En la Comunidad de Madrid existen 1.764 vías pecuarias clasificadas que, entre todas, suman 4.177 kilómetros de longitud y ocupan una superficie de 13.267 hectáreas. Estos caminos han servido durante siglos para el desplazamiento del ganado en busca de pasto en las diferentes épocas del año. En 2023 se cumplieron 750 años del origen de estas vías, que llegó a través de la creación del Honrado Concejo de la Mesta de Pastores en 1273.
Desde Ecologistas en Acción han lanzado un aviso importante, y es que se calcula que alrededor de 1.600 kilómetros de estas vías se han perdido, lo que supone que la longitud de vías pecuarias que discurren por suelo libre sería de entre 2.600 y 3.000 kilómetros –entre 8.242 y 9.510 hectáreas–.
Aseguran desde la organización que el Gobierno regional de la Comunidad de Madrid, a través de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, “lleva meses planificando el desmantelamiento de buena parte de la Red de Vías Pecuarias, un patrimonio cultural, histórico y ambiental único en Europa”.

“Si bien la función principal de estos caminos es permitir el tránsito ganadero, actualmente ofrecen multitud de funciones ambientales y sociales”, explican desde Ecologistas en Acción.
“Son corredores ecológicos que permiten el intercambio de fauna y flora entre ecosistemas diversos; son espacios que permiten una movilidad alternativa y segura entre municipios al no competir con vehículos; son itinerarios que ofrecen un ocio tranquilo y respetuoso con el entorno y son una herramienta educativa de primer orden, al combinar usos tradicionales, naturaleza y elementos culturales y etnográficos”, añaden.
Es por ello que desde Ecologistas defienden la conservación de la Red de Vías Pecuarias de la región y la recuperación de todos los trazados que se han perdido a lo largo de los años. Para ello, abogan por hacer uso del Reglamento de Restauración de la Naturaleza, aprobado el pasado mes de junio, y echar mano de los fondos europeos.
Este nuevo reglamento “es una norma europea, aprobada recientemente, que establece la obligación de los estados miembros para acometer actuaciones de restauración de espacios naturales degradados”, comenta a Madridiario Mª Ángeles Nieto, miembro de Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid y vocal en la Sección de Vías Pecuarias del Consejo de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.
Miedo a perder más kilómetros de vías
La organización teme que el Plan de Gestión de Uso y Gestión de la Red de Vías Pecuarias madrileñas en el que se encuentra trabajando la Dirección General de Agricultura, Ganadería y Alimentación sea la llave para “justificar la eliminación de cientos de kilómetros de caminos públicos”.
“Las vías pecuarias, un patrimonio natural y cultural que debería ser conservado en su conjunto, se van a clasificar en categorías, dependiendo del estado de la zona que atraviesen. De esta forma, se acabará autorizando la eliminación de todas aquellas vías pecuarias que estorben para fines especulativos”, lamentan.
“Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid y los vocales de la Sección de Vías Pecuarias del Consejo de Medio Ambiente regional iniciarán en otoño una campaña para dar a conocer a la ciudadanía los planes de la Comunidad de Madrid y organizar un frente social de defensa de la Red de Vías pecuarias madrileñas, un patrimonio público y ancestral que nos pertenece a todos y todas”, sentencian.

¿Qué proponen desde Ecologistas en Acción para recuperar las vías pecuarias? Mª Ángeles Nieto establece varias medidas para lograrlo. En primer lugar, propone tener en cuenta todos los usos que pueden abarcar estas vías.
“Hay que tener claras las funciones de las vías pecuarias en el marco de una comunidad autónoma muy poblada y postindustrial, y entender las nuevas funciones de un sistema de caminos pastoriles en el contexto de: las necesidades de la ganadería; la permeabilidad del territorio y la mejora de su calidad; la contribución de las vías pecuarias a mitigar los efectos del cambio climático; y, sobre todo su función como estructuras para la migración altitudinal y latitudinal de las especies animales y vegetales”, destaca.
“En la Comunidad de Madrid nunca se ha hecho este ejercicio y las vías pecuarias se han convertido, en la mayoría de los casos, en un suelo público que entorpece los intereses privados (desarrollo urbanístico, construcción de infraestructuras, fincas privadas, etc.)”, agrega.
Incide también en la necesidad de que estos caminos se vean como “un sistema interconectado, no fragmentado ni troceado” que cuente con una dotación presupuestaria adecuada a las demandas que precisan: “La Gestión de las vías pecuarias en la Comunidad de Madrid siempre ha contado un presupuesto mínimo entre 800.000 y un millón de euros para gestionar más de 4.000 kilómetros –entre 200-250 euros por kilómetro–. Esta situación, unida a una deficiente gestión política y técnica, nos ha llevado a una situación de agonía del sistema”.
Otro problema a subsanar, según Nieto, sería clasificar todas las vías pecuarias, ya que, a día de hoy siguen sin estarlo, “entre ellas las de los municipios de Madrid o Rascafría y sin estar deslindadas otras muchas, lo que favorece la usurpación y eliminación”. Por otro lado, reclama un sistema de vigilancia adecuado en colaboración con la Guardia Civil, Policía Nacional, policías locales, agentes ambientales y agentes forestales.
Asimismo, pide al Gobierno regional acuerdos con las comunidades limítrofes para “asegurar la continuidad física y jurídica de las vías pecuarias limítrofes; armonizar usos; procurar su buen estado de conservación; intensificar la colaboración en las vías pecuarias de la Red Nacional; y presentación de proyectos conjuntos de recuperación, mejora, etc., en las instancias donde existan instrumentos de financiamiento adicional al presupuesto propio de cada territorio (fondos estatales, europeos, etc.)”.
Por último, según Nieto, sería necesaria la creación de una “estructura organizativa de la administración competente en materia de vías pecuarias, bien dotada de personal de la función pública en su vertiente técnica, jurídica, administrativa y de agentes forestales, que constituye una de las piezas claves de una buena gestión del sistema de vías pecuarias”.
Desde la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior aclaran a Madridiario que el objetivo del Plan de Uso y Gestión de la Red de Vías Pecuarias de la Comunidad de Madrid, cuyo objetivo es la “ordenación y protección” de estos caminos.
“Las vías pecuarias son un espacio natural protegido por la Ley de Vías Pecuarias 8/1988. La Comunidad de Madrid ha seguido manteniendo esta protección y en 2022 aprobó un reglamento para mejorar su gestión. Además, requieren de un Plan de Uso y Gestión, como otros espacios protegidos, para
gestionar mejor la vertebración territorial, la conectividad de los espacios protegidos, garantizar la movilidad de la fauna y generar verdaderos corredores ecológicos”, señalan.