La secretaria de Bárcenas, Estrella Domínguez, ha declarado este martes como testigo en la investigación sobre la supuesta contabilidad B del PP. Domínguez ha reconocido que trabajó para el extesorero hasta diciembre de 2012 y que durante ese año tiró a la basura su dietario, que contenía los encuentros, comidas y cenas que había mantenido su jefe como tesorero del partido. Además, ha dicho que "adoptó esta decisión sin que nadie se lo dijera porque consideraba que las agendas no le valían para nada". Asimismo, ha admitido que en 2009, año en el que estalló el 'caso Gürtel', Bárcenas le pidió que guardara las agendas y que en 2011 se las volvió a reclamar.
Por su parte, la secretaria de Lapuesrta, Rosa María López, ha dicho que también destruyó personalmente y 'motu proprio' la agenda de encuentros de su jefe por entender que "desde el momento en que dejó el cargo de tesorero no tenía sentido conservarla". De igual modo, ha indicado que, en su opinión, las rúbricas que aparecen en los denominados 'papeles de Bárcenas' podrían corresponder a su jefe.
Ambas comparecientes, además, han asegurado no recordar las reuniones concretas con empresarios por las que han sido preguntadas y sólo han admitido algunas visitas. Aunque la secretaria de Bárcenas ha asegurado que el líder de la trama 'Gürtel', Francisco Correa, acudía "frecuentemente" a la sede del PP para reunirse con su superior. Durante las declaraciones, que se han prolongado durante casi seis horas, el abogado de Bárcenas, Javier Gómez, ha exhibido un fragmento de una de estas agendas que le había facilitado su cliente, según han apuntado fuentes personadas en la causa. Además, el abogado ha preguntado a la secretaria de su cliente por un mensaje de texto que la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, le envió en julio pasado para reclamarle estas agendas. Estrella Domínguez ha afirmado que no le dijo en ese momento que habían sido destruidas sino que aseguró que estaban "en el partido".
En 2007 llegó el control presupuestario
También han declarado como testigos tres miembros del departamento de Auditoría Interna del partido que han reconocido que hasta 2007, año de la aprobación de la ley de Financiación de Partidos Políticos, no existía ninguna circular de control interno que regulara las donaciones que recibía el PP. Los auditores Carlo Luca, Benito Javier Torre y Antonio López han señalado que nunca les llamó la atención que se produjeran varios ingresos fraccionados en un mismo día y que tampoco dieron cuenta de esta circunstancia a sus superiores, sino que se encargaban de verificar que las empresas donantes no eran contratistas de la Administración y que lo entregado no superara el 5 por ciento del presupuesto anual de la formación, tal y como establece la citada ley. Además, han explicado que también aclaraban dudas sobre las cuentas del partido, realizaban análisis de caja y se encargaban de elaborar la Memoria que cada año se remitía al Tribunal de Cuentas. Los auditores han negado que desde la sede central del PP se pudieran hacer traspasos en metálico a organizaciones regionales o provinciales. "Nunca, nunca, nunca. Siempre se hacían por transferencia", han señalado.
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