Madrid conmemora este viernes un nuevo Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Como ya ocurriese en las últimas ediciones, el presente 8M vendrá de nuevo marcado por la división interna en el seno del movimiento feminista. Por un lado, el debate en torno a la necesidad de legislar sobre la prostitución. Por otro, la polémica aplicación de la conocida como 'Ley Trans' de la exministra de Igualdad Irene Montero. El resultado no es otro que la convocatoria de dos movilizaciones con importantes divergencias ideológicas entre sí y que discurrirán al mismo tiempo por las calles de la capital.
Con carácter oficial, la que organiza la Comisión 8M, próxima a la órbita de Podemos y que este año centrará sus reivindicaciones sobre las violencias machistas alrededor del globo bajo el grito de 'Patriarcado, Genocidios y Privilegios. Se acabó'. En paralelo, la alternativa, encabezada por el Movimiento Feminista de Madrid (MFM), las conocidas como feministas clásicas, antaño vinculadas al PSOE, y que harán valer nuevamente su carácter abolicionista bajo el lema 'La prostitución no es un trabajo. ¡Abolición ya¡'.
La manifestación que organiza la Comisión 8M arrancará a las 19:00 horas en las proximidades de la Estación de Atocha y culminará su recorrido en la Plaza de Colón. Mismo horario, aunque distinto itinerario, el elegido por el MFM, que convoca a sus simpatizantes en la emblemática Plaza de Cibeles para marchar atravesando buena parte de la Gran Vía, una de las principales arterias del distrito Centro, hasta desembocar en la Plaza de España.
Dos formas de entender el feminismo
“El feminismo es abolicionista”
La principal discrepancia entre los convocantes bebe de su propia concepción del feminismo. Mientras desde la Comisión 8M abogan por un movimiento de amplio espectro y abierto incluso a debates internos, como el relativo a la regulación de la prostitución o la industria pornográfica, en el Movimiento Feminista de Madrid lo tienen claro: “Hay muchas feministas, pero feminismo solo hay uno: el que defiende a las mujeres y, por tanto, lucha contra el uso de las mujeres y niñas más vulnerables como servidoras sexuales o reproductivas (...). El feminismo es abolicionista”. Es por ello que instan al Ejecutivo que encabeza Pedro Sánchez a “cumplir su promesa” y aprobar la Ley Orgánica del Sistema Prostitucional (LOASP).
También difieren ambas plataformas en cuanto a la aplicación de los derechos recogidos en la Ley Trans de ámbito nacional. Sobre todo en lo referido a la autodeterminación de género. Así, la Comisión 8M defiende el texto impulsado hace ya más de un año por el Ministerio de Igualdad y, por ende, la posibilidad de cambiar el nombre y el sexo en el Registro Civil sin requisitos más allá del deseo explícito del solicitante. Una cuestión que es interpretada por el MFM como un “borrado de las mujeres”, ligado a la “idea reaccionaria del cuerpo equivocado”, y una “invasión de espacios seguros para nosotras”. La respuesta a este respecto, consideran, no puede ser otra que la “coeducación” y, en último término, la “abolición de los roles sexistas”.
Frente a quienes les acusan de transfobia, la portavoz del Movimiento Feminista, Ana de Blas, pone de manifiesto su respeto por los derechos humanos y defiende, pese a las “multas de hasta 150.000 euros” que habilita la propia Ley Trans, que “no hay personalidades equivocadas”: “En una sociedad feminista, sin roles sexistas, las diferencias anatómicas darían igual”. Por ende, concluye, es la industria biomédica la que “fomenta la hormonación desde la infancia”.
“Reconocemos a todas las mujeres. Las mujeres trans incluidas. La lucha de nuestras compañeras es también la nuestra. También reconocemos que las prostitutas tienen voz y voto. Sabemos que no existe un solo feminismo, sino diferentes feminismo desde donde militamos muchas mujeres que somos muy distintas. Muchas son de aquí, españolas. Pero muchas de nosotras somos migrantes, racializadas, trans, trabajadoras del hogar, sin papeles... En nuestra marcha caben todas”, replica, por su parte, la vocera de la Comisión 8M Alía Yépez.

"Reconocemos a todas las mujeres, las trans incluidas"
Tanto la Comisión 8M como el Movimiento Feminista de Madrid coinciden, en cualquier caso, en la gran mayoría de sus reivindicaciones. Del carácter “internacionalista” del movimiento, que muestra estos días su solidaridad con la población palestina “sometida al genocidio israelí”, a la defensa de unos servicios públicos “maltratados” por la Ejecutiva de Isabel Díaz Ayuso, pasando, por supuesto, por la lucha contra la “violencia machista”, la “justicia patriarcal” y la “brecha laboral”. La solución, acuerdan ambos colectivos, pasa por la aplicación de “políticas de igualdad efectiva entre hombres y mujeres”.
Contra la “precaridad de recursos” en el VioGén madrileño
Junto a las movilizaciones convocadas por la Comisión 8M y el MFM, la Plataforma de Trabajadoras de la Red de Violencia de Género del Ayuntamiento de Madrid se concentrará a las 12 del mediodía frente al Palacio de Cibeles para “visibilizar la precariedad de la atención de los recursos” dependientes del Consistorio y, al mismo tiempo, "exigir soluciones inmediatas a la insostenible situación de abandono" en la que dicen encontrarse.
En concreto, las trabajadoras apuntan a una red “totalmente colapsada”, con esperas que superan los dos meses y que, por ende, “no garantiza la protección adecuada de las mujeres víctimas de violencia ni de sus hijos e hijas, como tampoco cubre sus necesidades básicas” . La solución pasaría a su entender por actualizar los recursos para “dar respuesta a las necesidades reales de hoy” y “ser ese espacio seguro de contención que necesitan las mujeres, teniendo en cuenta sus circunstancias, cada vez más complejas y de mayor vulnerabilidad social”.
CCOO dibuja un Madrid “hostil” para las mujeres
Como cada año, Comisiones Obreras de Madrid ha presentado su informe '8M 2024: Situación sociolaboral de las madrileñas' coincidiendo con la semana en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Del estudio se extrae el descontento del sindicato en relación a las políticas de igualdad puestas en marcha por la Comunidad de Madrid, al considerar que “los mismos anuncios se repiten una y otra vez a lo largo del tiempo”.
"Nuestro Gobierno ha decidido abandonar las políticas de igualdad"
El resultado, continúan, un mercado laboral “lastrado” por la temporalidad y cuyo ritmo de reducción de desempleo continúa siendo superior en el caso de los hombres. “Se están profundizando las diferencias por sexo, generando inestabilidad e imposibilidad de construir una vida autónoma para todas nosotras”, explican de la mano la secretaria general de CCOO Madrid, Paloma López, y su responsable de Igualdad, Lidia Fernández. Sobre la brecha salarial, el sindicato cifra además en 5.636 euros anuales la diferencia entre los sueldos femeninos y masculinos.
En materia de violencia sexual, en Comisiones Obreras tildan de “insuficiente” la respuesta del Ejecutivo autonómico. Para muestra, advierten, el reciente anuncio de apertura de un centro de crisis para atender las necesidades de las víctimas de violencia machista las 24 horas del día y que “ya se anunció también hace seis meses”: “Tenemos más empleo que nunca y la misma precariedad de siempre. Sin embargo, nuestro Gobierno ha decidido abandonar las políticas de igualdad. Estamos hartas de denunciar que todas las estrategias están caducadas (…). Madrid es un territorio hostil para las mujeres".
Teléfono 016
El Ministerio de Igualdad, por medio de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, presta el Servicio telefónico de información, de asesoramiento jurídico y de atención psicosocial inmediata por personal especializado a todas las formas de violencia contra las mujeres.
Canales:
Más información en la página web del Ministerio de Igualdad y en la del Ayuntamiento de Madrid.
Sanciones: prisión y multas
La pena por violencia de género en España puede variar dependiendo de la gravedad de los hechos y de las circunstancias específicas del caso. La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género establece que la violencia de género es cualquier acto de violencia física o psicológica que se produce por razones de género y que tenga como resultado el sufrimiento o daño físico, sexual o psicológico de la víctima.
En España, la violencia de género se considera un delito y está castigada con penas que pueden ir desde la prisión hasta la prohibición de acercarse a la víctima o a su entorno. Las penas pueden variar en función de la gravedad de los hechos y de las circunstancias específicas del caso:
- Prisión de seis meses a tres años.
- Libertad condicional con la obligación de seguir un tratamiento psicológico.
- Prohibición de acercarse a la víctima o de comunicarse con ella por cualquier medio.
- Retirada del derecho a la tenencia y porte de armas.
- Suspensión o privación de la patria potestad o tutela sobre los hijos menores.
- Inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo público relacionado con la violencia de género.