El alcalde de Madrid José Luís Martínez-Almeida no tiene pensado convocar a los portavoces de los grupos políticos municipales para una ronda de reuniones a diferencia de lo que hará su homóloga la presidenta regional Isabel Díaz Ayuso que ya ha cursado la petición a los líderes regionales de Más Madrid, PSOE y Vox y prefiere esperar “tenemos que darnos un tiempo para evaluar estas reuniones”.
En estos seis meses de mandato Martínez-Almeida ha convocado a Rita Maestre, Reyes Maroto y Ortega Smith al inicio de la legislatura, donde los concejales de la oposición fueron desfilando por el Palacio de Cibeles, para entonces el alcalde buscó un perfil conciliador “la mayoría absoluta no quiere decir que vivamos al margen ni hagamos lo que nos viniera en gana”, apuntaba antes de encontrarse con los ediles de los grupos municipales y ahora parece que prefiere esperar tras varios Plenos protagonizados por la alta tensión y las agresiones de Daniel Viondi hacia Almeida y el portavoz de Vox al concejal Eduardo Fernández Rubiño.
El final del año y el inicio de este 2024 han sigo agitados para los representantes municipales, donde Javier Ortega Smith ha protagonizado las mayores tensiones tras su encontronazo con Rubiño que terminó cuando se abalanzó sobre el estrado del concejal de Más Madrid, golpeando los documentos que llevaba en la mano lanzando una botella de agua vacía a su rostro. El episodio terminó con la reprobación de Ortega Smith con los votos de los grupos de la izquierda y del PP en la misma sesión que se instó a su dimisión como diputado nacional.
Terminar con los “incidentes bochornosos”
Aunque entre los planes del regidor no está encontrarse con los concejales de la oposición, entre los deberes que se marca Almeida para este nuevo año está traer la paz al Consistorio, "este alcalde va a trabajar porque no se vuelvan producir incidentes tan lamentables como los que se han producido en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid en los últimos meses”, señalaba Almeida al término de la Junta de Gobierno que este jueves se celebraba en el distrito de Villa de Vallecas. Aunque no queda claro cómo se llegará a concretar este propósito de año nuevo, Martínez-Almeida se ha mostrado dispuesto a obrar por rebajar las tensiones, “voy a trabajar para que se rebaje el nivel de crispación y de enfrentamiento y vamos a trabajar para que los madrileños puedan sentirse dignamente representados", aseguraba el primer edil, que si quiere que Cibeles sea una balsa de aceite tiene que hacer llegar este empeño a Ortega Smith con quien se ha distanciado desde hace meses.
De necesitarse para gobernar a las “gallinas ponedoras”
Es más que evidente que la relación entre el alcalde y el portavoz de Vox no pasa por su mejor momento y el último episodio de este cisma tuvo lugar la pasada semana cuando Ortega Smith se encaró con Martínez-Almeida junto antes de que los Reyes Magos entrasen en la plaza de Cibeles al finalizar la cabalgata. Fue entonces cuando Ortega se acercó al asiento del alcalde para reprocharle no poder subir al escenario para saludar a Sus Majestades de Oriente. “En la Cabalgata fui yo el que sufrí una conducta que no se corresponde con lo que debe ser una conversación normal entre un alcalde y un portavoz de la oposición", señaló a la prensa al ser preguntado lo ocurrido. Almeida no se quedó ahí y sentenció “estaba visiblemente alterado Javier Ortega Smith". La escena fue retratada por la concejal de Más Madrid presente en el cierre del evento donde observó "misma violencia, que hoy toca con Almeida”, publicaba en redes la edil Sara Ladra.
Lejos queda cuando los votos de los concejales de Vox eran clave para sacar a delante los proyectos que el anterior equipo de Gobierno de Ciudadanos y PP en el anterior mandato, aunque ese mismo año Ortega Smith ya recibió la reprimenda del Pleno por su "por su falta de respeto a las víctimas de violencia de género", en aquella ocasión el PP se abstuvo en la votación, la respuesta del líder municipal de Vox fue clara y concisa: "Me importa un bledo".
Los populares y los ediles de Vox protagonizaron otro episodio de tensión cuando los socialista pretendían reprobar de nuevo a Ortega, esta vez a cuenta de su actitud de apoyo a las concentraciones alrededor de la sede socialista en Ferraz y su enfrentamiento a los agentes de la Unidad de Intervención Policial cuando les avisó de que iban a estar "muy pendientes toda la jornada de sus dispositivos", mediante cámaras, para grabar la actuación policial, con la intención de "identificar y dar trasladado a la autoridad judicial" que provocó no solo la respuesta de los sindicatos policiales que tacharon la actuación del concejal como “amenazante”, señalaron en un comunicado y también la reprimenda del portavoz del PP en el Consistorio Carlos Izquierdo, “no creo que haya sido oportuno su encontronazo con la Policía de Ferraz. La jornada terminó con el portavoz de Vox criticando la abstención de los populares para pedir el cese del Delegado del Gobierno y también del presidente Pedro Sánchez, “a partir de ahora se me dirigiré al PP como el "partido de las ponedoras", porque parecen gallinas que aunque pongan huevos no los tienen”, señalaba a los medios de comunicación.
El último episodio de esta ruptura se evidenció en la reprobación a Ortega Smith tras el encontronazo con Rubiño. La suma de los votos del PP a los de Más Madrid y PSOE para pedir su dimisión cayó como un jarro de agua fría entre los ediles de Vox. Al propio Almeida le ha afeó que "haya comprado el relato de la izquierda", aunque el alcalde no dio un paso atrás y volvió a pedir la dimisión de Ortega, “necesariamente tiene que renunciar al acta porque no está capacitado para representar al común de los madrileños”, sentenciaba. Por ahora, más allá del tenso encuentro en la Cabalgata, no se espera que ambos políticos cierren un encuentro y continuarán intercambiando críticas a través de los medios de comunicación y las intervenciones en el Pleno.
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