El Ayuntamiento de Madrid estudia modificar la normativa para que los huertos urbanos de la ciudad no tengan que asumir el coste del agua, estimado en unos 1.000 euros anuales por instalación.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha explicado que analizará la viabilidad técnica y jurídica de mantener el pago municipal del riego, tras reunirse con el presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, Jorge Nacarino.
La normativa vigente establece que las entidades concesionarias deben hacerse cargo de todos los gastos de gestión y mantenimiento. Sin embargo, hasta ahora el coste del agua no se les había repercutido porque el Canal de Isabel II no disponía de contadores específicos en los huertos.
Una vez solucionada esa limitación técnica, el Ayuntamiento está obligado a aplicar los decretos de concesión, aunque Carabante ha defendido que el objetivo es evitar que el pago del agua ponga en peligro la continuidad de estos espacios.
La concejala socialista Emilia Martínez ha advertido de que ese gasto puede resultar difícil de asumir para asociaciones formadas por voluntarios, mientras que para el Consistorio supondría una inversión reducida.
La red municipal de huertos comunitarios se constituyó formalmente en 2014 y cuenta actualmente con unos 400 espacios, incluidos los escolares. Según Carabante, el presupuesto destinado a estas iniciativas se ha multiplicado por 2,5 desde 2018.