En países enriquecidos como Estados Unidos, Reino Unido o Francia destinar dinero u otros bienes a fines sociales al morir es una costumbre bastante común. En Madrid solo el 17 por ciento de los ciudadanos realiza testamento. De ellos, la mitad dona al menos una parte a causas benéficas.
Bill Gates anunció recientemente que solo el uno por ciento de su fortuna, que asciende a
53.000 millones de dólares según la revista
Forbes, seguirá siendo patrimonio familiar. El resto irá a parar a financiar proyectos humanitarios a través de la fundación que lleva su nombre. “Hay más de una forma de ganarse el cielo, pero ésta es una de las mejores”, señaló en aquel momento.

En nuestro país, la solidaridad y el compromiso social con los que más lo necesitan se centra más en el apoyo de actividades concretas e inmediatas. Suelen ser aportaciones económicas a proyectos puntuales. Sin embargo, algunos organismos han empezado a promocionar el legar en favor de los más desfavorecidos. De hecho, en mayo de 2007
18 ONG pusieron en marcha la campaña
‘Legado solidario’ –vigente en la actualidad- cuyo eslogan
‘¿firmarías por un mundo mejor?’ decía buscar “un mundo en el que sea más factible acabar con el hambre y la pobreza y donde el desarrollo sostenible asegure recursos para todos”.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, aproximadamente el 17 por ciento de los madrileños acude al notario para redactar su testamento. De ellos, se estima que el 8 por ciento destina una parte de su legado a causas benéficas, "y aproximadamente el 50 por ciento de ese porcentaje se destina a temas relacionados con la discapacidad, la inmigración y las personas mayores e infancia”, afirma
María García, autora de la
‘Guía sobre herencias y legados’, editada por la
Fundación ONCE en colaboración con la
Fundación Aequitas. Eso significaría que unos 40.000 madrileños legarían bienes a fines solidarios. "Son personas que, por lo general, están muy involucradas con la causa o la han vivido muy de cerca", añade. La Iglesia también es un beneficiario recurrente entre las últimas voluntades de los testadores.
Mujeres de clase alta
El perfil medio de este nuevo donante es el de una mujer mayor de 45 años de clase media o alta que tiene “por lo menos dos inmuebles en su propiedad”. “Suelen dejar cubiertos a sus familiares y el resto a cuestiones que les preocupan”, asegura García.
Para los familiares, que no suelen tener constancia de la última voluntad de los fallecidos, la noticia cae como un jarro de agua fría. Desde Aequitas se afirma que
con frecuencia los herederos se sorprenden ante la lectura del texto. “El heredero que no esté de acuerdo con el testamento puede impugnarlo, pero en todo caso se respeta la voluntad del testador siempre y cuando éste haya respetado la legítima estricta que es lo mínimo que les corresponde por ley”, informa la responsable de la Oficina Técnica de la Fundación Aequitas, dedicada a la promoción y desarrollo de los derechos de las personas con discapacidad.
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Desde la Fundación ONCE se explica que el programa de Herencias y Legados se inició en diciembre de 2008 y sus resultados cuantitativos se apreciarán a medio y largo plazo ya que “la naturaleza reservada y privada de los testamentos y la propia actividad profesional de los notarios no permiten dar a conocer el contenido de los testamentos y la existencia o no de legados a ninguna entidad hasta el fallecimiento del testador”.
En definitiva se trata, según se afirma desde
Intermón Oxfam -otro de los organismos que apuesta por la promoción de los ‘legados solidarios’- de "contribuir al desarrollo de un mundo mejor, que es la mejor herencia que podemos dejar a la humanidad".