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¡Qué casualidad!

miércoles 20 de marzo de 2013, 00:00h
Actualizado: 25/03/2013 09:47h
Los sindicatos del Metro han venido repitiendo por activa y por pasiva, que la convocatoria de paros en este medio de transporte no estaba premeditada para hacerla coincidir con la llegada a Madrid de los miembros del COI, incluso el secretario regional de UGT, José Ricardo Martinez, aseguró en COPE que todo era pura casualidad, porque en Madrid se celebran acontecimientos todos los días y los paros en el Metro tienen que coincidir por puro índice de probabilidades. Y nosotros, tan incautos, tan ingenuos, vamos y creemos en la casualidad y no en la mala voluntad.

Como causalidad ha sido que los trabajadores del Club de Campo iniciaran ayer una huelga de tres días para protestar por los recortes sociales que están sufriendo, como la inmensa mayoría de los españoles. Pero, qué casualidad: se ponen a señalar una huelga en el calendario, y sin quererlo, termina coincidiendo con la estancia de los miembros del COI en Madrid.

También de forma casual los trabajadores de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, se concentraran ayer en protesta por los despidos anunciados. No habían caído en la cuenta de que estaban en Madrid los miembros del COI, que de haberlo sabido, estoy seguro, lo habrían dejado para después de Semana Santa.

Tampoco me cabe ninguna duda de que lo casual deriva en casualidad, y ayer por la tarde trabajadores del SAMUR-Protección Civil se concentraron a la puerta del hotel Eurostars, dentro del calendario de movilizaciones. Estoy seguro de que estos trabajadores, cuya razón para la protesta puede que les asista, no sabían que en ese hotel estaban alojados los miembros del COI y que en él se celebran las sesiones de trabajo del comité de evaluación. Seguro que ignoraban que se hospedaban allí, porque de haberlo sabido, se hubieran ido con la música a otra parte, muy lejos, cerca del estadio de La Peineta, para hacerle una peineta a quien corresponda.

Todos en su conjunto asumen que no quieren hacer daño a Madrid, ni a sus ilusiones olímpicas, pero si lo consiguen, lo darán por bien empleado. Todos aseguran que las coincidencias son pura casualidad, pero no por ello van a desviar los designios del destino desconvocando actos. Todos ellos pueden llevar razón cuando reivindican, pero la pierden cuando tiran piedras contra el tejado de su propia ciudad, y además quieren tomarnos por tontos.
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