ayude a descifrar cualquier informe clínico o documento sanitario de utilidad tanto para el profesional como para el paciente. “Dan la opción de traducir el texto que le mandes a la empresa desde el correo electrónico corporativo”, explica el doctor sobre esta prestación que le habría sido de mucha utilidad hace unos meses, cuando llegó a su consulta “una paciente de China con un informe en chino en el que le diagnostican un cáncer de pulmón del que solo sabíamos el tamaño, y como esto todavía no estaba puesto en marcha, fue complicadísimo poder traducir el texto", relata el doctor.
"La paciente iba acompañada en aquella situación con su hija que hablaba español, pero no sabía transcribir el informe del chino al español, lo que las tenía súper agobiadas”, prosigue. Afortunadamente, en el barrio son muy activas las redes de apoyo social. “Funciona muy bien una asociación que se dedica a gestionar todo este tipo de problemas de los inmigrantes chinos en España”, traslada Palacios. Así que le dieron cita a la paciente para el día siguiente y volvió con el informe traducido al castellano por un voluntario, "quizá no completamente técnico, pero sí con la suficiente perfección para saber qué le pasaba".
Esa asociación es una de las 19 que están integradas en la Unión de Asociaciones de Chinos de Usera, cuyo presidente, el señor Chen, como quiere que le llamemos, agradece la existencia de este servicio porque "ayuda mucho en Usera, donde viven muchos ciudadanos chinos que vienen como nuevos inmigrantes, por dos o tres años, sin conocer el idioma. Ir a ver al médico es muy complicado. Yo mismo llevo viviendo 20 años aquí y cuando voy, hay alguna palabra que no entiendo".

Los miembros de estas asociaciones se comunican a través de una red de mensajería instantánea similar a Whatsapp por la que se pone en común cualquier necesidad que le surja a alguno de los ciudadanos chinos que residen en el distrito. A partir de ahí, un grupo de voluntarios ayudan y hacen favores a quienes lo precisan, incluido acompañar al médico o hacer de intérprete.
El uso de este sistema de traducción telefónica no se limita a las habituales consultas de Atención Primaria. “Aquí en Usera, hay otra compañera que es enfermera, Ana Cano, que hace muchas actividades de promoción de la salud con asociaciones de vecinos, que lo utiliza con bastante frecuencia con la población china, porque le facilita el trabajo en acciones comunitarias, en los espacios saludables y algún taller de tabaquismo, pero en grupos muy reducidos”, aclara David Palacios sobre una herramienta que ya se ha convertido en indispensable para centros de salud que, como el suyo, da cobertura sanitaria en áreas de la región donde se asienta población inmigrante de múltiples nacionalidades no hispanohablantes.