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Músicos callejeros tocando en la Plaza Mayor
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Músicos callejeros tocando en la Plaza Mayor (Foto: Asociación de Vecinos de la Plaza Mayor y aledaños)

Vecinos de la Plaza Mayor denuncian “inacción” municipal frente a los músicos callejeros: “Nos joden la vida”

Contra los ruidos callejeros

Por Fernando Rodríguez
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frodriguezmadridiarioes/10/10/22
sábado 01 de junio de 2024, 09:00h
Actualizado: 05/06/2024 09:41h

Ubicada en pleno corazón de Madrid, a escasos metros de la Puerta del Sol y muy próxima al Palacio Real, la Plaza Mayor continúa siendo uno de los emblemas de la capital. Prueba de ello, los millones de visitantes que cada año atraviesan sus arcos para, cámara en mano, inmortalizar la innegable belleza de su arquitectura. Entre los encantos de este icónico escenario destaca además la amplia oferta hotelera, cultural, comercial y, por supuesto, gastronómica, con su mítico bocadillo de calamares. También, claro, la posibilidad de fotografiarse con personajes de ficción como el mítico 'Spiderman-Gordo', Mickey y Minnie Mouse, los Simpsons o el muñeco diabólico, más conocido como Chucky, por apenas unas monedas.

Sus encantos, no obstante, vienen lastrados por las problemáticas habituales de aquellas zonas en las que el turismo de masas es la norma. Entre ellas, la venta ilegal de réplicas y falsificaciones, sobre todo en camisetas de fútbol y ropa de marca. Para los vecinos, sin embargo, esta cuestión no figura en su lista de prioridades a resolver. Si lo hace, en cambio, la contaminación acústica derivada, más allá del constante flujo de personas, de los músicos callejeros, en su mayoría sin licencia, que pueblan cada rincón del lugar. Más aún a tenor de la prohibición vigente de tocar en este punto de la ciudad, hacerlo con altavoces u otros mecanismos de amplificación y, para más inri, fuera del horario permitido.

“Es acoso”

“Es una problemática que viene de lejos, de hace años. Hemos pasado un auténtico viacrucis. Sobre el papel, los altavoces están prohibidos por la ordenanza de contaminación acústica. Más aún en el distrito Centro, catalogado como Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE), donde la única salvedad son las fiestas patronales. Lo cierto es que todos los músicos, sin excepción, utilizan amplificadores. Aparecen, normalmente, cuando no hay presencia policial. Es prácticamente acoso. Joden la vida a cientos de personas”, describe con notable preocupación el presidente de la Asociación de Residentes de la Plaza Mayor y Aledaños, Ricardo Bustos, en conversaciones con Madridiario.

Músico callejero toca con su altavoz en la Plaza Mayor (Foto: Asociación de Vecinos de la Plaza Mayor)

El asunto vendría además agravado, tal y como expone la vecindad, por la inacción de las autoridades competentes en el Ayuntamiento de Madrid: “Cuando nos dirigimos a la Junta del Distrito Centro nos responden cosas muy generales o con respuestas evasivas. Todos estos años nos han ido dando caramelos para engañarnos, pero es todo mentira. También nos han llegado a decir que no son competentes y que no pueden hacer más, lo que supone desconocer la normativa. Mucho anuncio y mucha propuesta, pero a la hora de la verdad nada. Ni siquiera revisan las licencias. Estamos muy insatisfechos con esta inacción. Es una falta de respeto”.

A la actitud de la Administración local se une, en consecuencia, la “dejadez” en sus funciones de la Policía Municipal. Aunque reconocen que “si está la policía normalmente no tocan”, los vecinos aseguran haberse encontrado con actuaciones musicales que vulneran la normativa mientras los agentes patrullan la plaza: “Si no nos quejamos, la policía no interviene. No hacen nada”. En el mejor de los casos, añaden, “ponen multas, pero los músicos dicen que no tienen domicilio fijo, se declaran insolventes y no pasa absolutamente nada. Al día siguiente están allí de nuevo”. La solución, expone Bustos, pasaría por la retirada de los amplificadores para que, al tratar de recuperarlos, tengan “sí o sí” que exponerse a una sanción.

Todo ello, dicen, salpicado por la “economía sumergida” que músicos y hosteleros habrían construido al margen de la legalidad. “Se van a tocar cerca de las terrazas o incluso en su interior. Amenizan las mesas y algunos turistas bailongos se unen a ellos, lo que genera aún más ruido, pero también más negocio”, zanja Bustos.

“Mantenemos contacto constante con los vecinos”

Desde el Consistorio, por su parte, ponen de manifiesto el “contacto constante” que mantienen con los vecinos para “conocer sus preocupaciones y atenderlas en la medida de lo posible”. Sin olvidar, matizan, “el enclave turístico que supone la Plaza Mayor y sus aledaños”, así como “la gran presencia de personas que se da en la zona”. Fuentes próximas al concejal presidente de la Junta del Distrito de Centro, Carlos Segura, defienden además la labor de la Policía Municipal, con una “importante presencia” en el lugar. Para muestra, argumentan, el saldo total de 83 denuncias registradas en lo que va de año. De ellas, 72 por tocar con amplificador.

¿Qué dice la normativa?

Al margen de obtener la licencia pertinente, la normativa municipal aprobada durante la pandemia del coronavirus establece una serie de restricciones en el ejercicio de la actividad propia de los músicos callejeros. En primer lugar, cada uno de ellos cuenta con un espacio preasignado. Así, el reparto da como resultado una distancia mínima de 75 metros entre un artista y otro. El objetivo no es otro que evitar grandes aglomeraciones con la presencia de varios artistas en un mismo lugar.

La música callejera está permitida en la calle del Carmen, Carretas, Callao, Plaza de Celenque, Alcalá, Sevilla, Puerta del Sol, Gran Vía, Paseo de Recoletos y Plaza de las Descalzas. Sin embargo, no se autoriza en zonas como la Plaza Mayor. Asimismo, el Consistorio establece un horario limitado para estos espectáculos: de viernes a domingo de 10:00 a 14.00 y de 18.00 a 20:00 horas y los sábados de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas.

Extracto de la normativa municipal (Foto: Asociación de Vecinos de la Plaza Mayor)

Puesto que las emisiones sonoras no pueden superar los 90 decibelios, solo se permiten interpretaciones acústicas, sin sistemas de amplificación y con un único percusionista por grupo, cuyo número máximo de integrantes no puede ser en ningún caso mayor de tres. Con ello se pretende, precisamente, evitar alteraciones en el descanso de los vecinos.

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