La capilla ardiente de Marcelino Camacho se convirtió este viernes en un escenario fúnebre por donde desfilaron las personalidades más importantes de la vida política, económica y cultural española. Nadie quiso perder la última oportunidad de rendir homenaje a un hombre que ya forma parte para siempre de la historia de nuestro país. Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, y José Blanco, ministro de Fomento, protagonizaron uno de los momentos más curiosos al no dirigirse la palabra durante las exequias. A media mañana se les pudo ver a ambos firmando, codo con codo, en el libro de condolencias, muy concentrados en su tarea, como si el de al lado fuera un perfecto desconocido, o como si un despiste les hubiera llevado a no reconocerse mutuamente.
