193 muertos y cerca de 2.000 heridos. Este lunes, 11 de marzo, se cumplen 20 años de los conocidos como 'Atentados de Atocha', la mayor serie histórica de ataques yihadistas en suelo europeo. La magnitud de la tragedia dio en un primer momento lugar a numerosas especulaciones políticas y mediáticas. De la sombra de ETA, a quien se apuntó inicialmente como responsable de la matanza, a la certeza posterior, fruto de la investigación policial, que terminaría por apuntar hacia Al Qaeda. La gravedad de los hechos vendría además avivada por la proximidad a las elecciones generales de 2004, contribuyendo a incrementar más si cabe la fractura social.
Al margen de la confusión reinante aquellos días, terciada en ocasiones en instrumentalización, cuando no en burda manipulación, la barbarie terrorista dejó grabada su huella en todo el país. En especial, claro, en su capital, Madrid, donde cientos de familias continúan recordando a sus víctimas, en su mayoría residentes en la ciudad o en los municipios aledaños. La de Jorge Rodríguez Casanova es una de esas historias.
Jorge tenía tan solo 22 años. Gran aficionado al fútbol y fiel seguidor del Real Madrid, quien lo conocía apunta a su calidad humana. Era, además, estudiante de Formación Profesional en Sistemas de Regulación y Control, el equivalente a un grado superior de Electrónica, en los Salesianos de Atocha. Aquel jueves, como cada mañana, se dirigía puntual al colegio en compañía de su padre. Eran dos de los pasajeros del tren que explotó en la céntrica estación de Atocha, la de mayor tráfico ferroviario del país. Dos vidas arrebatadas por las bombas en apenas un instante.
Su memoria, en cualquier caso, continúa bien presente entre familiares y amigos. También en los Salesianos, donde cada 30 y 31 de enero, coincidiendo con la conmemoración del santo patrón de la juventud, San Juan Bosco, se recuerda la figura de Jorge Rodríguez Casanova con un maratón deportivo que incluye torneos de fútbol sala, baloncesto y voleybol y que congrega cada año a más de 1.200 participantes entre alumnos y profesores. Su mayor pasión se torna así en homenaje eterno.
“Tengo la sensación de estar muy cerca de Jorge”
“Es un día sanador. Terapéuticamente es maravilloso. Puedo decir que me ha ayudado más que el psicólogo”, explica emocionada Isabel Casanova, madre de Jorge, en conversaciones con Madridiario. “Recuerdo el primer memorial, hace ya más de 19 años. Llegué al patio y buscaba a mi hijo por todas partes. Le preguntaba a los profesores dónde comía el bocadillo, subí a su clase, me senté en su silla... Fue muy emotivo. Volví a casa muy relajada y con la sensación de haber estado muy cerca de Jorge”, añade.
Isabel regresa puntual cada año a los Salesianos coincidiendo con la celebración del torneo: “El día del memorial es el más feliz para mí. Es como una inyección de alegría porque veo a todos los niños con la camiseta y la foto de mi hijo, jugando, divirtiéndose... Tanta juventud, tanta alegría... Hay días tristes y días para llorar, pero ese día es para reír a carcajadas. Siento que nadie se ha olvidado de Jorge. Siento que está con nosotros en el patio. Para nuestra familia se ha convertido en una fecha tan importante como el 11 de marzo”.

Desde el colegio ponen el foco en el aspecto educativo de la jornada y es que muchos de los alumnos y alumnas que participan en la actualidad ni siquiera habían nacido cuando tuvieron lugar los atentados. “Tras el fallecimiento de Jorge decidimos dotar de un componente educativo al torneo que organizábamos todos los años coincidiendo con la fiesta del colegio. Por descontado, para recordarle y seguir en contacto con su familia, pero también para trabajar con los alumnos aspectos como la solidaridad, la empatía, conocer y aceptar al otro, ayudarle...” explica a este digital Óscar Vázquez, director del centro.
“Nadie ha olvidado a Jorge”
“Recuerdo con mucho cariño aquellas jornadas. Nos lo pasábamos muy bien y, además, servían para mantener vivo el recuerdo de Jorge. Era muy emocionante ver allí a su madre, Isabel, y a su hermano, Javier, que incluso participaban en la entrega de premios. Aunque hace muchos años que dejé el cole, aún mantengo relación con algunos profesores y, por supuesto, esa vinculación tan bonita con los Salesianos, añade el exalumno del centro Esteban Pascual.
Un nuevo espacio para honrar a las víctimas
El nombre de Jorge Rodríguez Casanova brillará por siempre en el nuevo espacio de homenaje a las víctimas del 11M que la Comunidad de Madrid ha inaugurado este mismo domingo a los pies del monumento conmemorativo que se encontraba anteriormente en superficie. El recuerdo viene además acompañado este lunes de un haz de luz azul que se proyectará hacia el cielo durante toda la jornada.
El objetivo de crear este nuevo punto, apuntan fuentes del Gobierno de la Comunidad de Madrid, no es otro que el de ofrecer un lugar de “recogimiento y recuerdo”, en un enclave de la ciudad por el que pasan 15 millones de viajeros cada año para que, el que así lo desee, pueda detenerse en esta zona de la estación de Atocha y honrarles. Para la ejecución del proyecto, continúan, se ha contado “en todo momento” con la opinión de las distintas entidades que agrupan a las víctimas: “Desde un principio, se convocó un grupo de trabajo conjunto con el fin de escuchar sus propuestas (…). Han sido partícipes en la toma de decisiones al respecto de esta iniciativa y siempre han tenido información puntual y detallada del estado de las obras, con el fin de que se sintieran representadas”.
Por su parte, desde el Ayuntamiento de la capital han avanzado que repartirán los ladrillos de vidrio del ya retirado monumento exterior entre asociaciones y ciudadanos. "Estamos convencidos de que esta es una buena forma de continuar recordando y honrando a las víctimas y de preservar la memoria de lo ocurrido aquel 11 de marzo", argumentaba la delegada de Cultura,Turismo y Deporte del Consistorio, Marta Rivera de la Cruz, durante el Pleno celebrado en Cibeles la semana pasada. Desde el Consistorio trabajan ahora en los “criterios” de distribución para “dar a las víctimas el recuerdo que merecen”.

Reparar el daño
Madrid fue una de las primeras comunidades autónomas en desarrollar una Ley de Víctimas del Terrorismo, ya en el año 1996. Su actualización tuvo lugar en 2018, contando con el consenso de todos los grupos políticos que por aquel entonces poblaban la Asamblea. Entre los cometidos del nuevo texto figuraba la incorporación de nuevas líneas de ayuda, lo que se materializa este mismo curso en indemnizaciones por valor de hasta 15 millones de euros. Un montante total que multiplica por tres el presupuesto del ejercicio anterior y que se destina a subsanar, en la medida de lo posible, los daños físicos y psicológicos que sufren tanto las propias víctimas como sus familiares. Más allá de tales prestaciones, el Gobierno regional destina anualmente 300.000 euros para subvencionar a entidades sin ánimo de lucro cuyo objeto es la representación y defensa de los afectados.
La guinda a los homenajes viene de la mano del acto que este lunes organiza el propio Ejecutivo autonómico. Encaminado a honrar la memoria de las víctimas y, al mismo tiempo, agradecer la labor de todos los profesionales que “dieron lo mejor de sí en momentos tan duros”, tales como miembros de la policía, bomberos, psicólogos o taxistas, el Gobierno de la Comunidad de Madrid convoca a toda la ciudadanía, siempre y cuando la meteorología lo permita, a las 9:00 horas en la Puerta del Sol. Está previsto que el recuerdo cuente además con una actuación musical, una ofrenda floral y, por primera vez, con discursos a cargo de la autoridades madrileñas, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida.