Las dos acepciones que recoge la Real Academia Española sobre la palabra nostalgia no trasladan nada positivo para quienes la sienten. Por un lado apunta al sentimiento de pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos y por otro, la tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha pérdida. Para quienes dejaron atrás casa, amigos y familia, la sazón, el sabor y las recetas de toda la vida son un viaje directo a la tierra que por muchos motivos tuvieron que abandonar. Ahora, un libro recoge 24 recetas de todos los rincones del planeta de la mano de personas refugiadas residentes en Madrid que son atendidas por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Un resguardo para aplacar la añoranza a través de varias historias vitales que facilitan su inclusión mediante la gastronómicos y con productos adquiridos en los mercados de Madrid. Según datos facilitados por la entidad a Madridiario, en lo que va de año han atendido a más de mil personas -a través de su delegación de regional- y han sido acogidas más de 800 personas.
Este recetario nace como un proyecto colaborativo entre Cear, el Ayuntamiento de Madrid y los Mercados de Madrid. Contiene recetas aportadas por personas refugiadas atendidas por la organización, así como 30 ilustraciones del artista Mariano Martín y seis historias que revelan los diversos motivos por los que estas personas abandonaron sus países, como los conflictos, la violencia o amenazas a su integridad. Algunas de las recetas incluidas en este libro culinario están disponibles en la página web de la iniciativa acogeunplato.org. Los platos gastronómicos de otras cinco personas refugiadas también forman parte del reto 'Recetas del Mundo', lanzado por Cear en el marco del Día Mundial de las Personas Refugiadas, que se conmemora este jueves. Durante cinco semanas, los participantes que se inscriban en este reto recibirán una receta cada semana durante un mes. Un desafío que pondrá a prueba las habilidades culinarias de quienes aman la cocina diferente y sorprendente, y que permitirá conocer las historias detrás de cada receta.
Concha Día de Villegas, directora general de Comercio, Hostelería y Consumo del Consistorio, subraya que los mercados de Madrid permiten “aprovechar la gastronomía como puerta de acogida”. Según los datos de la revisión anual del padrón municipal -a 1 de enero de este año-, a lo largo de 2023 se produjeron más de 127.000 altas procedentes del extranjero, cifra ligeramente inferior al año anterior, pero que sigue manteniendo a la ciudad de Madrid como destino residencial. Las entradas desde Colombia, Venezuela, Perú y Argentina suponen más del 51 por ciento.
La idea surgió en las cocinas de los centros de acogida
La iniciativa de recopilar en un libro estas recetas nació en los fogones de los centros de acogida de Cear, “los cocineros se tenían que adaptar a las diferentes culturas y religión para dar de comer a todas las personas de las diferentes lugares del mundo”, apunta a Madridiario Verónica Cheble de Cear Madrid, que rememora como los chefs comenzaron a fusionar con ingredientes locales. Más tarde, aprovechando unas jornadas de puertas abiertas donde los visitantes pudieron catar sus creaciones, surgió la idea de sacar de las cocinas de estas instalaciones de acogida las recetas de los refugiados allí residentes “para compartirlas todas las que traen las personas refugiadas y que les ayudan a seguir conectadas con su historia y con su origen. Además se convierte en un aporte que enriquece la cultura en el país de acogida”, indica a este medio Cheble.
Antes de publicar el recetario, y en colaboración con los Mercados Municipales, realizaron talleres en estas instalaciones entre aficionados, refugiados y chefs: “No hay un lugar mejor que la plaza central de un mercado como punto de encuentro de diferentes comidas, culturas o nacionalidades”, afirma Verónica. Un espacio de confluencia donde las personas refugiadas explican el origen de la receta y la historia que les llevó a dejar atrás sus vidas en su tierra natal, “combate prejuicios e ideas prefijadas que podemos tener. Además hay una cercanía que permite entender que es una persona como cualquiera de nosotros”.
Las recetas presentes en este libro provienen de Sudán, Camerún, Guinea Conakry, Venezuela, Marruecos y Colombia. Además, el recetario narra la historia de seis personas refugiadas, cada una originaria de uno de estos países, como el caso de Patricia Vargas, quien llegó a España desde Colombia en 2015 tras abandonar su país debido a las amenazas de grupos paramilitares. “Me tocó abandonar mi pueblo, mi casa, lo dejé todo atrás”, rememora para Madridiario. Patricia empezó a cocinar a temprana edad con su madre, que trabajaba como cocinera en una finca. A los 15 años comenzó a vender su propia comida "puerta a puerta" entre vecinos. Los primeros meses en Madrid los pasó como trabajadora interna cuidando a una persona mayor mientras ahorraba para traer a su familia: " A los siete meses pedí asilo en CEAR". Ahí vivió dos años y acabó trabajando con ellos en el restaurante que la entidad tiene y donde Patricia volvió a Lakook a ponerse el delantal.

Para ella, "la gastronomía es lo máximo, soy feliz cocinando", apunta para este medio Vargas, que reconoce su pasión por juntar a familia y amigos alrededor de un buen plato de la cocina tradicional del pacífico colombiano, como el ceviche que elaboró para el recetario de Cear con productos adquiridos en los mercados de Madrid. Para Verónica, aunque la nostalgia de su tierra no se borre de su memoria, el miedo y la incertidumbre fueron quedando atrás. El tiempo que se desenvolvió entre los fogones del Lakook le lleva a animar a todo el mundo a probar los sabores de cada uno de los rincones del mundo: “La comida une, cuánta más gente esté unida junto a un plato, más feliz estará”.
Concentración frente a la Asamblea
Cear, junto con las demás entidades del espacio Refugio por Derecho, ha anunciado que este jueves, en conmemoración del Día Mundial de las Personas Refugiadas, presentará un documento a través del registro antes del inicio del Pleno de la Asamblea. Este escrito, dirigido a Enrique Ossorio, presidente de la Cámara, expresa la inquietud por la falta de políticas sociales por parte de la Comunidad de Madrid para asegurar los derechos de las personas refugiadas y migrantes que viven en nuestra región.