El exvicepresidente del Gobierno y expresidente de Bankia Rodrigo Rato ha atribuido al Banco de España la fusión de las siete cajas de ahorros que formaron Bankia y ha mantenido que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero forzó la salida a Bolsa de la entidad y el de Mariano Rajoy provocó la reformulación de las cuentas al aprobar el decreto sobre el saneamiento de los activos inmobiliarios en el sector financiero, según fuentes de la acusación personadas en la causa.
Rato, que ha comparecido durante casi tres horas como imputado en la causa en la que se investiga la fusión y salida a Bolsa de Bankia, también ha asegurado que el socio auditor de Deloitte,
Francisco Celma, le prometió el día 3 ó 4 de mayo que
las cuentas estarían listas "al día siguiente" aunque tuvieran que estar "toda la noche trabajando".
El exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido recibido en la Audiencia Nacional con
pitos y abucheos por parte de los afectados por las participaciones preferentes de la entidad, que le han dedicado gritos de "estafador", "ladrón", "chorizo" y "malnacido". También ha sufrido el lanzamiento de globos de agua que no le han llegado a impactar por parte de algunos de los concentrados.
Al igual que los otros 32 exconsejeros de la entidad y Bankia y su matriz, el Banco Financiero de Ahorros (BFA), como personas jurídicas, Rato está imputado indiciaria y genéricamente por los
delitos de falsificación de cuentas,
administración desleal,
maquinación para alterar el precio de las cosas y apropiación indebida.
Último plan antes de la dimisión
Rato, que no ha citado textualmente al ministro de Economía, Luis de Guindos, ha explicado que el nuevo plan, que se llamó "de desinversión, saneamiento y mejora", se elaboró para un escenario de estrés máximo, con una disminución del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,8 por ciento y sin recuperación del empleo hasta el año 2013.

Fue presentado al Banco de España y al Ministerio de Economía el 4 de mayo, tres días antes de su dimisión, e incluyó mayores provisiones para contemplar posibles pérdidas a futuro. "Lo llamamos así porque ya se nos acababan los nombres", ha explicado.
El expresidente de Bankia ha explicado que el objetivo de este nuevo proyecto, que contemplaba 9.500 millones de provisiones adicionales al plan de abril, en el que también participó la auditora Deloitte, era
generar la confianza de los inversores. El plan también contemplaba reducir de 19 a cinco los miembros del Consejo de Administración.
Sin embargo, según ha explicado el compareciente, el plan no obtuvo el visto bueno del Ministerio de Economía, lo que él entendió como "una desautorización" que le llevó a presentar su
dimisión el 7 de mayo.
Las cuentas de marzo eran "la imagen fiel"
En este sentido, ha defendido que las cuentas de marzo, que presentaban unos beneficios de 309 millones de euros, eran "la imagen fiel" de la entidad y que las reformuladas, que arrojaban unas pérdidas de 2.979 millones de euros, no representan su balance real.
Según sus cálculos, para recapitalizar el grupo eran necesarios
4.665 millones de euros frente a los casi 25.000 que precisa el presentado por el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.