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El regreso de Pérgamo, la librería más antigua de Madrid
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El regreso de Pérgamo, la librería más antigua de Madrid (Foto: Roberto Alcolea)

El regreso de Pérgamo, la librería más antigua de Madrid

Pérgamo vuelve por todo lo alto

Por Daniel Jiménez Vaquerizo
viernes 09 de junio de 2023, 07:00h
Actualizado: 14/06/2023 08:08h

La mayoría de los visitantes que pasan junto a la caseta de la librería Pérgamo en la Feria del Libro desconocen el tortuoso camino que este antiguo establecimiento ha pasado hasta llegar aquí.

La Feria es un bullicio constante; niños subidos a pequeñas escaleras, ávidos buscadores de firmas, coleccionistas, amantes de la literatura latinoamericana o quienes compran desesperados la última novela de su escritor favorito. En estos días de ajetreo, el equipo de libreros se divide para atender el puesto en el Retiro y la tienda del número 24 de la calle General Oraá. “Uno no imagina las horas de trabajo y esfuerzo físico que supone llevar un puesto en la feria”, afirma Pablo Cerezo mientras saluda a un posible comprador que observa los ejemplares perfectamente colocados.

La jornada se va animando y comienza el ajetreo. Desde la caseta 145 un ritmo de salsa llama la atención a los primeros visitantes y a las excursiones escolares que se acumulan en los pasillos centrales del paseo. La librería suma otro reto superado en su longeva vida, estrenarse en la Feria del Libro en esta 82ª edición. En el Retiro expone lo mejor de sus fondos. Unos días antes organizaron una selección de los títulos que querían traer: “Hemos querido combinar los clásicos y las publicaciones de escritores jóvenes, crear una propuesta ecléctica”. Ese es el estilo que propone Pérgamo. En total, 200 títulos diferentes.

Caseta de Pérgamo en la Feria del libro. Foto: Roberto Alcolea

El ir y venir de curiosos a la caseta es constante y ahí Pablo Cerezo y Daniel Fernández guían a los amantes del libro. “Llegas a identificar a los tipos de lectores, los que no quieren que les ayudes y a quienes les puedes animar con alguna propuesta y van a escucharte encantados". Los libreros lo tienen claro, su apuesta es recomendar aquellas publicaciones que han leído y que les apasionan. “Se me hace imposible recomendar un libro del que solo conozco referencias externas”, comenta Cerezo.

Pablo se mueve con soltura por la caseta. Echa cuentas de los libros que tienen que reponer: “Solo nos queda un 'Gatopardo' y ayer vendimos unos 30 libros de Mariana Enríquez." Este graduado en Sociología y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense llegó por casualidad a la librería. Acudió a una charla en la Universidad impartida por Jorge F. Hernández, el historiador mexicano autor de varios cuentos y novelas y ahora encargado de capitanear Pérgamo. Su relato, ‘La Emperatriz de Lavapiés’ (Alfaguara, 1999) quedó finalista en el Premio Internacional de Novela Alfaguara en 1997. En la UCM impartía una ponencia sobre realismo mágico y Cerezo fue el único que planteó una duda al finalizar la conferencia: “Me dejó sin responder parte de mi pregunta”, reconoce entre risas. Otra cita con el azar le llevó días después a encontrarse a Hernández en una cafetería.

“Yo estaba en plena época de exámenes y entrega de papeleo por las becas y la suerte me llevó a encontrarme de nuevo con Jorge”. Ahí el escritor le planteó a Pablo que necesitaba a una persona para empujar el proyecto de Pérgamo.

Historia de un milagro navideño

Pérgamo vivió su peor crisis en diciembre del año 2021 cuando las anteriores dueñas colgaron el papel de ‘liquidación’ en la puerta. “Vendían los libros a un precio irrisorio”, recuerda Pablo Cerezo. Las hijas de Raúl Serrano Vázquez, el fundador del establecimiento, un catedrático de Derecho represaliado por la dictadura franquista por fundar la Juventud Comunista en Aragón, que encontró en la venta de libros una oportunidad para continuar el camino de la divulgación después de que le expulsaran de la universidad, abandonaron toda esperanza de continuar con el propósito de su padre.

Parecía que todo estaba perdido y que Pérgamo se sumaba a la larga lista de establecimientos emblemáticos de la ciudad que estaban abocados a su cierre hasta la aparición de un misterioso mecenas. Alrededor del día de Reyes, un antiguo lector llamó a la librería. Conocía su inminente final y no podía permitirlo. A las pocas semanas, se firmaba un contrato de alquiler para reabrirla. Este enigmático ‘salvador’ ha designado a Jorge F. Hernández para liderar la nueva etapa de Pérgamo.

El distrito de Salamanca vuelve a tener a un insigne vecino abierto y lleno de vida. En la puerta de la librería: dos sillas de madera y una mesa con algunos ejemplares, entre los que destaca 'Rayuela' de Julio Cortázar, invitan a quien pasea curiosear dentro.

 Jorge F. Hernández en Pérgamo. Foto: Roberto Alcolea

Los viejos estantes de roble han ido llenándose poco a poco desde la reapertura. “Hemos querido ir conociendo los gustos de la comunidad de Pérgamo para ir avanzando en lo que ofrecemos” señala Pablo. El barrio ha respondido a la nueva propuesta de la librería: “Hay un boom de lectores de poesía”, afirma con cierta sorpresa Jorge F. Hernández, y al momento despide a unos clientes sentado junto a algún ejemplar de su última novela ‘Cochabamba’. “Gracias por venir a este templo de la literatura”,reafirma con tono sacro y una media sonrisa. Al fondo María, la nueva trabajadora de la librería aparece desde del final del local, justo detrás de la nueva zona de literatura infantil donde antes se ubicaba la zona de administración, y donde durante la dictadura se vendían libros ‘prohibidos’, como 'El Capital de Marx', ocultos en una funda de papel de estraza.

La agenda de Pérgamo está llena de citas. En la nueva vida de la librería hay múltitud actividades programadas cada semana: presentaciones de libros, un club de lectura o talleres con niños, todo bajo la presencia de los vetustos e imponentes muebles que invitan, a quien visita Pérgamo, a adentrarse en un viaje quizá a otro tiempo.

Hernández confiesa que una de las cosas más impresionantes que le ha sucedido en Pérgamo es encontrarse con visitantes que al reconocer de nuevo la librería de su niñez rompen a llorar emocionados.

El vigor que demuestra la literatura cada nueva edición de la Feria del Libro quedaría en una simple, aunque importante, cifra, pero quizá ese aumento en los lectores perdería su esencia sin la existencia de lugares como Pérgamo, que resisten a las compras a golpe de click. Consiguiendo que adquirir un libro no sea un mero intercambio comercial sino una mezcla de saberes, aprendizajes y la emoción de adentrarse en las páginas de un libro que quizá, te cambie la vida.

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