El conocimiento por los distintos formatos de producción, fórmulas de elaboración e ingredientes se ha ampliado y cada consumidor tiene su estilo y marca favorita. Sin embargo, una tendencia es común a casi todos ellos: las cervezas belgas son las que más gustan y las que más se compran y consumen.
¿A qué se debe el éxito de las cervezas belgas? ¿Qué tienen para conquistar cada día a más personas que no pueden pasar sin tomar cerveza de fabricación belga? Son muchos los condicionantes que sitúan a la cerveza belga en la cima de la industria cervecera mundial. Estos son algunos de los puntos más importantes:
Color, densidad, sabor
Sin duda, las características más destacadas de toda cerveza son su color, su densidad y su sabor. Esto no podía ser diferente en el caso de las cervezas belgas: suaves en color y sabor y con una densidad media, la producción belga destaca por la mezcla con frutas, verduras y hierbas, logrando sabores característicos y únicos.
Esto es lo que hace especial a la cerveza belga frente a fabricantes de otras nacionalidades, que se limitan a optimizar la fermentación del lúpulo, la malta o el trigo. Esta fermentación con aditamentos especiales da un toque de personalidad totalmente diferenciador a la producción belga.
Además, este trabajo tradicional de mezcla de ingredientes busca encontrar un equilibrio entre el amargor propio de las cervezas y otros puntos dulces que hacen que la experiencia de beber una pinta belga sea mucho más compleja en matices y de fácil beber.
Historia
La cerveza belga es una de las que mayor tradición acumulan. Y es que ya los monjes de la edad media comenzaron a fermentar los cereales y las levaduras para crear estas bebidas que solo se han hecho más y más populares con el paso de los siglos.
La zona de Bélgica fue muy fértil en ese sentido y por eso se entiende que en la actualidad existan más de 180 marcas cerveceras en el país y que los tipos de cerveza belgas superen, en la actualidad, los 1500.
Puesta en escena
Como todo lo que se convierte en popular en estos momentos, en los que vivimos sometidos a tantos estímulos, la puesta en escena es importante. También en el caso de las cervezas belgas.
¿Cómo logran convencer al público? Gracias al hecho de sumar al sabor una sensación de exclusividad y pertenencia a un colectivo. Las fábricas de cerveza belga, a menudo, crean sus propias jarras con las que aseguran un mayor aprovechamiento de las características de sabor de su bebida.
Esto genera comunidad, 'ritos' de consumo que hacen que beber cerveza no sea solo refrescarse, sino que implique participar en una comunidad de amantes de las cervezas belgas.